miércoles, 11 de febrero de 2015

Adiós, Psicoanálisis

Seré breve.
O intentaré serlo.

Como bien dije hace dos entradas, llegó el momento de reconciliarse incluso con el psicoanálisis.
Y en la entrada anterior, ocupé la toma de posición de un psicoanalista con respecto de una teoría de la práctica, para hablar de mi propia experiencia con la transformación que estoy viviendo.

Sin embargo, para disgusto de mis detractores (si es que los hubiere, cosa que dudo), finalmente no me convertiré en un psicoanalista.
Esto debido que desde hace dos o tres días he estado leyendo una cantidad ingente de artículos psicoanalíticos, con la finalidad de aclarar un par de ideas.
Por lo que han pasado por lo menos 500 páginas de psicoanálisis frente a mis ojos, y por lo mismo creo que merece una entrada por lo menos para quedarme con alguna idea de todo lo que leí.

En el tiempo, ya he escrito al menos dos entradas respecto de Lacan.
Y la verdad es que releyendolas me dan un poco de vergüenza... la claridad conceptual se pierde rápidamente y empieza a haber mucho más contenido a entender en el contexto de la vivencia de ese momento, más que de lo que estoy escribiendo.

Pero bueno, partiré diciendo que he estado equivocado todo el tiempo.
Por una diferencia estúpida, y que me llama la atención que nunca había puntuado: la diferencia entre psicoanálisis y terapia psicoanalítica.
Probablemente para un 99% de los psicólogos, la diferencia es evidente...

Cuando entré al magister, uno de mis intereses era poder encontrar una forma de terapia que fuera 100% sistémica, que no considerara elementos psicoanalíticos.
Pero recién ahora me entre a dar cuenta de que todo lo que hago está LEJOS de ser psicoanalítico.

A ver, pero aclaremos. Este tema en general me genera preocupación debido a la pregunta por el "fin de la terapia". Sin embargo, y quizás uno de los elementos que me ordena es el hecho que el fin de la terapia psicoanalítica es distinto del fin del psicoanálisis.

Al leer acerca de terapia psicoanalítica, me encuentro con que ciertos principios del psicoanálisis no le aplican. ¿Por ejemplo?, la neutralidad. En uno de los libros que leía sobre terapia psicoanalítica, aparece explícitamente como el ideal del psicoanálisis es la escucha de la asociación libre, como regla de oro. Sin embargo, en la terapia con orientación analítica, la asociación libre puede funcionar justamente como excusa para hablar de cualquier cosa y perder el foco de la intervención.
En ese sentido, el mismo terapeuta no puede ser totalmente neutral, tiene necesidad de guiar la terapia...

Este tema de la neutralidad, la influencia y la sugestión es algo que me ha perseguido eternamente, y he intentado solucionarlo desde los planteamientos de Jay Haley... sin llegar finalmente a respuesta.
Pero me encuentro hoy con que mi preocupación por la neutralidad no tiene sentido, ya que incluso los psicoanalistas no se ocupan de ella... (siempre y cuando sea una terapia con orientación analítica y no un psicoanálisis).

Hasta aquí, pareciera que estoy dando argumentos de por qué la psicoterapia se asimila al psicoanálisis, lo que es directamente contrario a lo que quiero desarrollar. Y para ello, voy a ocupar la figura de... Lacan.

No quiero, no quiero, y NO QUIERO entrar a hablar tecnicismos acerca de la teoría de Lacan. Sin embargo, creo que la intención de Lacan es francamente valorable.

Por contraposición a Lacan, para mí una imagen querible dentro del psicoanálisis es la de Winnicott. Sin embargo, al empezar a leer a los autores relacionados a este último, realmente lo que se lee es IMPRESENTABLE.
No sólo está la permanente cita a Freud, sino que una cantidad impresentable de castillos en el aire, basados en supuestos sobre otros supuestos, sobre otros supuestos... todo un edificio teórico sin ninguna base en la realidad. Especulaciones sobre especulaciones... y mientras el paciente dice "Estoy triste", el psicoanalista vive en mundos de fantasía que nada tienen que ver con lo que el paciente comenta...

Por lo mismo, el intento de Lacan por darle un poco de sentido a su disciplina es, por lo menos, respetable.

Entonces, la imagen de Lacan si me sirve para explicar el análisis. Con algunos principios como los he estado entendiendo del libro "A Clinical introduction to Lacanian Psychoanalysis" de Bruce Fink.

