martes, 3 de septiembre de 2013

200

Mi entrada nro. 200, han pasado 3 años desde mi salida de la secta y mi acercamiento al ateísmo.
Es casi inevitable que esta entrada hable de religión, pero de tópicos tan disímiles como la visión de Bateson acerca de la naturaleza, y de las viudas de Camiroaga a 2 años de su accidente. Porque no es un chiste cuando digo que fácilmente se podría crear una religión basada en la imagen de Camiroaga.

Hace algunos días, mientras caminaba a hacerme unos exámenes médicos, súbitamente me pregunté acerca de cómo sería volver a tener la idea de un Dios nuevamente. Aunque de sólo decir "La idea de alguien que puede escuchar tus pensamientos" no puedo evitar pensar en un delirio paranoide, quisiera pensar la idea por sensaciones emocionales.

Muchas veces, en el intento de convertir personas a la religión, defendí el argumento de que cuando una persona está cerca de la muerte, se acuerda inmediatamente de Dios, reza, ruega, se entrega... etc. ¿Qué podría contestar yo mismo ante ese argumento hoy en día?...
Bueno, en primer lugar, referiría a cómo cerca de la muerte se producen múltiples alucinaciones de índole místico, ángeles, paraísos, etc. ¿Prueba eso la existencia de estos lugares?, para nada, lo único que prueba es que cercano a la muerte nuestro cerebro activa ciertos mecanismos para evitarnos sufrimiento. Seguramente muchas veces han escuchado relatos acerca de personas que sufrieron grandes heridas en la guerra, que les explotaron granadas encima o habían perdido miembros, pero no se habian dado cuenta porque no sentían el dolor. Ante grandes pérdidas corporales, el cerebro insensibiliza ciertas partes ante el dolor. Ante una falla tan grande como la muerte, ¿No sería óptimo negarla en la misma forma que se niega el dolor del miebro perdido?... Apoyo además esta postura en que se ha encontrado el lugar específico del cerebro dónde estas alucinaciones se producen: lóbulo temporal derecho. Con una activación en ese lugar por magnetos transcraneales, se producen las mismas alucinaciones místicas.

Y de hecho, es uno de mis mayores temores que las últimas palabras que piense sean: "estaba equivocado". Para luego morir.
Ahora bien, como he dicho en entradas anteriores, va a dar lo mismo que sea lo último que piense, ya que no estaré en el siguiente momento, y nada de lo que haya pensado, en ese momento o en toda mi vida, o toda la existencia del universo tendrá validez, ya que no habrá nadie que lo piense.

Pero volvamos a la vida, ya que ignorando la pregunta de "¿Por qué el ser y no más bien la nada?", el hecho es que somos, y no podemos ser nada, justamente porque somos.

Entonces, hagamos un paréntesis y vamos al hecho de que los últimos días he estado principalmente inmerso en el trabajo de Gregory Bateson. Gregory Bateson es un biólogo, antropólogo, cibernético y un largo etc., muy importante en la generación de la terapia sistémica.  Es un autor algunas veces complicado de leer, puesto que sus ideas chocan mucho con lo que estamos acostumbrados, aunque no son alocadas ni mucho menos, pero sí revolucionaras.

Muy en resumidas cuentas, voy a tomar dos puntos respecto a Bateson: uno es el tema de la relación, y dos el de lo sagrado. Con respecto a la relación, está el hecho de que prima la relación por sobre las cosas en sí mismas. De hecho, cito a Bateson: "¿Qué pauta es la que conecta al cangrejo con la langosta y a la orquídea con el narciso, y a los cuatro conmigo?".

Cuando Bateson habla de pauta, es una traducción de "pattern", que más que pauta tiene que ver con un concepto de patrón o prototipo. Pero en el fondo las grandes preguntas de Bateson está asociadas a la relación. ¿Que relaciona al cangrejo y la langosta?... y ¿Dónde está esa relación?.
Desde alguna posición más solipsista, podríamos decir que la pauta (o la relación) está dentro de la cabeza del observador. Sin embargo, esa no es la posición que quiere defender Bateson, puesto que parte del supuesto que HAY una relación en el mundo, no es sólo algo que veamos nosotros.

