domingo, 21 de agosto de 2011

En respuesta a la columna de F. Villegas




Algunos de mis contactos de facebook han posteado una columna escrita por Fernando Villegas, que pueden leer en http://www.politicaseducativasuc.cl/?p=1910

Justifica en un primer momento el movimiento estudiantil como una “pataleta”. En segundo lugar, juzga a los estudiantes de jamás haber tenido interés en aprender, y toma como base su experiencia como docente en “Universidades e institutos nacionales”. Lo que me hace pensar: “Si cree que los estudiantes son tan flojos y desinteresados, ¿Qué hace haciendo clases en esas instituciones?; ¿es un hipster irónico haciéndole clases a quienes no les importa?, ¿No tiene nada más en que gastar su tiempo?, ¿No tiene nada más con que ganarse la vida?... ¿Es la frustración de no poder ayudarlos… o es simplemente masoquista?”.

Su posición es que los estudiantes deberían estudiar, y los cambios le corresponden a las autoridades que han sido elegidas democráticamente.

A lo que yo digo, que falacia más grande. En primer lugar juzga a los estudiantes de “pasivos”, de no interesarse en lo que hacen, de esperar que el problema “se resuelva”, en vez de “resolverlo ellos”.

¿Y qué es lo primero que hace?, llamar a la pasividad. ¿Qué es lo que cree él que se ha hecho todos estos años?, exactamente eso, los que pueden estudiar, estudian, los que no, no. Y se mantiene el status quo, con gente que intenta salvar su propia raja sin preocuparse de las oportunidades del resto. Tal como él o como yo.

Y alega que las soluciones deberían venir desde las autoridades elegidas democráticamente. Acá es dónde yo me voy a poner en estricto desacuerdo. ¿De qué autoridad elegida democráticamente se me está hablando? En este país existe UNA sola clase política, dónde todos se conocen, todos son amigos, todos tienen conflictos de intereses y empresas en común. Los dos lados son un chiste, tal como demostró en su campaña Sebastián Piñera al poner una foto en la playa con Michelle Bachellet.

Lo que posteriormente en el texto reafirma diciendo: “Lo que las leyes que nos hemos dado nos permiten hacer, ¿Por qué cuesta tanto respetar el orden establecido?”. Y aquí está la mayor falacia de todo el argumento.

Yo en ningún momento decidí tener gente atornillada en el poder que decide lo que se hace en el país, o lo que yo debo hacer con mi vida. Y la gran mayoría de los estudiantes tampoco. Muchos de ellos todavía no nacían cuando ocurrió el plebiscito. No fueron ellos los que decidieron tener a la Concertación 20 años gobernando en el Status quo más absoluto, agarrándose de la imagen de un tal demonio llamado Pinochet, y bajo un slogan de “somos el mal menor”, slogan que se ocupó casi de forma explícita en la última elección presidencial. En que partidos políticos deciden cambiar ministros por senadores, y los representantes no son de personas, sino de partidos.

Hace la crítica de que un movimiento social no puede tomar las decisiones de orden político, lo que me hace preguntarme cuál es su definición de política. ¿Es como un partido de futbol en que los 22 dentro de la cancha hacen el juego mientras el resto de los chilenos les hacen barra? Todo pareciera indicar que sí.

Ahora, un argumento totalmente válido es que muchos de los que protestan están dispuestos a endeudarse por un teléfono, una wii, y no por educación. Que hay un problema de prioridades. Pero yo me pregunto, ¿Y qué esperamos?, la publicidad nos enseña que debemos tenerlo si queremos ser alguien en la vida, carteles que llenan nuestras calles diciendo “compren, compren, compren”.

Tal como se venden todas las universidades privadas, un producto que el mismo Villegas juzga de que se “están vendiendo títulos”, ¿pero trabaja en esas Universidades?, ¿Y luego juzga al movimiento estudiantil de “Envidiosos, chaqueteros y arribistas”?

Al primer chaquetero que veo, es al que juzga un sistema Universitario y a sus estudiantes, siendo él parte del sistema y estando plenamente de acuerdo con él. Luego los juzga de “hacer lo que quieren”, y ahí es dónde me aparece el rótulo de “envidioso”, ya que pareciera ser desde ahí que viene la crítica, de su imposibilidad de hacer lo que quiere.

Habla de que quieren tener “un momento en la historia”, ¿y no es exactamente lo que quiere usted con sus críticas?, el movimiento es una revolución. Revolución como tantas otras que están ocurriendo en diferentes lugares del mundo en este momento.

Intentar tapar el sol con un dedo, y mantener la pasividad y el status quo a partir de proponer que “para que todo cambie, sigamos haciendo lo mismo”, me parece risible.

Juzga a los estudiantes de “tarados”. Véase la viga en el ojo, estimado. 

1 comentario:

  1. Por ahí he leído que no es de F. Villegas. Igual mantengo mi crítica.

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