domingo, 21 de octubre de 2012

17.000.000

Hace algún tiempo comenté como después que un día la señora de un amigo me hizo ver la realidad de compartir tu espacio con alguien, por primera vez dudé de vivir en pareja, y pensé en que quizás valdría la pena vivir solo.

Las dos semanas que quedan, la temática del matrimonio será recurrente, ya que el matrimonio de uno de mis mejores amigos (ya me empieza a molestar esta nomenclatura) está en cuenta regresiva. 
Para no seguir teniendo el problema, le vamos a poner un nombre al personaje, le vamos a decir "Marshall". Bueno, el matrimonio de Marshall es un hecho, ya ocurrió el matrimonio civil, y el próximo 31 es la ceremonia.

Y veo día a día lo estresado que está este pobre hombre, pero pronto lo peor ya va a haber pasado.
Esta semana entonces, estaré lleno de cosas que tienen que ver con eso. Incluido el tema de la despedida de soltero. Obviamente no voy a hablar acerca de ella en el blog, pero sí hablaré acerca de las despedidas en general, de las cuales ya tengo una experiencia traumática.

Otras cosas, es el terno. Sí, siendo un adulto de 26 años, no tengo terno... y el que me conseguí prestado para el matrimonio anterior (el único al que he ido en mi vida) no fue posible de ser conseguido de nuevo. 
A propósito de los 26. Hoy cuando desperté, mi angustia no estaba en el tema de "la muerte", sino en el hecho de que voy camino a los 27 años, y no he hecho prácticamente nada con mi vida. A mi edad, mi padre se mantenía viviendo fuera del país y estaba casado. 

Pero bueno... ayer conversando con Marshall acerca de su matrimonio, me reveló una verdad que me dio vuelta la cabeza. Me contó cuanto estaba siendo el gasto de su matrimonio, y me respondió que la no despreciable suma de 17 millones de pesos.
Para quedar helado. 

Casi que doy gracias a Dios que no lo está pagando todo él... si es que vale la pena renegar al ateísmo por un amigo. 

Pero wn, quedé impactado por la suma.
Cuando pensaba en el tema de la compra del regalo, pensé "por último para que pague el costo de la comida", pero ni siquiera, aunque comprara el regalo más caro que pudiera, no cubro el gasto de mi sola asistencia al matrimonio. Puedo dar gracias por lo menos de no tener pareja para ir... un gasto menos.

Lo que encuentro ridículo, es que probablemente yo estaré en ese matrimonio sentado, viendo a las lindas pelolais con sus parejas zorronas, deprimiendome, mientras que en ese mismo segundo se está gastando una cantidad grosera de plata para que yo esté presente allí.

La respuesta obvia es "¡No te deprimai poh!"... pero me conozco. En una de esas no me deprimo. Nunca había estado con tantos amigos en una celebración tan grande, aparte de ser un día tan feliz para un amigo tan querido. Habrá que ver.

Ahora bien, creo que ya he comentado acerca del tema del anillo de compromiso. Esa idea culiada que ODIO de la mina que siente que tienen que pagar por ella. "Si no me entregas un anillo de un palo, y me pides matrimonio, significa que no me quieres". ¿Y después protestan por igualdad y huevadas similares?, bitch please.

Pero el punto es... más allá de todos los quienes no se casan porque no quieren comprometerse, o que no se hacen a la idea de "no tener sexo con ninguna otra mujer aparte de ella en mi vida"; está el punto de que si yo tuviera el ingreso para ser capaz de gastarme esa tremenda cantidad de plata, creo que no necesitaría casarme para tener una mujer que quiera estar siempre conmigo... y si se fuera, me queda claro que no faltaría quién quisiera ocupar su lugar.

Porque asumámoslo... its all about the money. 
Pueden negarlo todo lo que quieran, pero la prueba del anillo es un hecho.
Ok, el dinero no puede comprar el amor. Pero no hay amor sin dinero.

¿Entrega?, las huevas.
Me dan ganas de leerme la historia de la sexualidad de Foucault para ver que dice al respecto, de cómo todo este tema de "amor" está dominado por toda una dinámica de poder. 
Pero no tengo tiempo. 

Y entiendo una vez más por qué algunas ex's no se proyectaban conmigo.
Quizás el problema está en mi mito familiar, una pareja que se conoce en un país extraño, y "sobreviven" juntos. Es un mundo pequeño en el que viven, y su mayor pertenencia son el uno para el otro. Su compañía, era lo más valioso. 

Quizás cuando perdieron eso fue que se convirtieron en hoarders, intentando buscar esa sensación de pertenencia acumulando cosas, sin poder lograrlo. Quizás por eso es que soy un minimalista, quiero que me quieran por lo que soy, no por lo que tengo. Y entre menos cosas tenga, más posible eso sería (supuestamente), y queda reflejado para mí en esta imagen.




Ahora, por favor, no se me malentienda (sobre todo Marshall). Me siento absolutamente honrado de ser invitado (y uno de los VIPs) a tan importante evento. Y he visto el amor que se profesan el uno a otro con su "Lillypad", y la entrega que se tienen (sí, música de violines de fondo). 

Pero una vez más... vuelvo a pensar que el amor real es el de una quinceañera.
"Contigo pan y cebolla"... y la idea de mi "pelolais ideal" se ve aún más lejana. No sólo porque no puedo moverla en Audi por los Trapenses, sino porque aunque pudiera gustarle, jamás podría proyectarse conmigo. Sería más fuerte que ella no tener ese matrimonio por 20 palos. 20 palos que no tengo, y que sí pudiera conseguir, claramente lo gastaría en otras cosas (vivir y educar hijos, por ejemplo) en vez de un evento social enorme que dura una noche. 

Quizás esto me haga entrar en razón de una vez por todas.
Y darme cuenta que hay cosas que están dentro de mis posibilidades y otras que no.
Quizás hacer un doctorado está en mis posibilidades (cosa que es poco posible para muchos).
Pero quizás llegar a tener una pelolais que me quiera, no lo está.

Y viendo como se acercan frenéticamente mis 27... darme cuenta de que es cada día menos probable. Hasta tomar conciencia de que es simplemente, imposible. Y que lo más cercano que estaré a eso, es leer los trabajos de las niñas bien que estudian en la PUC, y ponerles una nota. Pero jamás ser a quién ellas quieran para llenar su vida.




1 comentario:

  1. Mmmmm.... cómo que me sentí ofendida con toda esta entrada...partiendo por lo de la plata que lo compra todo, hasat la "necesidad" de la pelolais...xq claramente yo no soy pelolais, por lo tanto no te podría dar lo que tu esperabas desde hace años con tantas ansias...

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