sábado, 6 de octubre de 2012

El comienzo es el final

Hace algunos días, escuché la grabación en audio de la primera sesión con una paciente que se mantiene hasta el día de hoy. Más de un año de terapia después. 
La primera frase que ella dice al entrar, es el tema que recién empieza a salir en estos días de la terapia, apareciendo con una importancia que ni ella ni yo habíamos dado hasta el día de hoy.

Hoy me pasó un poco lo mismo. Cuando yo era chico, le tenía una fobia horrible a las babosas y a los caracoles. Bastaba que viera uno para que empezara a gritar y llorar en la angustia más profunda. 

Esa fobia desapareció un día exacto. Incluso podría rastrear la fecha, sólo puedo decir que fue el año 2004, cuando viajé con el "Maestro" a Argentina. En ese viaje, viví una experiencia "Traumática", por mucho que quiera negar que lo fue. En ella, encontramos una babosa en el baño de una casa, y el me obligó a tomarla. Con un papel y todo, pero considerando la dimensión de mi horror, el papel daba prácticamente lo mismo.

El me amenazó (supuestamente con fines terapéuticos) que si no tomaba la babosa, me iba a pegar un puñetazo en la cara y me iba a volar los dientes. Tenía el porte físico y el entrenamiento militar para hacerlo. Por lo que rápidamente me disocié, tomé la babosa y la llevé al tacho de la basura, donde la terminé echándole sal. Finalmente terminé abrazando y agradeciendo eternamente al "Maestro" por haberme quitado la fobia, nadando en la "Identificación con el agresor".

Con ello murió la babosa, y el miedo a la babosa... 
Hoy al llegar a la casa, encontré unas revistas botadas, y las tomé. En la oscuridad, no me dí cuenta que había una babosa pegada en una de las revistas. Al darme cuenta la dejé apartada en un lado de la casa. Esperé a que la babosa se bajara de la revista y la maté con sal. 

Sin embargo, si bien hubo un desagrado (y no quiero entrar la revista a la casa), no me causó horror, casi no me causó asco. Sin embargo, todo esto lo ligo a más elementos.

Hoy, mucho antes de estos eventos, me preguntaba por qué cuando chico nunca tuve crisis de pánico (si bien tuve otra serie de síntomas), y en cambio cuando grande sí. Uno de los momentos angustiosos grandes que tuve fue el 2003, pero la primera Crisis de pánico con todas las de la ley, la tuve el año 2007. 

Hace algunos días comentaba con un amigo como me molesta que me haga sentido el modelo "hidráulico" del psicoanálisis. Lo que desaparece como síntoma de un lado, reaparece en otro si no se libera la causa. Este modelo está bastante negado, y hoy en día creemos que es importante combatir tanto lo sintomático como su supuesta causa. Pero... ¿por qué desaparece un tipo de síntomas y aparecen otros?... al menos en mí, la evidencia le da razón al psicoanálisis.

Todo esto confluye, en que la primera vez que fui a terapia (el año 2010), en la primera sesión, referí al evento de la babosa en Argentina. Aún justificándolo por la eficiencia del procedimiento, sin contabilizar lo traumático que había sido para mí (y el miedo que tengo hoy en día a ser violentado y que me vuelen los dientes). Al igual que la sesión que escuché de mi paciente, el comienzo es el final. 


Y el "Ouroboros", la serpiente (o el dragón) que se come la propia cola tiene sentido, pues el final del círculo es exactamente el lugar en el que empieza. ¿Cuál final será este?, no lo sé.
Si  mi paciente termina la terapia, será un final. Pero yo voy a seguir conmigo mismo el resto de mi vida. 

¿Será la muerte un final?, ¿Será el olvido un final?
No lo sé... pero pienso acerca de cómo alguna vez me comentaron en psicología que a veces un TOC (trastorno obsesivo compulsivo) encubre una patología más grave. Puede ser lo que estructura una psicosis o un delirio. Del mismo modo, quizás una fobia es capaz de encapsular la angustia en un sólo objeto, y es más adaptativo que un trastorno de ansiedad generalizado o un trastorno de pánico.

Bueno, si es mi caso, ya es demasiado tarde.
Pero me hace tener respeto del síntoma de quien consulta.

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