domingo, 8 de febrero de 2015

Budismo, Dudeismo y Colomismo (Momento de transformación)


En la última entrada hablé respecto de cómo estaba en un momento de reconciliación. Hoy llevaré esa idea más allá, al pensar en cómo mi vida se está transformando en este momento, directamente ligado con esta idea de reconciliación. 

Para esto, voy a tomar tres ideas y les voy a dar continuidad entre ellas. La primera es una idea budista de Thich Nhat Hanh. La segunda es la idea de Dudeism, y la tercera es un pensamiento del psicoanalista Jaime Coloma. [Y que en cierta forma podría relacionar con "una actitud hacia uno mismo", "Una actitud hacia el mundo"; y "un lugar entre los dos"]. 

Cómo ya más de alguno sabrá, yo soy un huevón muy rabioso. Me muevo en el mundo a través de la rabia, de la critica, de encontrar las imperfecciones. Ahora bien, esto no es intrínsecamente malo, es esa misma rabia la que me lleva a comprometerme con lo que pienso, y a llevar las discusiones hasta el final. 
Sin embargo, por supuesto que un huevón rabioso al corto andar se queda entrampado en el mundo. 

La rabia, la ira, a final de cuentas causan sufrimiento. Causan sufrimiento a quienes reciben esa ira, y también causan sufrimiento al huevón airado. De hecho, llevando un poco el pensamiento a las causas, podemos llegar a pensar que el huevón que tiene ira es JUSTAMENTE porque está sufriendo (si no estuviera sufriendo, ¿por qué tendría ira?). 

TNH cuenta un poema que escribió en Vietnam después de que un pueblo fue bombardeado:

Sujeto mi cara entre mis manos.
No, no estoy llorando.
Sostengo mi cara entre mis manos
Para mantener mi soledad tibia -
dos manos protegiendo
dos manos nutriendo
dos manos evitando
que mi alma me abandone
a mi ira

Siguiendo esta lógica, el bombardeo y la destrucción ya producen sufrimiento, y la ira produce un doble sufrimiento. Entonces lo que importa es poder abrazar esa ira. 

Dice entonces: "Como monje, cuando estoy enfurecido, practico el cuidar de mi ira. No le permito causarme sufrimiento o destruirme". Entra entonces la idea de "abrazar la propia ira".

Esto probablemente no me hizo sentido solamente por haberlo leido, sino por haber tenido la experiencia de abrazar el propio sufrimiento, que la tuve en el retiro con los monjes. Más de esto a continuación. 

En este sentido, no puedo evitar pensar un poco en la secta. Uno de los puntos con los que aún no estoy reconciliado, dentro de esta linea de transformación que estoy viviendo. 
He empezado a pensar que en la secta había ciertos ideales que son similares a los del budismo que he conocido en estos últimos meses. Sin embargo, el problema es que se aspiraba al ideal de no permitir que las emociones lo controlaran a uno, pero la forma de lograr esto no era la mejor. Que alguien te devuelva al momento presente por via de amenazas o patadas en la raja creo que definitivamente no es la mejor opción. Por ende, dentro de las discusiones que existen entre las escuelas de budismo y de zen, he adherido a la posición que dice "No existe Zen sin meditación". Y por muy zen que se dijera la secta, no habiendo meditación más allá de imaginerías para conectarte con seres superiores, considero que finalmente sus medios para sus fines no son efectivos. 

Y bueno, resulta ser que la forma de cultivar la práctica es tan radicalmente simple, que hace que todos los libros de TNH sean infinitamente repetitivos (esto está sacado de "Be free wherever you are"). 

"Para cuidar de mi ira/rabia/enojo, llevo mi atención a la respiración y miro profundamente dentro de mi mismo. Inmediatamente me doy cuenta que hay una energía ahí llamada enojo. Entonces recnozco que necesito otro tipo de energía para cuidar de este enojo, e invito esa energía a venir a hacer ese trabajo.
Esa segunda energía es llamada plena presencia (mindfulness). Cada uno de nosotros tiene una semilla de plena presencia dentro de nosotros. Si sabemos como estar en contacto con esa semilla, podemos comenzar a generar la energía de la plena presencia, y con esa energia, cuidar bien de nuestra energía del enojo".