Ahora, podemos hacer un salto lógico y ver cómo las relaciones existen en todo orden de cosas.
Hace algunos días estaba en un seminario, y quién exponía ocupaba una metáfora de la física cuántica (cosa de la cuál generalmente desconfío, pero me gustó esta) y decía que "La relación existe antes que la partícula". Cuando un sistema necesita un electrón, se abre el "espacio" en el que se necesita(es decir una relación), y sólo después de que eso existe puede llegar el electrón y ser parte de ese sistema.
Es decir, la relación existe ANTES. También podría ocuparse otra metáfora, la idea de Lamarck de que "La necesidad crea al órgano". 

De la misma forma podemos entender las relaciones humanas, ya que nos insertamos en sistemas humanos, y los lugares que ocupamos dentro de esos sistemas nos construyen como personas. La terapia sistémica parte de ese supuesto con respecto a las familias, pero un ejemplo que podría ser mucho más obvio para cualquier persona es una organización como una empresa. Si se necesita una persona para un cargo en una empresa (por ejemplo un supervisor, para poner un cargo que tiene jefe y gente a su cargo), la forma en que esa persona, individual y con una personalidad propia, se desarrollará en el cargo está asociado a las funciones que tiene que cumplir, para con sus superiores como para con sus subalternos. Es decir, la relación precede a la persona.

Y todo esto me hace mucho sentido con respecto a una de las preguntas con las que entré al Magister: ¿Puede hacerse una terapia que NO tenga ningún elemento psicoanalítico?, y ciertamente SÍ, SE PUEDE. Cuando ingresé al magister, me llamó la atención que mi linea se llamara "sistémico-relacional", y no "sistémico-constructiva". De hecho el "constructivista" estaba relacionado para otra linea: la cognitivo-constructivsta.
Y me hace mucho sentido, ya que justamente lo que veo ahora que se está poniendo en juego son las relaciones entre elementos, más que cualquier otras cosa.

Esta visión hizo que le retomara cierto cariño a algunas cosas de la terapia Gestalt, como son los diálogos entre órganos, ya que a modo de proyección e identificación entre diferentes partes del cuerpo, se están viviendo determinadas relaciones de la persona. Así como también un nuevo sentido a la disociación consciente-inconsciente en la terapia Ericksoniana y la externalización en la terapia narrativa. 

En el seminario también se puso de manifiesto que la pregunta "¿Quién soy yo?" es una pregunta que causa angustia, y que cada vez que parecieramos encontrarla se desvanece, y la puso en contexto como que quién yo soy siempre está definido por las relaciones que estoy teniendo en ese momento. Uno no es el mismo en su lugar de trabajo, que con los amigos del colegio, que con los suegros, etc.
Y de hecho eso hace mucho sentido con lo que creo sobre los trastornos de personalidad: que lo que tienen es un problema en su forma de relacionarse, por lo que finalmente son las relaciones terapeuticas en su vida lo que los "cura".

Conversando con mi mejor amiga acerca de esto, me causó gracia que dijera "¡Que alegría verte finalmente hablando en términos sistémicos!"

¿Pero por qué estoy hablando de todo esto?, bueno, para volver al tema religioso.
Como dije anteriormente, Bateson terminó por decir que sus preocupaciones, podrían ser intepretadas como temas religiosos.
Pero más allá de eso, voy a lo religioso como la relación con Dios.

Parto del supuesto que Dios no existe (y pueden leer como 100 entradas anteriores que justifican esto), pero el punto es que pareciera que la relación con Dios es necesaria.
Y siguiendo la idea de la partícula, podemos encontrar que la relación existe antes que la partícula... 

Quiero decir, sin ningún grado de ironía o ataque, que me parece certera la visión de Dios como un amigo imaginario para gente grande. Parto de la base de los planteamientos de Vigotsky sobre el aprendizaje, en que postula que el pensamiento social está antes que el pensamiento interno. Es por esto que puede verse a los niños que hablan, y se dan instrucciones, y con el tiempo el lenguaje se va internalizando.