Según él, el paciente no llega a análisis porque quiera cambiar o quiera saber de sí mismo, sino muy por el contrario, porque NO quiere cambiar, y NO quiere saber.
En esto cobra importancia el concepto de "Goce". Basado en otro libro (de Braunstein) dije en una entrada de hace 3 años que el goce era imposible de definir. Por Fink da una simple e interesante definición: "El goce es el placer que se obtiene de la insatisfacción". Si bien MUCHO más se puede decir del goce, y la relación con la idea de pulsión de muerte y un LARGO etc, me parece una definición aproximada bastante buena.

Entonces, la persona llegaría al análisis porque su goce se ha visto cuestionado. Y ante esto, el analista lo engaña, porque sustituye ese placer con una neurosis de transferencia... Es decir, la relación analizando-analista se convierte en la "enfermedad", y así puede ser tratada (esto último no es nuevo, estaba en Freud).

Ahora bien, MUY resumidamente y prematuramente, diría que en el fondo, la finalidad del análisis es posicionar al analizando con respecto de su Deseo, y alejarse del deseo del Otro. En general, desde la postura de Lacan todo atraviesa la relación entre Goce y Deseo.

¿Y cómo?, bueno, aquí es donde se pone interesante.
La diferencia entre registros simbólico, imaginario y real es para ser discutida largamente, y no quiero hacerlo aquí. Pero el punto es que el psicoanalista usará como herramieta la "Atención parejamente flotante", termino también de Freud, y que genialmente también Fink da una definición clara donde otros la evitan: "La atención parejamente flotante es escuchar sin entender".

Pareciera que esta definición es una ironía, pero no lo es. Realmente lo que se intenta es escuchar, muy atentamente, sin intenter entender. ¿Por qué?, porque para Lacan el lenguaje pre-existe al sujeto, y este se ve atravesado por el lenguaje. Tanto en su parte consciente como inconsciente.
Porque el lenguaje es una estructura que tiene sus propias relaciones internas, entre significantes...

Por otra parte, los significados serían imaginarios, serían parte del yo. Recordemos que el interés de Lacan es recuperar el inconsciente que Freud proponía antes de que se dirigiera (así como sus seguidores) a centrarse en la psicología del yo.
Es por esto que el inconsciente tiene mayor importancia que el yo.
Y los significados tienen poca importancia, los sentidos personales tienen poca importancia. Lo importante es como somos hablados por un lenguaje Otro del inconsciente.

Entonces, la unión entre ciertas palabras que se repiten tienen mucha más importancia para el analista de lo que tiene lo que sienta o piense el analizando.

Y esto es todo lo que diré de Lacan.
Pero la pregunta es entonces: ¿Tiene esto algo de ver con lo que busco yo hacer en terapia?
Y la respuesta es: PARA NADA.

En mi tesis de Magister entregué un capítulo completo a explicitar acerca del significado/sentido en terapia. Y a través del tiempo, he hablado acerca del sin-sentido. Sin embargo, todo esto tiene poca y ninguna importancia para el psicoanálisis, ya que sería juzgado de funcionar "solamente en el registro imaginario", y por ende no tener verdadera importancia.

Por otro lado, el setting para la terapia convierte el psicoanálisis en algo absolutamente distinto de lo que realizo. En los mismos libros de terapia psicoanalítica focal hablaba de tener "2 sesiones a la semana"... cosa ya lejana a mi realidad como terapeuta.

El psicoanálisis se basa en el trabajo sobre la transferencia, que el analizando pueda proyectar los contenidos afectivos de sus imagenes parentales (en el psicoanálisis pre-lacaniano) y que pueda poner en la posición de sujeto supuesto saber, o de objeto a, o de gran Otro, o de lo que sea que se suponga que tenga que poner al analista (en el caso lacaniano).
Pero lo cierto es que si se visita al analista 4 días a la semana (por lo menos) y se está una hora hablando acostado sin mirarle la cara al analista, eso va a generar un efecto especial de sumisión frente a ese otro... algo ABSOLUTAMENTE distinto a sentarse a conversar una hora, una vez a la semana, cara a cara con un terapeuta.