¿Y cómo se logra conocer esta plena presencia?... te sientas, y llevas la atención a la respiración.
Inspirando, y sé que estoy inspirando.
Exhalando, y sé que estoy exhalando. 

La meditación budista se divide en dos partes. Samatha y Vipassana. Samatha es detenerse y Vipassana es mirar profundamente. 
En general, a mí me queda más clara la primera. La metáfora que más me gusta es, cuando uno ve un lago en donde se han movido las aguas recientemente, toda la tierra del fondo se va hacia el agua y se ve turbia, no puede verse nada. 
Sin embargo, si esperamos a que el agua se tranquilice (el tiempo necesario... ya sea corto o largo), los sedimentos irán hacia el fondo del lago y podremos ver el agua cristalina, que refleja el cielo. 

El supuesto que esto defiende es que nuestra mente esta igual a las aguas turbias, y si pudieramos parar, podríamos ver nuestra mente cristalina. 
La forma de tranquilizar el agua entonces, es a través de la meditación Samatha. 
¿Y cómo se hace?... contando la respiración. 

Inspiro... uno. 
Exhalo... uno. 
Inspiro... dos.
Exhalo... dos. 

Asi hasta diez, y luego de diez a uno. 
Obviamente entre tanto silencio, los pensamientos van a molestar... sobre todo si eres una de esas personas a las que el pensamiento no deja tranquilo. 

La forma en que yo lo he resuelto es la siguiente. 
En general como yo soy ansioso, quiero que la meditación dure lo más posible. Esto porque sentarse a meditar solo es una de las cosas más dificiles que hay, porque uno piensa en las otras cosas que podría estar haciendo. Por algún motivo, en grupo es más fácil quedarse tranquilo. Cuando se está sólo, ayuda poner una alarma para no estarse preguntando "¿Cuanto llevaré meditando?... ¿paro?". 

Entonces, algo que yo ya conocía, es llevar la respiración a alargarla, contando 4 al inspirar, 4 al mantener, y 8 al exhalar. 
Por lo que mientras estoy respirando estoy pensando: 

(Inspiro) Uno, dos, tres, cuatro...
(Mantengo) Uno, dos, tres, cuatro...
(Exhalo) Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...
(Inspiro) Uno, dos.... 

Eso da menos bastante menos espacio a los pensamientos. 
Entoces, al empezar a hacer Samatha uní las dos cosas... entonces ANTES de empezar a contar hasta diez, voy haciendo más suave mi respiración, esperando que se acorte el tiempo de la inspiración, y alargando el tiempo de la exhalación. 

Y entonces después de eso, en vez de contar 4-4-8, sigo el número para llegar a 10 y de vuelta.... 
Es decir....

(Inspiro) uno, uno, uno, uno...
(Mantengo) uno, uno, uno, uno...
(Exhalo) uno, uno, uno, uno, uno... (etc). 

Ahora bien, a esa altura, ya no estoy contando cuantas veces digo "uno". Simplemente lo estoy repitiendo y así impido ponerme a pensar en otra cosa. 
Entonces, para cuando llego al número uno, después de haber ido del uno al diez y del diez al uno, mi estado mental es otro totalmente diferente que cuando empecé. 
En esto, actualmente, me demoro como 15 minutos. Al comienzo me demoraba como 5... pero en la medida que he podido ir tranquilizandome más, me he podido dar más espacio. 

Entonces, resumiendo lo que he hablado hasta acá, son esos 15 minutos los que me permiten calmar las aguas y poder ver con más claridad. 
Hasta acá, estoy más o menos claro que esto es Samatha, pero lo que voy a decir a continuación no estoy tan seguro que sea Vipassana. Puede que quienes hayan ido a esos retiros de 9 días de Vipassana me digan que no tiene nada que ver. 

