jueves, 9 de enero de 2014

Visita a Diogenes

Vengo de un tiempo lejano
agresivo y pendenciero
en que el más grande tirano
y señor es el dinero

Sin piedad ni caridad
palabras vanas sin carne
la mayor integridad
Es saber qué puedes darme

Por esto vengo e imploro
¡Oh, Diógenes!, el gran perro
Tu consejo como el oro
Mas templado como hierro

Ya Alejandro te ha ofrecido
plata, fortuna y riqueza
Yo sólo te he traído
nada más que mi entereza

Creo serás confidente
de un cínico amateur
explorador de la mente,
las relaciones y el querer.

Arrogante, podrás juzgarme
Miserable, dirás quizás
Mas pudieras perdonarme
Siendo tú un hombre sagaz

Eres hijo de tu tiempo
Así como yo del mío
Quizás todo argumento
será entonces vacío

Contesta ya de una vez
Filósofo vagabundo
cómo en tu avidez
te olvidaste del mundo

Un mundo de política
conquistadores y guerras
con actitud sibarítica
la atención le destierras

¿No tienes idea de que es
La responsabilidad social?
Tampoco sabe una res
Lo que es el bien y el mal

Ni de amores, ni morales,
posesiones o deseos
Vanidades te son tales
De ellas todos son sus reos

"Eres libre" - me contestas
"Preso también de respirar,
De la vida y sus molestias
No podrás nunca escapar

Nada puedo yo enseñarte
Sobre el sufrimiento humano
tú filosofía y arte
son un ejercicio vano

Mira cuanto puedas, vive
llora, ríe y disfruta
la pregunta sólo inhibe
los sabores de la fruta".

Al emprender mi regreso
no merezco un "miserable".
De emperador no tengo peso
Sólo soy otro indeseable.

Me despido, ¡oh maestro!
No te tape el Astro Rey
Este encuentro sea nuestro
compromiso, nuestra ley.

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