¿Y cuál es la importancia que tiene esto?
Que cuando entré al magister me hice la pregunta acerca de si podría hacer una terapia que no estuviera basada en la transferencia.
Y una vez más la pregunta ya estaba resuelta, por algo que probablemente un psicoanalista estaría de acuerdo conmigo: NINGUNA DE LAS TERAPIAS QUE HE REALIZADO HAN ESTADO BASADAS EN LA TRANSFERENCIA.

Así que... por ende... para ser psicoanálisis:
1. Tiene que estar acorde a Freud (difiero en muchas cosas).
2. El tratamiento debe estar enfocado en algo más allá del significado (yo me centro en el significado).
3. Tiene que creer en ciertas estructuras inconscientes, ya sea de la psicología del yo, de las relaciones objetales, o de la visión estructural de inconsciente como lenguaje (lo cuál me parecen constructos teóricos interesantes, pero sin correlaciones en la realidad).
4. El tratamiento debe estar centrado en la transferencia (de algo), cosa posible por el setting de la terapia. Al ser tan distinto el setting, es también totalmente diferente la terapia.

Por ende, mi interés por diferenciarme del psicoanálisis a través del tiempo ha sido un despropósito. EL psicoanálisis ya se diferencia lo bastante de mí.
¿Y qué pasa con la terapia psicoanalítica? técnicamente lo mismo. Se espera que quien ejerza este tipo de terapia haya pasado por un psicoanálisis, y que tenga el conocimiento de esta disciplina.

En uno de los manuales que leí, aparecían factores que se ocupaban en las terapias, diferenciando "terapias de apoyo" de "terapias psicoanalíticas". Poniendo la "interpretación" como algo exclusivo de estas últimas (entiendo como interpretación no en su sentido netamente hermenéutico, sino interpretación en su sentido psicoanalítico, es decir de la transferencia y/o de las relaciones con el inconsciente).

Y lamento decir que las "terapias de apoyo", que deberian aparecer como algo superficial o indeseable, me parecen mucho más interesantes de abordar para ayudar a los consultantes.
En una postura super personal, tener a alguien en un diván todos los días de la semana por varios años, con la esperanza de revelar algo de la posición subjetiva con respecto al propio deseo y goce, con un coste temporal y económico altísimo; me parece bastante menos sincero que recibir a alguien y preguntarle "en qué puedo ayudarte".

Tiene menos supuestos. Y se centra en la cesación del sufrimiento.
Que quizás muchos psicoanalistas pueden juzgar de "imaginario" o "yóico" y que no se centra en lo que "realmente importa".

Pero está bien. Por lo mismo no soy psicoanalista.
Una última cosa. Ahora cuando escribí lo del diván, recordé a Coloma diciendo justamente "Una alumna una vez llegó diciéndome que no le gustaba el psicoanálisis por eso de pasar años en el diván, y era una ex alumna... siendo que yo había dicho explícitamente que lo psicoanalítico no tiene que ver con eso, sino con una escucha especial al discurso del inconsciente".

En cualquier caso. Definitivamente NO es a lo que me dedico.
No sé si podré llegar a hacer la misma reflexión con lo humanista y con lo cognitivo, con quienes quizás si tengo un mayor parentesco en mi forma de hacer terapia. Quizás sí, quizás no. Sólo el tiempo dirá.

No fui breve.
Lo siento, de veras.

domingo, 8 de febrero de 2015

Budismo, Dudeismo y Colomismo (Momento de transformación)


En la última entrada hablé respecto de cómo estaba en un momento de reconciliación. Hoy llevaré esa idea más allá, al pensar en cómo mi vida se está transformando en este momento, directamente ligado con esta idea de reconciliación. 

Para esto, voy a tomar tres ideas y les voy a dar continuidad entre ellas. La primera es una idea budista de Thich Nhat Hanh. La segunda es la idea de Dudeism, y la tercera es un pensamiento del psicoanalista Jaime Coloma. [Y que en cierta forma podría relacionar con "una actitud hacia uno mismo", "Una actitud hacia el mundo"; y "un lugar entre los dos"]. 

Cómo ya más de alguno sabrá, yo soy un huevón muy rabioso. Me muevo en el mundo a través de la rabia, de la critica, de encontrar las imperfecciones. Ahora bien, esto no es intrínsecamente malo, es esa misma rabia la que me lleva a comprometerme con lo que pienso, y a llevar las discusiones hasta el final. 
Sin embargo, por supuesto que un huevón rabioso al corto andar se queda entrampado en el mundo. 