Pero ya estando en ese estado de tranquilidad, es donde puedo abrazar mi ira, donde puedo abrazar mi miedo, donde puedo abrazar mi sufrimiento. 
La metáfora que ocupa TNH tiene que ver con abrazar a un niño. En general a mí no me acomoda mucho porque no tengo buena relación con los niños. Pero por ejemplo pensando en mi (común) miedo a la muerte, ¿Qué hago con una persona que está con miedo de la muerte?... no puedo decirle que no se va a morir, no puedo hacer nada para que no muera... simplemente puedo acompañarlo y estar con esa persona, acompañarlo en su miedo. 

En ese sentido, para mí esto fue un giro. 
En vez de sentarme a pensar acerca de la muerte, es poder comprenderme a mí mismo, diciendo "Entiendo que tienes miedo, y estoy aquí para ti". 
Lo central no es la muerte, lo central es el miedo que estoy teniendo hacia ella. 

De la misma forma con la ira, lo central no es pensar en lo que me enoja hasta que se me pase. 
Lo central es comprender mi ira... "Entiendo que estás enchuchado, pero yo estoy aquí para ti". 

Ya habiendo explicado esto, voy a saltar al segundo punto. El del Dudeism. 
Existe una película llamada "The Big Lebowski", que es bastante conocida y considerada una película de culto. 
Lo interesante es que se formó una religión alrededor de la imagen del protagonista, quien se autodenomina "The Dude" (es decir... algo asi como "el compadre", "el loco", o incluso "el huevón". Todos ellos en sus sentidos vocativos, y no de contenido). 

Es por esto que la religión alrededor, se llama "Dudeism".  
La actitud del personaje principal es absolutamente relajada. En general va a intentar no hacerse problema por nada y no dejarse llevar por la rabia, por el enojo o por el deseo. Una actitud de permanente "Take it easy": 

Hay varios libros relacionados a esto. El "Tao dude ching", "Abide guide: living like Lebowski", y uno llamado "The Dude and the Zen master"
El primero es una parafrasis del Tao Te Ching con cosas de la película... la verdad no es brillante. 
El segundo es mejor, va analizando las diversas escenas de la película y las actitudes que el Dude va teniendo en ellas. Posteriormente,  discute algunas cosas más teóricas (como la relación entre dudeismo y feminismo): 
El tercero, es la transcripción de conversaciones entre el actor que interpretó a The Dude (y quien construyó casi completamente al personaje) con un maestro Zen norteaméricano, quien dice que The Dude tiene mucho de Zen. Personalmente, tampoco me gustó mucho. 

Ahora bien, queda claro que se pueden hacer grandes análisis al respecto, pero quiero simplemente rescatar tres pasajes. 
El primero, es que la película parte con unos mafiosos que llegan a la casa del protagonista porque lo confunden con alguien más. Y le meten la cabeza al w.c. para ahogarle mientras gritan "¡¿Dónde está el dinero Lebowski?!". Después de varias veces, él contesta "Dejame mirar de nuevo, debe estar ahi abajo". 

Sin embargo, la actitud con la que la hace no es agresiva. No es como San Lorenzo que mientras lo martirizaban en un asador les gritó "denme vuelta, que ya estoy bien cocido por este lado". The Dude está TAN entregado a la situación que incluso bromea con ella. En un momento que uno estaría angustiado ante el sin sentido de la situación "yo no soy el que buscan", "por qué me estan maltratando", "no entiendo qué está pasando". Él simplemente está entregado. 

La segunda situación es bastante similar a la primera. Después de que al auto que tiene le han pasado un montón de choques, robos, etc. Unos alemanes le queman el auto. Cuando ve su auto en llamas su reacción es "Dude, they finally killed my car!" (¡wn, finalmente mataron mi auto!). 
Nuevamente, se lamenta por el auto quemado. Pero no está enrabiado, ni está buscando venganza de los que lo hicieron. 