Por ende existen relaciones sin necesidad de personas, como sería la relación consigo mismo y la relación con un otro, que pudiera ser llamado Dios. Y nuevamente vamos a que lo importante es la relación, y no el elemento, por lo que la existencia o no existencia de Dios pierde importancia, y gana importancia la relación de esa persona con esa entidad superior.

En esto estaba pensando cuando ayer vi un capítulo de los Simpsons, en que después de que Homero conversara con Ned Flanders, este le decía que una pequeña plegaría de vez en cuando lo ayudaba. Esto me hizo pensar en que la oración podría ser efectivamente positiva. 

¿Por qué?, pensaba en cuando niño que probablemente se me dijo que no tenía sentido pedirle cosas a Dios, pero sí orar...  esto para mi era muy extraño, y me recordaba la cadena de mails que promulgaba la falacia de que Dios da 3 respuestas:
1. Sí.
2. No todavía.
3. Tengo algo mejor reservado para ti.

Lo cual, nuevamente retoma mis queridos conceptos de Profecía autocumplida y sesgo de confirmación. Sin contar el hecho de que parte de la base que oras para pedir cosas. 

Pero volviendo al capítulo, me hizo sentido que la plegaria no tenía que ver con pedir cosas, sino con estar en relación con otro. Y me hizo pensar si es eso lo que podría considerarse una relación madura con Dios. 

Porque en esa oración no está involucrado una petición, o el hecho de que algo en el mundo se modifique a mi favor, sino que es una suerte de proceso reflexivo, de relación y de compañía. Un proceso que no puede lograr la persona "sola" porque es una dinámica relacional. Pero sí puede en la conversación con Dios/oración. 

Y pienso como muchas psicoterapias tienen que ver con eso, el terapeuta no puede hacer mucho más que acompañar y guiar, pero no puede intervenir en el mundo del paciente... Quizás justamente la psicoterapia es para aquella persona que no puede ya tener una relación con un Dios, ya sea por su fuerte creencia en su inexistencia, ya sea por una imagen maligna de un Dios basada en sus relaciones paternas, ya sea en cualquier otro motivo. 

Por último, una pequeña cita a Scrubs ya que voy en su 4ta temporada. Flores varias para el Dr. Cox que es un GRAN personaje, y que de hecho, también he pensado mucho acerca de cómo es un elemento excelentemente bien adaptado en el sistema hospital. 
Pero es a otro personaje, un médico interpretado por Michael J. Fox, al que voy a rescatar. Este médico tiene un trastorno obsesivo compulsivo grave, y la gran lección que aparece es la de "aceptarse a sí mismo". Hoy en día en mi visión, sólo puedes "aceptarte a ti mismo" cuando otro te acepta incondicionalmente.  
La misma idea que la internalización del lenguaje en Vigostky, aparece aquí. Sólo puedes aceptarte a ti mismo, tener esa relación contigo mismo si alguien ha tenido esa relación contigo antes. Así como sólo puedes hablar contigo mismo si has hablado con alguien "afuera" antes. 

Irónicamente, creo que generalmente no son los padres quienes dan esa relación, ya que no pueden ser incondicionales con alguien tan cercano y con una apuesta tan grande como un hijo. Por ende, la persona que da esa visión generalmente es alguien externo. Lo que tiene mucho que ver con algo que cruza completo Scrubs que es la "imagen del mentor" (y quizás por eso encuentro TAN grande al Dr. Cox). 

Y muchas veces me he planteado acerca de los mentores que he tenido, pero pocas veces me he preguntado acerca de las personas para quienes yo voy a serlo, o quizás que ya lo he sido (Aunque me siento un poco culpable de planteármelo porque me digo "¿Y quién eres tú para ser mentor de alguien?, ¿No te estarás creyendo mucho el cuento?"). Pero el punto es que probablemente los mentores tienden a ser personas que te entregan interés y comprensión, sin tener una mayor obligación o compromiso. Y es ese gesto el que nos permite tener una buena autoestima. Paradójico como tantas cosas en la vida....

Salud por 200 entradas, y veamos si salen 200 más. 

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