La rabia, la ira, a final de cuentas causan sufrimiento. Causan sufrimiento a quienes reciben esa ira, y también causan sufrimiento al huevón airado. De hecho, llevando un poco el pensamiento a las causas, podemos llegar a pensar que el huevón que tiene ira es JUSTAMENTE porque está sufriendo (si no estuviera sufriendo, ¿por qué tendría ira?). 

TNH cuenta un poema que escribió en Vietnam después de que un pueblo fue bombardeado:

Sujeto mi cara entre mis manos.
No, no estoy llorando.
Sostengo mi cara entre mis manos
Para mantener mi soledad tibia -
dos manos protegiendo
dos manos nutriendo
dos manos evitando
que mi alma me abandone
a mi ira

Siguiendo esta lógica, el bombardeo y la destrucción ya producen sufrimiento, y la ira produce un doble sufrimiento. Entonces lo que importa es poder abrazar esa ira. 

Dice entonces: "Como monje, cuando estoy enfurecido, practico el cuidar de mi ira. No le permito causarme sufrimiento o destruirme". Entra entonces la idea de "abrazar la propia ira".

Esto probablemente no me hizo sentido solamente por haberlo leido, sino por haber tenido la experiencia de abrazar el propio sufrimiento, que la tuve en el retiro con los monjes. Más de esto a continuación. 

En este sentido, no puedo evitar pensar un poco en la secta. Uno de los puntos con los que aún no estoy reconciliado, dentro de esta linea de transformación que estoy viviendo. 
He empezado a pensar que en la secta había ciertos ideales que son similares a los del budismo que he conocido en estos últimos meses. Sin embargo, el problema es que se aspiraba al ideal de no permitir que las emociones lo controlaran a uno, pero la forma de lograr esto no era la mejor. Que alguien te devuelva al momento presente por via de amenazas o patadas en la raja creo que definitivamente no es la mejor opción. Por ende, dentro de las discusiones que existen entre las escuelas de budismo y de zen, he adherido a la posición que dice "No existe Zen sin meditación". Y por muy zen que se dijera la secta, no habiendo meditación más allá de imaginerías para conectarte con seres superiores, considero que finalmente sus medios para sus fines no son efectivos. 

Y bueno, resulta ser que la forma de cultivar la práctica es tan radicalmente simple, que hace que todos los libros de TNH sean infinitamente repetitivos (esto está sacado de "Be free wherever you are"). 

"Para cuidar de mi ira/rabia/enojo, llevo mi atención a la respiración y miro profundamente dentro de mi mismo. Inmediatamente me doy cuenta que hay una energía ahí llamada enojo. Entonces recnozco que necesito otro tipo de energía para cuidar de este enojo, e invito esa energía a venir a hacer ese trabajo.
Esa segunda energía es llamada plena presencia (mindfulness). Cada uno de nosotros tiene una semilla de plena presencia dentro de nosotros. Si sabemos como estar en contacto con esa semilla, podemos comenzar a generar la energía de la plena presencia, y con esa energia, cuidar bien de nuestra energía del enojo".

¿Y cómo se logra conocer esta plena presencia?... te sientas, y llevas la atención a la respiración.
Inspirando, y sé que estoy inspirando.
Exhalando, y sé que estoy exhalando. 

La meditación budista se divide en dos partes. Samatha y Vipassana. Samatha es detenerse y Vipassana es mirar profundamente. 
En general, a mí me queda más clara la primera. La metáfora que más me gusta es, cuando uno ve un lago en donde se han movido las aguas recientemente, toda la tierra del fondo se va hacia el agua y se ve turbia, no puede verse nada. 
Sin embargo, si esperamos a que el agua se tranquilice (el tiempo necesario... ya sea corto o largo), los sedimentos irán hacia el fondo del lago y podremos ver el agua cristalina, que refleja el cielo. 

El supuesto que esto defiende es que nuestra mente esta igual a las aguas turbias, y si pudieramos parar, podríamos ver nuestra mente cristalina. 
La forma de tranquilizar el agua entonces, es a través de la meditación Samatha. 
¿Y cómo se hace?... contando la respiración. 

Inspiro... uno. 
Exhalo... uno. 
Inspiro... dos.
Exhalo... dos. 

