jueves, 6 de junio de 2013

De pelos

Hoy en mi habitual ejercicio de prender el televisor en la mañana, para luego apagarlo indignado de toda la mierda que se transmite, la nota que se llevaba a cabo era acerca de las famosas que no se depilaban.

Y entrevistaban a las señoras de patronato, o el paseo ahumada, o whatever... si se quedarían sin depilarse.
Todas ellas respondían avergonzadas, algunas que a veces era necesario, otras diciendo cosas tan sinsentido como: "Es por una razón higiénica, imagínate que te vean con los pelos...".

Esta frase fue la que me hizo apagar el televisor.
¿Por qué?, por lo cínico del discurso.

Por un lado refiere a lo higiénico, a la limpieza...
Pero por otro lado refiere a que "te vean".

He escuchado más de alguna vez a alguna mujer quejándose acerca de lo "injusto" que es que las mujeres tengan que depilarse, o que les duele, o que gozan el invierno en que no se tienen que depilar.

El punto es que el motivo no tiene que ver con lo higiénico o no higiénico, tiene que ver con ser deseada. La frase "imagínate que te vean con los pelos..." lo deja absolutamente al descubierto.

La queja, ignorando el hecho del goce de la queja en la histérica, proviene de "Es que si yo no hago lo que me pides (como sociedad), no vas a desearme, y yo quiero que me desees".

Así que, lejos de ser un imposición desde fuera, es una responsabilidad autoimpuesta.
"Si yo no lo hago, nadie va a desearme".

Pero el problema no es "la sociedad que te obliga", así como sí sería razones de ley que implican irse detenido, por ejemplo, andar en pelota por la calle.
Nadie te va a llevar presa por no depilarte.

Incluso, podríamos llegar al punto de decir "a nadie le importa".
Pues si nadie te mirara, a nadie le importaría.
Pero esta mirada de panóptico de la sociedad, que está siempre observándote y juzgándote por tu apariencia y por lo que eres, te lleva a sacarte tus pelos y después decir "¡¡yo por mí no me los sacaría!!". Sin embargo, no es otra que ella misma la que tomó la decisión.
Pero lo que no quiere aceptar es su propia necesidad de ser deseada.

Es como la clásica escena de película cómica de alguien que va a "meterse" a una pelea y le dice a los amigos "¡¡suéltenme!!; ¡¡suéltenme!!", que en realidad está diciendo "¡¡Sujétenme!!, porque me cago de miedo de meterme en la pelea y ustedes me dan la excusa perfecta, diciendo que no fue una decisión mía, sino que ustedes me lo impidieron".

El problema no son los pelos.
El problema es la negativa a aceptar que si los obreros de la construcción les silban, se sienten abusadas, pero si no las miran, se sienten feas y poco deseadas.



1 comentario:

  1. El problema no es lo que mencionas, sino cómo las modas pasan a ser parte de un cánon estético y se enraízan en la historia como cultura.

    Y a las mujeres históricamente ha demostrado que le gusta sufrir y hacer aberraciones en nombre de la admiración social y la atracción del macho.

    Ej.: Deformación de pies en china, Anillos en el cuello de una tribu africana, Tacos aguja, depilación (brasileña), ropa que no dejan nada a la imaginación, acrobacias en el caño dignas de una atleta olímpica, horas en una silla arreglándose el pelo jurando que es solo para ellas, implantes de todo, cremas anti-envejecimiento, etc.

    Probablemente en algún momento eso cambie, pero no durante nuestra existencia. Disfrútelo mientras dure.

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