jueves, 6 de septiembre de 2012

Fino y elegante

Desde hace algún tiempo, me he dado cuenta de la importancia que tiene para mí el "regreso a los supuestos". Toda ciencia requiere supuestos, que vienen a ser el "acto de fe" desde el que se construye el paradigma teórico. 

Y de estos se tiñen todos los datos que se obtengan.
Ahora, no es de esto de lo que voy a hablar, sino del "Conocimiento por autoridad". Hay una historia de Oliver Sacks que cuenta que un niño de una tribu no entendía porque la cámara a colores no sacaba a colores la foto en blanco y negro del jefe de su tribu, y no entendió hasta que un antropólogo amigo le dijo "¡PORQUE ES ASÍ!".

El conocimiento por autoridad, parece algo "tan poco científico", y así se explica en las clases de epistemología y de metodología de la investigación. Sin embargo, en gran medida nuestro conocimiento está dado por autoridad. Tales científicos postulan esto, que es replicable, pero nadie lo ha replicado, es la autoridad lo que da validez al conocimiento.

Pero hay lugares en donde esto es más grosero que en otro lados.
Y es el caso de un profesor psicoanalista de la universidad. Al hacer la clase, en varios momentos volvía a Freud (muchas veces leído por Lacan), pero implícitamente en el discurso se daba por hecho que las palabras de Freud son la verdad.


Y me hace pensar en el idealismo Hegeliano... "Si la realidad no se condice con la teoría, peor para la realidad". 


Sin embargo, el profesor, es bastante claro y convincente, y es un agrado escuchar sus clases.

El profesor explicaba un concepto que tiene que ver con que el deseo nunca cesa, y que nuestra satisfacción nunca es completa. Todos hablan del 18, y que viene el 18, y cuando pasa... fue menos de lo que se esperaba.

En ese sentido, prefeririamos nuestra fantasía a la vivencia, debido a que la vivencia siempre conlleva la frustración de esa satisfacción que no se alcanza, y de ahí sale una cita que una vez escuché decir a otro profesor (que hace poco pillé en un libro), que es "Entre masturbarme y tener sexo prefiero lo segundo, porque así, al menos, se conoce gente".

En ese sentido, la idea sería un poco la contraria...
Si la satisfacción siempre es peor de lo que esperabamos (y por ende frustrante), ¿No sería más conveniente preferir la masturbación?, ¿Qué es mucho más "segura"?...
Quiero dejar ese pensamiento ahí por un momento y retomarlo después.

El viernes pasado, hizo calorcito...
Y hubo una INVASIÓN DE MARACAS, escotes, minifaldas, everywhere. Yo estaba emputecido, mi frase fue "Estas maracas son como las arañas, cambia el tiempo y aparecen". 

¿Lo triste?, ese día en la noche, llego a la casa de mi mejor amiga, a burlarme de las maracas... y la encuentro con un vestido corto y apretado. Mi primer comentario fue... "anda a vestirte". Y no lo voy a negar, se veía BIEN rica, y como es mi mejor amiga, claramente no la considero una maraca. 

Lo curioso es que a mí me importa más que se vaya a vestir que al pololo (quien tambien es mi amigo), pero bueno, para cada roto hay un descosido. 

Ahora, es curioso, ese mismo día viví una experiencia extraña. ¿Se acuerdan que comenté acerca de Sartre, que si una persona ve un maniquí y no sabe que lo es, actúa como si hubiera un otro hasta que no se de cuenta?
Iba caminando por el apumanque, y de repente ví que le ponían un vestido a alguien... por menos de un segundo, vi una persona. Pero era un maniquí... y ver eso fue increíblemente sexy. Por que era como si estuvieran vistiendo a una diva.

Sin embargo, mientras seguía caminando empecé a ver lo que vendían en el apumanque: Poleras escotadas, "jeans levanta cola"... y ahí es donde me hirvió la mierda.
¿Jeans levanta colas?... o sea, hagámoslo público, a las mujeres LES ENCANTA QUE LES MIREN LA RAJA. Espero que haya sido lo suficientemente fuerte.

Y en parte, eso es lo que me molesta de las maracas que salieron, es su falta de sutileza. "Mírame las tetas, mírame el culo, deséame". Y el tema es que saben lo que el otro desea, saben conseguir que el otro se excite y que las mire, que las desee, que las busque. Pero no saben lo que ellas quieren. 

Ahora, la interpretación fácil es que esto es pura envidia. A mi me gustaría que me desearan, y no puedo mostrar culo o tetas (o paquete... o manboobs) para desatar el deseo femenino. El otro día una mujer me contaba que fue a las Urracas, y le cambió el tono de voz para decir "Y había harto hombre guapo". 



Si bien no me molestó tanto (por el contexto de la conversación), si me quedé pensando en el hecho de "¿Por qué molestarse por eso y no sólo masturbarse?", que las mujeres sigan maraqueando y llamando la atención y calentando sopas, a los "hombres guapos" de los que posteriomente se quejarán. 

Ahora bien, yo critico su falta de elegancia y sutileza, siendo que yo no lo soy. Esta reflexión venía desde ver al profesor del que comencé hablando, quién es muy sutil y elegante, y en su clase tira los comentarios como que no quiere la cosa, pero llegan en forma cuasi artística.

Pero, ¿Puedo ser elegante? probablemente no.
Aunque pudiera esforzarme SIGO SIENDO EL HUEVÓN PASIONAL Y ROMÁNTICO (en el sentido del Romanticismo Alemán). Quizás más calmado por estos días, pero no soy ni un perro zorron (el "hombre guapo"), ni un gentleman (el profesor), ni otra cosa. Soy un huevon gritón, mal genio, que se rie fuerte, muy intelectual y crítico. 

Y la historia sigue.
En aceptar lo que soy.
Y en aceptar que las maracas son maracas, y punto.
E intentar reirse y disfrutar de ello.



Pero no puedo, me cargan.


2 comentarios:

  1. Es q cuando son feas de cara, no les queda otra que maraquear con la ropa. I agree.

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  2. Jajaja, más respeto con los feos de cara :P

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