Asi hasta diez, y luego de diez a uno. 
Obviamente entre tanto silencio, los pensamientos van a molestar... sobre todo si eres una de esas personas a las que el pensamiento no deja tranquilo. 

La forma en que yo lo he resuelto es la siguiente. 
En general como yo soy ansioso, quiero que la meditación dure lo más posible. Esto porque sentarse a meditar solo es una de las cosas más dificiles que hay, porque uno piensa en las otras cosas que podría estar haciendo. Por algún motivo, en grupo es más fácil quedarse tranquilo. Cuando se está sólo, ayuda poner una alarma para no estarse preguntando "¿Cuanto llevaré meditando?... ¿paro?". 

Entonces, algo que yo ya conocía, es llevar la respiración a alargarla, contando 4 al inspirar, 4 al mantener, y 8 al exhalar. 
Por lo que mientras estoy respirando estoy pensando: 

(Inspiro) Uno, dos, tres, cuatro...
(Mantengo) Uno, dos, tres, cuatro...
(Exhalo) Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...
(Inspiro) Uno, dos.... 

Eso da menos bastante menos espacio a los pensamientos. 
Entoces, al empezar a hacer Samatha uní las dos cosas... entonces ANTES de empezar a contar hasta diez, voy haciendo más suave mi respiración, esperando que se acorte el tiempo de la inspiración, y alargando el tiempo de la exhalación. 

Y entonces después de eso, en vez de contar 4-4-8, sigo el número para llegar a 10 y de vuelta.... 
Es decir....

(Inspiro) uno, uno, uno, uno...
(Mantengo) uno, uno, uno, uno...
(Exhalo) uno, uno, uno, uno, uno... (etc). 

Ahora bien, a esa altura, ya no estoy contando cuantas veces digo "uno". Simplemente lo estoy repitiendo y así impido ponerme a pensar en otra cosa. 
Entonces, para cuando llego al número uno, después de haber ido del uno al diez y del diez al uno, mi estado mental es otro totalmente diferente que cuando empecé. 
En esto, actualmente, me demoro como 15 minutos. Al comienzo me demoraba como 5... pero en la medida que he podido ir tranquilizandome más, me he podido dar más espacio. 

Entonces, resumiendo lo que he hablado hasta acá, son esos 15 minutos los que me permiten calmar las aguas y poder ver con más claridad. 
Hasta acá, estoy más o menos claro que esto es Samatha, pero lo que voy a decir a continuación no estoy tan seguro que sea Vipassana. Puede que quienes hayan ido a esos retiros de 9 días de Vipassana me digan que no tiene nada que ver. 

Pero ya estando en ese estado de tranquilidad, es donde puedo abrazar mi ira, donde puedo abrazar mi miedo, donde puedo abrazar mi sufrimiento. 
La metáfora que ocupa TNH tiene que ver con abrazar a un niño. En general a mí no me acomoda mucho porque no tengo buena relación con los niños. Pero por ejemplo pensando en mi (común) miedo a la muerte, ¿Qué hago con una persona que está con miedo de la muerte?... no puedo decirle que no se va a morir, no puedo hacer nada para que no muera... simplemente puedo acompañarlo y estar con esa persona, acompañarlo en su miedo. 

En ese sentido, para mí esto fue un giro. 
En vez de sentarme a pensar acerca de la muerte, es poder comprenderme a mí mismo, diciendo "Entiendo que tienes miedo, y estoy aquí para ti". 
Lo central no es la muerte, lo central es el miedo que estoy teniendo hacia ella. 

De la misma forma con la ira, lo central no es pensar en lo que me enoja hasta que se me pase. 
Lo central es comprender mi ira... "Entiendo que estás enchuchado, pero yo estoy aquí para ti". 

Ya habiendo explicado esto, voy a saltar al segundo punto. El del Dudeism. 
Existe una película llamada "The Big Lebowski", que es bastante conocida y considerada una película de culto. 
Lo interesante es que se formó una religión alrededor de la imagen del protagonista, quien se autodenomina "The Dude" (es decir... algo asi como "el compadre", "el loco", o incluso "el huevón". Todos ellos en sus sentidos vocativos, y no de contenido). 

