domingo, 19 de agosto de 2012

La Carta Perdida

Cuando yo tenia 15 años, tenía una amiga.
No recuerdo como la conocí, probablemente a través del chat.
Su nombre era Paula, su nick, paulita cc. 

Cuando la conocí, lo más probable es que aún yo no había dado mi primer beso.
Y me habría gustado que fuera ella quien me lo diera, aunque no fue así.

Sin embargo, me llevé algo importante de ella... 
Ella me escribió una carta, carta que pensé que tenía guardada, pero que acabó de encontrarme con que no tengo. El contenido de esa carta da lo mismo. El punto es que me escribió una carta en una hoja de blog, dibujó un planeta en ella, y me escribía, diciendome "migo". 

Esa carta me afectó profundamente. Quizás hasta hoy no me lo había planteado, que era la primera vez que alguien me escribía una carta, aunque no fuera una carta romántica, me estaba dando una importancia especial.

Encontré tan linda esa carta, que cambié mi letra por ella.
Me plantée que mi letra era ilegible (de hecho tuve problemas en el colegio largo tiempo por eso), y me di cuenta de que podría entregarle a alguien el gesto de escribirle palabras, y que tuviera una letra tan linda como la de la carta que Paula me había entregado.

Siempre he querido "dominar un arte", algo que en lo que sea realmente experto.
Un amigo con el que trabajo, me ha dicho más de alguna vez: "¿Haces algo mal?, Cantas la raja, dibujas la raja, eres creativo y sales con diez ideas en el momento en que yo estoy a medio armar una...". 

Sin embargo, si bien soy un huevón que le gusta hacer bastantes cosas, siento que no hay "algo" en lo que destaque por hacer extremadamente bien; y más importante que destacarme, una actividad que me absorba absolutamente. 


En ese sentido, la competencia me ayuda.
El otro día, cuando nos juntamos con la niña lesbiana de un un post anterior, en un momento ella tenía que hacer algo en el computador, y me puse a jugar el doodle de google. Era el del básquetbol a partir de las olimpiadas. Y no paré hasta que hice el máximo puntaje que se podía. Es decir, no fallar ningún tiro, en el mínimo tiempo posible.


Y ese "dominar un arte", es algo que he buscado permanentemente, desde hace años.
En algún momento pensé en que el sexo sería ese arte.
Pero si bien el Tao del amor y el sexo, y el tantra son uno conmigo... da absolutamente lo mismo sin una pareja con la que haya un vínculo especial.

Y puedes pasar de tener una persona con la que la haces tener más de 50 orgamos en una tarde, e incluído multiorgasmo masculino, a una persona a la que no puedes hacerla tener ningún orgasmo y terminas tú impotente (True story). 

¿Qué habilidad podría entonces desarrollar?
Ayer paseandome por la biblioteca, encontré el libro rojo de Jung (Un tomo de 70cmsx50cms), y justamente escrito a mano con letra gótica.

Por lo tanto, estuve escribiendo con una tipografía bonita en la noche.
El mismo punto de partida que hizo que Steve Jobs fuera uno de los empresarios más grandes.

Ahora, tampoco es algo que me llene...
Y al respecto, tengo una entrada a escribir acerca de la "Rutina", que vengo pateando hace tiempo.

En este momento, sobre mi cama están los recuerdos que tengo guardados de viajes y parejas, a través de los años. He intentado deshacerme de la gran mayoría, pero siempre hay algo que va quedando. 
Lástima que la carta de la Paulita no exista, la verdad es que me da pena. 

No recuerdo cómo ocurrió el distanciamiento con ella.
Cuando nos conocimos, era el tiempo en que recién aparecieron los celulares.
A ella le gustaba hacer un Ring sólo para decir "Me acordé de ti". Casi como un "poke" de facebook.
Después Entel hizo una promoción en que por 2.000 podías mandar todos los mensajes de texto que quisieras a 10 números entel. Por lo que chateabamos todo el día.

Un Whatsapp muy primigenio.
Ahi desarrollamos la capacidad de escribir en forma enormemente rápida y sin mirar el teléfono.
En el clásico nokia 5190. 

Con ella fuí al concierto de los prisioneros. El segundo concierto al que fuí en mi vida, y si sacamos las tocatas de la UC, creo que el último al que he ido (sin contar Les Luthiers, obvio). 

La vi un día en la UC, por ahí por el 2006.
No había entrado a Astronomía finalmente (su sueño), sino que estaba en ingeniería. 
No sé que habrá sido de ella.

Pero la letra que tengo hasta el día de hoy, se la debo a ella. 
Es la marca que me dejó. Y aunque quizás es la primera vez que pienso en ella en muchos años, podríamos decir que el espíritu de lo que me dejo está totalmente vivo, cada vez que tomo un lapiz y escribo una palabra con él. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario