domingo, 13 de marzo de 2011

Después del Mar

He tenido grandes días, dos veces me senté a meditar frente a la playa. Fueron pocos minutos, pero muy satisfactorios. Me ha rondado la idea de la integración. El que las cosas no se reprimen o pasan, sino que se vuelven parte de uno y lo hacen crecer. Desde que me convertí al ateísmo dejé muchas cosas de lado (como por ejemplo, la meditación). Y era algo que me hacía bien. E intento justificar, de los beneficios de la meditación sin necesidad de un Dios o un ser superior. Sin embargo, me complica que sé que sería más feliz creyendo en un Dios; pero en el fondo de mi corazón, sé que no lo creo y que no me hace sentido.

He vivido más estados de “Flow”. He podido ver que las cosas más comunes pueden disfrutarse como experiencias de extasis. Ver, Sentir, Escuchar… el otro día tuve una experiencia casi mística escuchando el cuarto movimiento de la Novena de Beethoven. En vez de dejarme llevar por la melodía, ponía atención a los instrumentos que sonaban menos. SI dominaban los vientos, ponía atención a las cuerdas… Lo que me llevó a ver que esos casi 20 minutos, son como un gran conflicto entre dos lados, que luchan, bailan, tiran y aflojan… y que al final de la obra, se vuelven una conjunción, para la explosión final… se “Integran”, una vez más… la integración que da vueltas y vueltas.

Hay un tema de actitud, cada cosa puede ser vista como una oportunidad de entretención. SI bien nunca me gustó la idea de “Vuelvan a ser niños” (No considero que mi infancia fuera una etapa feliz), sí tomo la “actitud lúdica”. Ver las cosas como un reto, verlas como algo entretenido…
Entretenerse es una decisión propia, que uno busca…

Me he sentido desrealizado también. A ratos me pregunto cómo llegué a estar sentado en un lugar, mirando a mi polola. ¿En qué momento esa mujer preciosa se enamoró de mí?, ¿En qué momento empezó a querer mostrarlo al mundo?... es como si hubiera obtenido lo que más quiero en la vida y no sé en qué momento ocurrió.

Y de repente vuelvo a la idea del ahora, vivo el ahora… y me olvido de mí. Estoy entretenido en lo que estoy haciendo, me entrego por entero y nada más existe. Y se siente bien.

3 comentarios:

  1. Es todo un tema. Cuando se tiene asociado el "estar presente" a la idea de un Dios, la felicidad a un estado de "comunión con la deidad, a la integración con un "proceso evolutivo.. Pta, las buenas cosas de la vida han quedado asociadas a meras opiniones, que evidentemente ya no te acomodan, que incluso limitan el goce, la integración y el ahora.
    Dudo que abandonar la idea de una deidad, la religiosidad sean sinónimos de cagarse la vida. Dejaste eso precisamente para aumentar el marco de experiencias que podrias experimentar en tu vida, sería una pena que tu ateismo te impidiera hacer lo que se te venga en gana, incluso meditar, incluso rezar, si algun dia tienes ganas de eso.

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  3. puta que escriben bonito estos ctm

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