Es por esto que la religión alrededor, se llama "Dudeism".  
La actitud del personaje principal es absolutamente relajada. En general va a intentar no hacerse problema por nada y no dejarse llevar por la rabia, por el enojo o por el deseo. Una actitud de permanente "Take it easy": 

Hay varios libros relacionados a esto. El "Tao dude ching", "Abide guide: living like Lebowski", y uno llamado "The Dude and the Zen master"
El primero es una parafrasis del Tao Te Ching con cosas de la película... la verdad no es brillante. 
El segundo es mejor, va analizando las diversas escenas de la película y las actitudes que el Dude va teniendo en ellas. Posteriormente,  discute algunas cosas más teóricas (como la relación entre dudeismo y feminismo): 
El tercero, es la transcripción de conversaciones entre el actor que interpretó a The Dude (y quien construyó casi completamente al personaje) con un maestro Zen norteaméricano, quien dice que The Dude tiene mucho de Zen. Personalmente, tampoco me gustó mucho. 

Ahora bien, queda claro que se pueden hacer grandes análisis al respecto, pero quiero simplemente rescatar tres pasajes. 
El primero, es que la película parte con unos mafiosos que llegan a la casa del protagonista porque lo confunden con alguien más. Y le meten la cabeza al w.c. para ahogarle mientras gritan "¡¿Dónde está el dinero Lebowski?!". Después de varias veces, él contesta "Dejame mirar de nuevo, debe estar ahi abajo". 

Sin embargo, la actitud con la que la hace no es agresiva. No es como San Lorenzo que mientras lo martirizaban en un asador les gritó "denme vuelta, que ya estoy bien cocido por este lado". The Dude está TAN entregado a la situación que incluso bromea con ella. En un momento que uno estaría angustiado ante el sin sentido de la situación "yo no soy el que buscan", "por qué me estan maltratando", "no entiendo qué está pasando". Él simplemente está entregado. 

La segunda situación es bastante similar a la primera. Después de que al auto que tiene le han pasado un montón de choques, robos, etc. Unos alemanes le queman el auto. Cuando ve su auto en llamas su reacción es "Dude, they finally killed my car!" (¡wn, finalmente mataron mi auto!). 
Nuevamente, se lamenta por el auto quemado. Pero no está enrabiado, ni está buscando venganza de los que lo hicieron. 

Esto no puede evitar recordarme el poema del "Bote vacío" de Chuang Tsé (en la versión recopilada por Thomas Merton). 

Aquel que gobierna sobre los hombres vive en la confusión.
Aquel que es gobernado por hombres vive en el dolor.
Por tanto, Yao deseaba no influir en los demás
ni ser influenciado por ellos.
El camino para apartarse de la confusión
y quedar libre del dolor
es vivir en el Tao,
en la tierra del gran Vacío.

Si un hombre está cruzando un río,
y un bote vacío choca con su esquife, 
por muy mal genio que tenga
no se enfadará demasiado;
pero si ve en el bote a un hombre,
le gritará que se aparte.
Si sus gritos no son escuchados, 
volverá a gritar una y otra vez, 
y empezará a maldecir.
Y todo porque hay alguien en el bote.
No obstante, si el bote estuviera vacío,
no estaría gritando, ni estaría irritado.

Si uno puede vaciar el propio bote,
que cruza el río del mundo,
nadie se le opondrá,
nadie intentará hacerle daño.
El árbol derecho es el primero en ser talado,
el arroyo de aguas claras es 
el primero en ser agotado.

Si deseas engrandecer tu sabiduría
y avergonzar al ignorante,
cultivar tu carácter
y ser más brillante que los demás,
una luz brillará en torno a ti
como si te hubieras tragado el Sol y la Luna:
no podrás evitar las calamidades.

Un hombre sabio ha dicho:

"Aquel que está contento consigo mismo
ha realizado un trabajo carente de valor.
El éxito es el principio del fracaso.
La fama es el comienzo de la desgracia."

¿Quién puede liberarse del éxito
y de la fama, descender y perderse
entre las masas de los hombres?
Fluirá como el Tao, sin ser visto,
se moverá con la propia Vida
sin nombre ni hogar.
Él es simple, sin distinciones.
según todas las apariencias, es un tonto.
Sus pasos no dejan huella. 
No tiene poder alguno.
No logra nada, carece de reputación.
Dado que no juzga a nadie,
nadie lo juzga.

Así es el hombre perfecto:
su bote está vacío.