Esto no puede evitar recordarme el poema del "Bote vacío" de Chuang Tsé (en la versión recopilada por Thomas Merton). 

Aquel que gobierna sobre los hombres vive en la confusión.
Aquel que es gobernado por hombres vive en el dolor.
Por tanto, Yao deseaba no influir en los demás
ni ser influenciado por ellos.
El camino para apartarse de la confusión
y quedar libre del dolor
es vivir en el Tao,
en la tierra del gran Vacío.

Si un hombre está cruzando un río,
y un bote vacío choca con su esquife, 
por muy mal genio que tenga
no se enfadará demasiado;
pero si ve en el bote a un hombre,
le gritará que se aparte.
Si sus gritos no son escuchados, 
volverá a gritar una y otra vez, 
y empezará a maldecir.
Y todo porque hay alguien en el bote.
No obstante, si el bote estuviera vacío,
no estaría gritando, ni estaría irritado.

Si uno puede vaciar el propio bote,
que cruza el río del mundo,
nadie se le opondrá,
nadie intentará hacerle daño.
El árbol derecho es el primero en ser talado,
el arroyo de aguas claras es 
el primero en ser agotado.

Si deseas engrandecer tu sabiduría
y avergonzar al ignorante,
cultivar tu carácter
y ser más brillante que los demás,
una luz brillará en torno a ti
como si te hubieras tragado el Sol y la Luna:
no podrás evitar las calamidades.

Un hombre sabio ha dicho:

"Aquel que está contento consigo mismo
ha realizado un trabajo carente de valor.
El éxito es el principio del fracaso.
La fama es el comienzo de la desgracia."

¿Quién puede liberarse del éxito
y de la fama, descender y perderse
entre las masas de los hombres?
Fluirá como el Tao, sin ser visto,
se moverá con la propia Vida
sin nombre ni hogar.
Él es simple, sin distinciones.
según todas las apariencias, es un tonto.
Sus pasos no dejan huella. 
No tiene poder alguno.
No logra nada, carece de reputación.
Dado que no juzga a nadie,
nadie lo juzga.

Así es el hombre perfecto:
su bote está vacío.


Lebowski es una excelente representación del hombre que ha vaciado su bote. 
Entonces aquí es cuando podemos hilar para atrás. Porque, ¿Cómo se puede vaciar el propio bote?
El poema no dice CÓMO hacerlo... en la secta también se leía este poema, pero nadie nunca vació su bote. Muy por el contrario, se aprendía permanentemente a pegar adonde duele. 

Entonces es cuando cobra relevancia la primera parte de lo escrito.
Gracias a la meditación, al mindfulness y al ir comprendiéndose y siendo compasivo con uno mismo, uno puede vaciar el propio bote. 
Es por esto que se me volvió super improtante el tema del Dudeism, porque muestra gráficamente cómo sería una ACTITUD deseable a alcanzar con el mundo.

El tercer pasaje que quiero tomar de la película (sí, eran tres los que quería tomar) es de una frase que puede ser super obvia, pero que me hizo mucho sentido. 
Están sentados en un Bowling, y llega alguien que va a competir con ellos en el torneo, y les dice "Les vamos a volar la raja" (chilenizadamente, claro). 
A lo cual the dude contesta... "Well... thats like... your opinion, man" (Bueno... eso es como... tu opinión, compadre). 

Esa frase me quedó dando un MONTÓN de vueltas en la cabeza. 
En primer lugar, es una frase que no tiene mucha lógica. Uno puede decirle a alguien "eso es tu opinión" cuando está teniendo una discusión y hay un desacuerdo respecto a los argumentos que se están debatiendo sin la existencia de un trasfondo en los hechos que sustente sus dichos. 
Pero en este caso, en el fondo lo que se está haciendo es una amenaza, y la respuesta es "eso es tu opinión". 

