sábado, 28 de abril de 2012

Una secta en Santiago


En el año 2012, en pleno Santiago de Chile, todos creeríamos que no reina la ignorancia. Sin embargo, en esta ciudad existe una secta, sí, una secta guiada por un Maestro que cree ser la reencarnación de Jesucristo. Sí, así sin más.

Con un dejo de vergüenza puedo decir que pertenecí a esta secta por 7 años. En su mayoría quienes pertenecen a ella son profesionales de buenas universidades, con trabajos estables, con buenos ingresos. Los precios de las actividades no son baratas tampoco, cuando yo aún me paseaba por allí hace 2 años, un seminario costaba al rededor de 300 mil pesos, y cada sesión semanal costaba 25 mil pesos, con un promedio de 10 asistentes por clase.

Este movimiento se sustenta debido a que la coerción para mantener a las personas adentro sigue el mismo mecanismo del abuso sexual. No, no estoy diciendo que dentro de la “Orden” se produzcan abusos sexuales, sino que el modelo por el cual se mantiene a la persona amarrada es el mismo que en el abuso, es decir: la importancia de que exista un secreto, y de que la persona que está siendo “abusada” es responsable de estar allí. Es decir, la víctima siente que es culpable de lo que está ocurriendo.

Y creo que no es menor, porque existe poder de por medio. Este Maestro tuvo un programa en la televisión, en el canal 22 por varios meses. Y tiene identificación para los militares, que no estoy seguro de qué grado le concede. El hecho es que cuando ocurrió el terremoto, fuimos a ayudar a Llico, y dadas sus credenciales, prácticamente fue el que organizo la repartición de agua para la gente.

Sí, esto es real, no es ficción. Esta persona existe en Santiago de Chile, una persona que dirige una secta, que cree ser la reencarnación de Jesucristo y que tiene poder. Yo no digo en ninguna medida que actúe de mala fe, pero cree firmemente estar cumpliendo la voluntad de Dios en cada cosa que hace. Desde hacer procesos de “sanación” (presionando las vísceras de los discípulos con peligro de provocar alguna lesión interna, de hecho, a mí me costó una hernia), pasando por hacer exorcismos (y dejando sin medicación a personas con diagnostico de trastorno bipolar I y esquizofrenia, alucinaciones de por medio) y llegando a convencer a las personas de ser la reencarnación de los apóstoles y así fomentar su delirio, convirtiéndolo en un delirio colectivo.

Si bien, lo más probable es que no ocurra nada por decir lo que estoy diciendo, no puedo evitar tener una cierta cuota de miedo. Cómo se imaginaran, esta persona podría llegar a ser peligrosa. Gran parte de mis contactos por años, eran parte de esta secta. Y teniendo formación militar, puedo incluso llegar a temer por mi vida (consideremos que se “entrenó” en plena dictadura, con gendarmes, con todo lo que ello implica). ¿Tengo motivos para temer por mi vida por revelar un delirio de este tipo?, probablemente sí .

Todos los años que estuve dentro, todo se enfocaba en el 21 de Diciembre de 2012. En que habría un “Salto Quantico Evolutivo”, mi pregunta desde que me salí ha sido “¿Qué va a pasar después de que en esa fecha no ocurra NADA?”. Mi sueño es que la gente que se encuentra dentro se dé cuenta al igual que yo en lo que estaba metida, aunque probablemente no lo hagan porque a mí me costó psicoterapia y terminar la carrera de psicología para llegar a tomar conciencia de esto.

Lo más probable que ocurra, es que por algún argumento pospongan la fecha del “salto”, y así sigan manteniendo sus esperanzas, hasta que algo ocurra, y que nunca cambien su percepción.

Y la posibilidad más terrible, es que presenciemos un suicidio masivo. ¿Es posible que eso ocurra?, sí, es posible, si tienes en tus pensamientos más primitivos que vas a ascender a otro plano para seguir un proceso evolutivo en una forma más elevada. Y esto dentro de la orden no se promulga como una creencia, sino que se diferencia como una “certeza” como algo vivido, y se convence a la gente de esto. ¿Es probable que ocurra?, no estoy seguro de cuán probable es, espero que no mucho.

Si pudiera elegir, preferiría no volver a saber nunca más de esta gente, y no tener que preocuparme. Pero están en Santiago de Chile, su “dojo” queda en las Condes (al menos ahí estaba hace un año), se reúnen a veces en el estadio español y otras veces en el estadio del banco de Chile. Tienen página de facebook, tienen twitter, y como dije anteriormente, estaba este programa de televisión que más temprano que tarde volverá al aire.

Ojalá esto se difundiera, ojalá pudiera hacer consciente a más personas de lo que ocurre, igual que las personas que tratan de advertir acerca de “Chileworks” y otros movimientos de este tipo. Es triste que las personas quedan esclavizadas justamente bajo un discurso de la “libertad del ser” y están bajo la ilusión de estar decidiendo por ellos mismos, mientras que su falta de redes y su ansiedad de pertenecer los hace psicotizarse y vivir un delirio mesiánico.

Sería triste a final de año encontrarme en el diario con la muerte de personas a quienes quise, ex pololas, y otros personajes relevantes de mi vida debido al delirio de una secta. Pero nada puedo hacer mientras no tengan la duda dentro de ellos mismos, y se den cuenta que en un lugar en que les dicen “duden de todo”, de lo primero que evitan dudar, es del nivel de sanidad mental de quien guía el lugar, y de cómo están prisioneros en una dinámica abusiva.


Atentamente.
Un sobreviviente.

2 comentarios:

  1. No sé qué tanto debas temer por tu vida. Sería bueno que le dieras un segundo análisis a esa idea, ya que no decir el nombre del gurú, ni la secta, es quitarle la oportunidad a otras personas de salvarse o reaccionar a tiempo.

    Cuando llegue el 2013 la secta no se verá afectada. Inclusive, puede unirse aún más. Lamento no haber guardado el link, pero hace un par de décadas un profesor norteamericano hizo un seguimiento a las sectas apocalípticas pre y post-fecha del, valga la redundancia, anunciado apocalipsis. Bueno, resulta que ninguna de ellas se disolvió sino que, por el contrario, se fortalecieron los vínculos y obtuvieron nuevos miembros.

    Las sectas destructivas son un peligro. Tengo personas queridas en una y no dejo de preocuparme. Afortunadamente, no son tan intensas como la que tú comentas. Pero no dejan de ser peligrosas.

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  2. Y yo que tengo ganas de volver a ver al maestro... jojojojo. Tú ya sabes cuál es mi motor.

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