sábado, 11 de agosto de 2012

Encuentros incómodos/inesperados

No, no se hagan ilusiones, no me encontré con mi ex... con ninguna de mis ex.
Si hubiera sido asi, habría sido un encuentro esperado, deseado, y ensayado miles de veces.

Pero sí tuve dos encuentros, que fueron curiosos.

El primero fue en la micro, me encontré con una compañera de colegio. El encuentro fue incómodo. Fue una de las primeras en embarazarse apenas de salir del colegio, e iba ccon su hijo y alguien que supongo era su mamá.

No tenía una relación muy cercana con ella, en algún momento la tuve en facebook (cuandoe existía la moda de encontrar a los compañeros de colegio y hacer una junta),

El tema es que elegí ignorarla. Ella se dio cuenta de quien era yo, iba en los asientos de atrás de la micro, y yo en los de adelante pero que miran para atrás. Y me sentía incómodo de hablarle, aunque al mismo tiempo me preguntaba que sentiría cuando se hubiera ido y hubiera perdido la oportunidad de hablarle.

Ella empezó a decirle, no se si a la señora o a su hijo, que yo era compañero de ella: "Ese, el que va leyendo". Y yo ahí me puse los audífonos para decir Adiós al asunto. Se bajó cuando llegamos al metro, y yo seguía más allá, y simplemente no le hablé.

Mi pregunta es... ¿qué me obligaba a hablarle?, ¿Por qué me siento culpable de no hablarle?. Alguien que no tuvo ninguna importancia en mi vida, a quién nunca le importé de ninguna manera. ¿Por qué me siento obligado a hablarle?, y yo creo que mi respuesta es: "por la oportunidad".

Quizás siguiendo el planteamiento de tantos años de que "nada es por casualidad", cuando algo ocurre tiene un motivo, y no aprovechar ese motivo es prácticamente traicionar al universo.
¿Quién chucha me obliga?, ¿Por qué tengo que hablarle a alguien que ni siquiera me agrada?

Siempre me acuerdo que en ciclo vital nos comentaban acerca de cuando los niños los obligan a saludar a alguien que no quieren, y hacían referencia a la tira de Mafalda en que le dicen a Memo que salude a una señora, y se ve cómo le da un beso a un hipopótamo. Y que no deberiamos obligar al niño a saludar a quién no quiere, sus motivos tendrá.

Del mismo modo, no tendría por qué saludarla a ella...
Pero no puedo evitar preguntarme qué habrá pensado ella.

En el extremo absolutamente contrario, terminada una jornada de trabajo, me encuentro con un amigo que no veía hace bastante tiempo, y que uno de sus últimos comentarios en facebook había sido "Un día nos juntamos a tomar chela y hablar mal de las mujeres". Me lo encontré en el medio de providencia a las 10 de la noche... el ambiente era propicio. Pero yo no tenía UN peso, había gastado mis últimas lucas en cargar la bip.

Alcancé a pillar a la persona con la que iba, quién me prestó plata, y nos fuimos a tomar una cerveza (y a hablar mal de las mujeres). ¿Qué hizo la diferencia?, yo iba caminando por Providencia, cantando "For a thousand summers, i will wait for you", y escucho decir mi nombre a la persona que acababa de pasar por mi lado.

¿Habrá sido el hecho de que yo le hable a él y no al revés?
Posteriormente no tenía plata... pero la ocasión estaba pintada y no quería desperdiciarla...
¿Por qué incluso estuve dispuesto a esforzarme?, ¿Es un tema de lealtades?

La verdad es que NO LO SÉ...
Y no sólo es el hecho de la acción, es el hecho de sentirse culpable.
Quizás si le hubiera dicho "bueno, mala cuea, no tengo plata... otro día nos juntamos", no me hubiera sentido culpable para nada. Cómo si siento con alguien que no me importaba en lo más mínimo.

¿Tendrá alguna relación con cuando nos gritan algo en la calle, que nos afecta más que lo que nos dice alguien a que vemos todos los días?, ¿La opinión de alguien lejano nos importa más que la de alguien cercano?.

Sin embargo, sigo siendo un firme creyente de que las mejores cosas en la vida ocurren por azar cuando uno se encuentra en el momento justo en el lugar adecuado, no por las cosas planificadas.
Pero también es contraproducente sentirse mal de no haber hecho algo, ante la ILUSIÓN de que pudiera haber sido una gran ganancia... si como acabo de decir, no puede ser algo planificado.

Y en general, curiosamente ocurre cuando uno no tiene expectativas.
Quizás es simplemente un sesgo de confirmación.
Si uno tiene expectativas y algo ocurre -> Logro.
Si uno tiene expectativas y no ocurre -> Frustración
Si uno no tiene expectativas y no ocurre nada -> Uno no se da cuenta, no cuenta esto.
Si uno no tiene expectativas y ocurre algo -> Se disfruta, tanto o incluso más que el logro. El tema es que uno tiende a sobrevalorar este hecho y no se da cuenta de todas las veces que no tuvo expectativas y nada pasó. Y crea una ilusión de importancia.

Ahora probablemente tenga expectativas de encuentros inesperados.
Encuentros que probablemente no ocurran, tal como ando con el fantasma enorme, y ando viendo a alguien por todos lados que camino... y quizás ella ni siquiera esté en esta ciudad o en este país.




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