A toda persona que me conozca (o que me haya leído en este blog), probablemente le quedará claro con que yo tengo un tema con "tener la razón". 
Bastante he escrito respecto a como eso tiene bastante poco sentido, sobre todo incluso si filosofamos sobre el absurdo (y la no existencia de la verdad), o de la construcción de la realidad, ya sea biologicamente o en el lenguaje... 

Sin embargo, para mí se resumió en esa frase. 
"Bueno, eso es tú opinión". Pero no en el sentido pasivo agresivo de decir "No voy a seguir discutiendo contigo porque eres un huevón". 
Sino en el sentido de "No te voy a convencer de lo que pienso yo, está bien lo que piensas tú".

Incluso eso dió otra vuelta para mí. Al estar metido en una discusión, me dije a mi mismo "Well... thats like... my opinion". 
De decirme a mí mismo "Huevón, yo tampoco tengo la verdad, esto es lo que creo... ni siquiera quiero hacer el esfuerzo de convencerte, te lo cuento por si quieres mirarlo, pero si no te interesa, filo... es mi opinión". De hecho, también eso incluye un "Ni siquiera tiene tanto peso". 

Y que siempre tiene detrás la actitud: "Relájate wn, da lo mismo".
Que a su vez refleja el "No dejes que la ira o el miedo controle tu vida". 

Todo esto golpeó un poco mi autoimagen. Porque yo me pregunté "bueno, pero si me convirtiera en un huevón relajado y que no se mete a discutir... eso iría en contra de lo que yo creo que soy, y de lo que el mundo cree que soy". De hecho, al conversar con una amiga ayer acerca de este tema, fue exactamente ESO lo que me dijo. "Pero si fuera así, entonces no sé quién eres". 

Pero lo cierto es que he vivido casi 30 años de mi vida, permanentemente PREOCUPADO y ENOJADO. Permanentemente con miedo e ira. Y tengo en este momento todo en mis manos para poder liberarme de eso y vivir una mucho mejor vida. Creo que estoy dispuesto a no apegarme a mi imagen de mí mismo en pro de este cambio que me haga vivir más feliz. 

Y entonces llego al tercer punto. 
Jaime Coloma es un psicoanalista bastante reconocido en el ámbito nacional. No es el periodista de la televisión, pero no está tan lejano dado que este último es hijo del primero. Tengo la suerte de haber tenido clases con esta eminencia, aunque la verdad muchas veces sentía que ni él mismo tenía claro de lo que estaba hablando, siempre fue crítico acerca de su rigurosidad teórica, pero era sabida su increíble habilidad como clínico. 

Hay un texto de Coloma llamado "La posición subjetiva en el uso clínico y teórico de las teorías psicoanalíticas". Y desde aquí son dos los elementos que voy a rescatar, el primero tiene que ver con la escucha y la teoría, y el segundo con las afiliaciones institucionales. Aunque estos dos temas estarán mezclados entre sí.

En el texto, Coloma pone como prioridad número uno la escucha clínica, el escuchar al paciente. Propone que cuando uno adhiere a una "escuela madre", tiene la tendencia a imponer la teoría que profesa sobre el relato del paciente. Leyendo esto, en cierta forma yo considero que es un poco necesario, dado que ese terapeuta necesita darle un cierto sentido a la terapia que está guiando. 
En términos ético, justamente le está dando un tratamiento con dirección al paciente, por lo que no voy a partir de la base que eso es intrínsecamente "malo". 
Sin embargo, el ejemplo Coloma pone es que a partir de esto se le ocurrió una interpretación de otra escuela a la cuál no adhería, pero al ocuparla tuvo excelentes resultados. Ocupando este y otros ejemplos, Coloma postula cómo la adherencia a las escuelas puede cortarnos las posibilidades de acción, y por ende "el uso incorrecto de los autores" tiene una gran importancia. 

En sus palabras:

"Por otra parte, en términos teóricos, el adscribirse a una escuela, suprime, frecuentemente, de raiz los aportes de los otros enfoques, deconociendo que la creatividad de los autores está menos en el sistema que crean y más en los hallazgos que intuyen sobre la naturaleza humana. El riesgo de eclecticismo que subyace a esta afirmacion se controla en tanto el uso de los autores exija mostrar una consistencia al interior de la utilización". 

En este sentido, el tema de la CONSISTENCIA me parece interesante, pues yo me he formado profesionalmente como un representante del RIGOR. Lo que dice un autor, es lo que dice, lo que dice otro, es otra cosa, y lo que digo yo, es una tercera. 

La literatura nos habla del "lecho de procusto", una referencia un poco más popular es "poner la carreta adelante de los bueyes". 
Cuando le impongo la teoría al paciente, o ni siquiera al paciente, sino a MI MIRADA sobre el paciente; estoy poniendo la carreta delante de los bueyes. 

La pregunta entonces es: ¿Qué tiene que ver esto con todo lo anterior?
Mucho más de lo que pareciera.

El psicoanálisis y sus escuelas tienen mucho de religiones y sectas. 
La adherencia a una escuela y a sus postulados es muy similar a lo que pasa con adherir a un credo de una religión. 

Entonces a mí en lo personal me pasa que al acercarme al tema del budismo, como expliqué antes, recae en mí (algo impuesto por mí mismo, a final de cuentas), que si ocupo esta práctica budista y estos conceptos budistas, entonces debería SER budista. 

Una discusión interna en la que me he llevado los últimos 5 meses. 
¿Soy budista o no soy budista?... todo pareciera indicar que sí.
Más aún si estoy generando (con un par de personas más) una comunidad alrededor de las prácticas budistas de TNH. 

Sin embargo, yo no puedo adherir totalmente al budismo. Si bien hay muchas lineas, la gran mayoría cree en vida después de la muerte y otros patrones con los cuales yo no estoy de acuerdo por ser ateo. 
Es muy probable que dentro de todas estas lineas exista alguna que profese EXACTAMENTE lo que yo creo. Sin embargo, creo que no debería perder el tiempo buscándola. 

Esto por una reflexión que surge del Dudeismo... claramente estar leyendo sobre dudeismo me generó una serie de encuentros que han sido muy frutíferos para mí, pero ¿significa eso que debo ser dudeista?... 

Y ahí es dónde entra el "uso incorrecto de los autores". Porque al igual que en la clínica el uso de las teorías debe estar supeditado a la escucha del paciente; el uso de las religiones en mi caso, debería estar supeditado a la escucha de mí mismo. 

Supeditado a la práctica, entendiendo por práctica la clara conciencia que viene de poder tranquilizarse al poner atención en la respiración, y que las aguas del miedo, la ira y el sufrimiento se calmen. Entregando libertad y felicidad. 

Con la actitud de sonreirme a mí mismo y a los demás... "take it easy, man". 
Porque a final de cuentas, es algo que vengo sosteniendo teóricamente desde hace bastante tiempo., pero que no he podido aplicar como una cosa de actitud hacia la vida. 
No hay verdad que puedas encontrar o defender, y la muerte acabará con todo. 

Dicho magistralmente por las palabras de Oscar Wilde "No te tomes la vida tan en serio, de todos modos no saldrás vivo de ella". 

Muy en resumidas cuentas, lo que quiero decir con todo esto es:
1. En el entendido de que existe el sufrimiento producido por el miedo y la ira, la práctica de la conciencia plena permite liberarse de ello. 
2. Ayuda también en esto la actitud relajada ante la vida, la cual se produce al tener menos sufrimiento, y a su vez ayuda a producir menos sufrimiento a uno mismo y a los demás. 
3. Finalmente, identificarse demasiado con un credo o con tu propia opinión, te lleva nuevamente a enturbiar la claridad. La necesidad de clasificar(me) no es más que otra variante del miedo y la ira.

Y en más resumidas cuentas...
Inspirando, sé que estoy inspirando.
Exhalando, sé que estoy exhalando. 

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