Lebowski es una excelente representación del hombre que ha vaciado su bote. 
Entonces aquí es cuando podemos hilar para atrás. Porque, ¿Cómo se puede vaciar el propio bote?
El poema no dice CÓMO hacerlo... en la secta también se leía este poema, pero nadie nunca vació su bote. Muy por el contrario, se aprendía permanentemente a pegar adonde duele. 

Entonces es cuando cobra relevancia la primera parte de lo escrito.
Gracias a la meditación, al mindfulness y al ir comprendiéndose y siendo compasivo con uno mismo, uno puede vaciar el propio bote. 
Es por esto que se me volvió super improtante el tema del Dudeism, porque muestra gráficamente cómo sería una ACTITUD deseable a alcanzar con el mundo.

El tercer pasaje que quiero tomar de la película (sí, eran tres los que quería tomar) es de una frase que puede ser super obvia, pero que me hizo mucho sentido. 
Están sentados en un Bowling, y llega alguien que va a competir con ellos en el torneo, y les dice "Les vamos a volar la raja" (chilenizadamente, claro). 
A lo cual the dude contesta... "Well... thats like... your opinion, man" (Bueno... eso es como... tu opinión, compadre). 

Esa frase me quedó dando un MONTÓN de vueltas en la cabeza. 
En primer lugar, es una frase que no tiene mucha lógica. Uno puede decirle a alguien "eso es tu opinión" cuando está teniendo una discusión y hay un desacuerdo respecto a los argumentos que se están debatiendo sin la existencia de un trasfondo en los hechos que sustente sus dichos. 
Pero en este caso, en el fondo lo que se está haciendo es una amenaza, y la respuesta es "eso es tu opinión". 

A toda persona que me conozca (o que me haya leído en este blog), probablemente le quedará claro con que yo tengo un tema con "tener la razón". 
Bastante he escrito respecto a como eso tiene bastante poco sentido, sobre todo incluso si filosofamos sobre el absurdo (y la no existencia de la verdad), o de la construcción de la realidad, ya sea biologicamente o en el lenguaje... 

Sin embargo, para mí se resumió en esa frase. 
"Bueno, eso es tú opinión". Pero no en el sentido pasivo agresivo de decir "No voy a seguir discutiendo contigo porque eres un huevón". 
Sino en el sentido de "No te voy a convencer de lo que pienso yo, está bien lo que piensas tú".

Incluso eso dió otra vuelta para mí. Al estar metido en una discusión, me dije a mi mismo "Well... thats like... my opinion". 
De decirme a mí mismo "Huevón, yo tampoco tengo la verdad, esto es lo que creo... ni siquiera quiero hacer el esfuerzo de convencerte, te lo cuento por si quieres mirarlo, pero si no te interesa, filo... es mi opinión". De hecho, también eso incluye un "Ni siquiera tiene tanto peso". 

Y que siempre tiene detrás la actitud: "Relájate wn, da lo mismo".
Que a su vez refleja el "No dejes que la ira o el miedo controle tu vida". 

Todo esto golpeó un poco mi autoimagen. Porque yo me pregunté "bueno, pero si me convirtiera en un huevón relajado y que no se mete a discutir... eso iría en contra de lo que yo creo que soy, y de lo que el mundo cree que soy". De hecho, al conversar con una amiga ayer acerca de este tema, fue exactamente ESO lo que me dijo. "Pero si fuera así, entonces no sé quién eres". 

Pero lo cierto es que he vivido casi 30 años de mi vida, permanentemente PREOCUPADO y ENOJADO. Permanentemente con miedo e ira. Y tengo en este momento todo en mis manos para poder liberarme de eso y vivir una mucho mejor vida. Creo que estoy dispuesto a no apegarme a mi imagen de mí mismo en pro de este cambio que me haga vivir más feliz. 

Y entonces llego al tercer punto. 
Jaime Coloma es un psicoanalista bastante reconocido en el ámbito nacional. No es el periodista de la televisión, pero no está tan lejano dado que este último es hijo del primero. Tengo la suerte de haber tenido clases con esta eminencia, aunque la verdad muchas veces sentía que ni él mismo tenía claro de lo que estaba hablando, siempre fue crítico acerca de su rigurosidad teórica, pero era sabida su increíble habilidad como clínico. 

Hay un texto de Coloma llamado "La posición subjetiva en el uso clínico y teórico de las teorías psicoanalíticas". Y desde aquí son dos los elementos que voy a rescatar, el primero tiene que ver con la escucha y la teoría, y el segundo con las afiliaciones institucionales. Aunque estos dos temas estarán mezclados entre sí.

