domingo, 16 de septiembre de 2012

Insatisfacción

Hoy día estaba invitado a un carrete. Diría que aún no decido si iré o no, pero aún no me visto para salir y ya son las 9 y media de la noche. Sin embargo, decidir no ir de todos modos no me es indiferente. 

¿Por qué será que hoy prefiero quedarme leyendo antes que ir al carrete?
Quizás es por el tipo de carrete. Es en la casa de un amigo al que le tengo bastante estima, sin embargo, el carrete es de un grupo de gente que fue un elenco de un musical (eran más de 30 personas) y curiosamente, van a ir LOS MISMOS que el último carrete... 

Entonces choca por un lado el "Pero, yo quería ir", con el hecho de que probablemente no lo paso tan bien si es que voy. Y entre que haya una persona con cara de culo en el carrete, y que no esté, es mejor la segunda opción, ¿o no?

Ahora bien, no puedo negar que me deprimí un poco (pero sólo un poco). Porque me sentí solo por esto. El problema es que en el carrete no me sentiría menos solo, sino que incluso me sentiría más solo porque sería de esa soledad con gente al rededor. Empecé a fantasear de cuanto me gustaría quedarme leyendo, y tener a alguien más en la cama leyendo también. En un día tan explicito de carrete como es un domingo con lunes feriado.

Mientras tanto, leo y leo...
Estaba leyendo un libro que se llama "El sentido de la vida, una breve introducción", y vuelve el tema... me dan ganas de escribir libros, pero no sé. ¿Vale la pena?... 
Claramente podría escribir un libro con el mismo título. O podría escribir algún libro de autoayuda, pero a veces siento que el esfuerzo no vale la pena.

Muchas veces siento como el intento por hacer algo significativo definitivamente no vale la pena, pero de ahí me tomo al tema de la insatisfacción. Desde hace algunos días, estoy con una desagradable sensación de insatisfacción.

Estoy comiendo mucho, digamos, voy al mcDonalds, me como dos hamburguesas triples y después llego a la casa a almorzar. Pero no me siento satisfecho... tengo unas ganas de enormes de fumar, fumo, pero después del cigarro no me siento satisfecho.
Siguiendo el patrón, probablemente aunque fuera a un carrete, conociera una mina, y ella me declarara su amor eterno, probablemente tampoco me sentiría satisfecho.

Siento que mi núcleo accumbens no está haciendo su pega. Y las palabras de Chuang Tsé resuenan: "Sólo se contentará quien sabe cuando ha tenido suficiente".

Tanto los budistas, como los taoistas, como Schopenahuer tienen una visión común. Hay que eliminar el deseo, puesto que este es el que nos mantiene permanentemente insatisfechos. Lacan por su parte lo ve como inevitable y que no puede ser eliminado, siguiendo la linea de Freud que en el momento en que dejamos de desear, es porque hemos alcanzado la descarga total (la muerte).

Todo esto se junta con el olvido, que para mi pasa a ser un tema principal.
Si quiero olvidar algo, debería no escribir sobre ello, y restarle importancia.
Restarle importancia al igual que el deseo.

Pienso en que quizás el escape estaría en dedicarme exclusivamente a la clínica.
Ya que es finalmente una pasión inútil, como diría Sartre del ser humano.

Porque a final de cuentas, en investigación y docencia tampoco se hacen cosas tan significativas. Los problemas epistemológicos están supuestamente "resueltos" y sólo hay espacio para la psicología experimental. Lo que me parece una tremenda huevada.

Pero quizás el edificio teórico es inutil, y debería remitirme a lo dionisiaco, a la inconsciencia como la verdadera felicidad. El problema es que tampoco estoy en el contexto adecuado para ello. Si yo fuera Hugh Hefner, probablemente no escribiría todo lo que escribo.

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