viernes, 4 de enero de 2013

Punto de inflexión

Hoy estoy de cumpleaños. En realidad el día ya terminó, pero este 3 de Enero de 2013 cumplí 27 años. Ha sido un de los días más largos de mi vida, y no precisamente celebrando.

En general, siempre me he celebrado el mismo día, aunque la historia de mis cumpleaños ha sido bastante triste. Al estar de cumpleaños en Enero, y casi seguido de año nuevo, la mayoría de mis amigos siempre estuvieron de vacaciones fuera de Santiago, o en trabajos de verano, o misiones, o cosas de ese tipo.

Sin embargo, recordé algo que había olvidado, y es que un año (el 2010) no celebré porque estaba en Alhué, en algo así como trabajos de verano aunque no exactamente. Ese día, en el desayuno me cantaron cumpleaños feliz... y eso fue todo. Tuve un par de llamados (uno muy gracioso que recuerdo hasta el día de hoy, de hecho), pero en general fue un día como cualquier otro. Cumplir 24 fue casi un día más de mi vida.

La situación ha cambiado un poco. Me hecho de un núcleo de amistades bastante fuerte y el 3 de Enero ya no es un día de vacaciones sino que un día laboral como cualquier otro.

Sin embargo, no es de cumpleaños de lo que se trata esta entrada, sino de algo completamente diferente.  Como he comentado en ocasiones anteriores, mi familia sufre de hoarding.
Hace algunos días tuve un evento que lo representa fielmente. Después de ordenar mi pieza, boté un cargador de notebook a la basura, puesto que esta malo. Un par de días después, encuentro mágicamente el mismo cargador encima del escritorio de mi papá. Al increparlo, me contesta que "podría servirle a alguien".

Tuve que ser bastante explícito en decirle que cómo era posible que se metiera a escarbar en mi basura, entre los condones usados, para recuperar algo que ni siquiera funciona...

Sin embargo, la aparición de Esperanza y su inclusión en mi medio familiar, ha hecho que ocurra un "cambio2" y el hoarding pueda cambiar. Con excusa de la celebración de mi cumpleaños, nos pusimos a ordenar el patio y a botar la basura que allí  se acumulaba. Sacamos más o menos 15 cajas grandes llenas de basura, y rompimos así muchos años de acumular cosas.

Posteriormente a esto, fuimos a comprar al easy... y por primera vez me entretuve bastante viendo cosas, porque finalmente existía la posibilidad de renovar algo, existía la posibilidad de hacer habitable y mía la casa. 

Compramos también cosas para el viaje. Si bien yo en general no soy muy adepto a los viajes, he encontrado un punto común con los viajeros y que ha sido un elemento muy positivo: el minimalismo. Las cosas hechas para viajes intentan tener el menor tamaño, el menor peso y la máxima utilidad. Yo ya había hecho esta asociación leyendo un blogs de minimalismo de gente que decía que su vida cabía en una mochila, pero ahora podía ser algo cercano :).

Viendo que pudimos limpiar el patio, decidí revisar los baños. Así que le dí varias horas a destapar cañerías, desarmando y armando, abriendo sifones con aguas podridas asquerosas y una cantidad de mierda impresionante. Volver a armarlos y que goteara el agua.... volver a desarmarlos, etc. Hasta que finalmente, quedó bien... en la misma entrada anterior sobre hoarding había puesto que la lavadora se rebalsaba. Gracias a esto, ahora la lavadora no se rebalsa más. 

Ya en esto se había hecho de noche. El día anterior, al limpiar el patio con Esperanza había conocido CIF, y en broma había dicho que se había convertido en mi nuevo Dios. Sin embargo, en la noche después de arreglar los baños quise probar si salían los hongos del techo... y ahí sí que CIF se convirtió en mi nuevo Dios. Las huevadas salían SOLAS, uno pasaba la esponja y los hongos desaparecían.
Comí harto hongo con cif ya que me caía en la cara, en la boca, en los ojos... nota mental: comprar lentes de trabajo y mascarilla. 

Así que me quedé hasta bastante tarde limpiando los hongos del baño, cosa que mi mamá se llenaba la boca con querer hacer, pero que jamás había hecho. Y finalmente, después de terminar con los hongos, empecé a sacar cosas y dejé el labatorio del baño limpio y con apenas 3 cosas, en vez el montón de basura que normalmente tiene encima. 

Ahora bien, no todo es un lecho de rosas... 
Hay actitudes de mi vieja que me molestan bastante. En primer lugar, está el hecho de que mi mamá no soporta la idea de que yo pueda hacer algo bien. Le daña el narcisismo, su autoimagen, o algo. Pero sí tal como me dijo "vas a ser un pésimo psicólogo"; si hago cualquier cosa, va a decir que está mal hecha. 

Y si no, va a intentar subirse al carro de la victoria. Al ver que con Esperanza limpiamos todo el patio y nos desvivimos trabajando, llega al final y quiere hacer como que hace algo, para decir que fue parte del trabajo. O con el baño, termino de limpiarlo y ella me dice "ah, pero yo lo voy a terminar de arreglar", devaluando absolutamente mi trabajo, que ella va a "mejorar", trabajo que ella viene diciendo que va a hacer desde hace años y no es más que llenarse la boca.

Hoy (porque empecé a escribir esta entrada ayer y estaba tan cansado que no pude continuar), al levantarme encuentro que en el baño volvieron a aparecer los elementos de plástico desechable, rellenados... nadie dijo que sería fácil. 

Sin embargo, hay algo que cambió. Algo en mi cambió. Ocurrió un punto de inflexión.
Este año no hice un recuento de lo que el año fue. Ocurrieron muchas cosas importantes (por ejemplo, titularme), sin embargo no quise hacer un recuento. Quizás porque escribí largamente en el blog, o quizás no. Pero uno de mis ideales era trabajar para independizarme y que este cumpleaños fuera celebrado en mi departamento (entiéndase, arrendado). 

Sin embargo, no fue posible.
Pero este punto de inflexión ha permitido que empiece a ver esta casa en que vivo como algo mío. Si bien por motivos legales esta casa no es mía, y ni siquiera podré heredarla, poder trabajar en ella me hace finalmente sentir que vivo en un lugar propio. Pudiendo combatir toda la mugre, y en algún grado permitiéndome reparar mis relaciones familiares.

Esto se ha producido por varios motivos, uno de estos es ganar plata y poder botar algo diciéndole a mis viejos: "Si lo llegas a necesitar te compro otro". Y por sobre todo, la presencia de Esperanza en mi vida, quien es un enorme motivación para hacer esto, y ha cumplido un rol fundamental en que mis padres sean capaces de aceptar el cambio. 


2 comentarios:

  1. El sirviente que escapa de la muerte4 de enero de 2013, 15:03

    finalmente el que cagó fui yo, viste? que bueno :)

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  2. Haz gárgaras con Clorox, wn! ;D

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