En el texto, Coloma pone como prioridad número uno la escucha clínica, el escuchar al paciente. Propone que cuando uno adhiere a una "escuela madre", tiene la tendencia a imponer la teoría que profesa sobre el relato del paciente. Leyendo esto, en cierta forma yo considero que es un poco necesario, dado que ese terapeuta necesita darle un cierto sentido a la terapia que está guiando. 
En términos ético, justamente le está dando un tratamiento con dirección al paciente, por lo que no voy a partir de la base que eso es intrínsecamente "malo". 
Sin embargo, el ejemplo Coloma pone es que a partir de esto se le ocurrió una interpretación de otra escuela a la cuál no adhería, pero al ocuparla tuvo excelentes resultados. Ocupando este y otros ejemplos, Coloma postula cómo la adherencia a las escuelas puede cortarnos las posibilidades de acción, y por ende "el uso incorrecto de los autores" tiene una gran importancia. 

En sus palabras:

"Por otra parte, en términos teóricos, el adscribirse a una escuela, suprime, frecuentemente, de raiz los aportes de los otros enfoques, deconociendo que la creatividad de los autores está menos en el sistema que crean y más en los hallazgos que intuyen sobre la naturaleza humana. El riesgo de eclecticismo que subyace a esta afirmacion se controla en tanto el uso de los autores exija mostrar una consistencia al interior de la utilización". 

En este sentido, el tema de la CONSISTENCIA me parece interesante, pues yo me he formado profesionalmente como un representante del RIGOR. Lo que dice un autor, es lo que dice, lo que dice otro, es otra cosa, y lo que digo yo, es una tercera. 

La literatura nos habla del "lecho de procusto", una referencia un poco más popular es "poner la carreta adelante de los bueyes". 
Cuando le impongo la teoría al paciente, o ni siquiera al paciente, sino a MI MIRADA sobre el paciente; estoy poniendo la carreta delante de los bueyes. 

La pregunta entonces es: ¿Qué tiene que ver esto con todo lo anterior?
Mucho más de lo que pareciera.

El psicoanálisis y sus escuelas tienen mucho de religiones y sectas. 
La adherencia a una escuela y a sus postulados es muy similar a lo que pasa con adherir a un credo de una religión. 

Entonces a mí en lo personal me pasa que al acercarme al tema del budismo, como expliqué antes, recae en mí (algo impuesto por mí mismo, a final de cuentas), que si ocupo esta práctica budista y estos conceptos budistas, entonces debería SER budista. 

Una discusión interna en la que me he llevado los últimos 5 meses. 
¿Soy budista o no soy budista?... todo pareciera indicar que sí.
Más aún si estoy generando (con un par de personas más) una comunidad alrededor de las prácticas budistas de TNH. 

Sin embargo, yo no puedo adherir totalmente al budismo. Si bien hay muchas lineas, la gran mayoría cree en vida después de la muerte y otros patrones con los cuales yo no estoy de acuerdo por ser ateo. 
Es muy probable que dentro de todas estas lineas exista alguna que profese EXACTAMENTE lo que yo creo. Sin embargo, creo que no debería perder el tiempo buscándola. 

Esto por una reflexión que surge del Dudeismo... claramente estar leyendo sobre dudeismo me generó una serie de encuentros que han sido muy frutíferos para mí, pero ¿significa eso que debo ser dudeista?... 

Y ahí es dónde entra el "uso incorrecto de los autores". Porque al igual que en la clínica el uso de las teorías debe estar supeditado a la escucha del paciente; el uso de las religiones en mi caso, debería estar supeditado a la escucha de mí mismo. 

Supeditado a la práctica, entendiendo por práctica la clara conciencia que viene de poder tranquilizarse al poner atención en la respiración, y que las aguas del miedo, la ira y el sufrimiento se calmen. Entregando libertad y felicidad. 

Con la actitud de sonreirme a mí mismo y a los demás... "take it easy, man". 
Porque a final de cuentas, es algo que vengo sosteniendo teóricamente desde hace bastante tiempo., pero que no he podido aplicar como una cosa de actitud hacia la vida. 
No hay verdad que puedas encontrar o defender, y la muerte acabará con todo. 

Dicho magistralmente por las palabras de Oscar Wilde "No te tomes la vida tan en serio, de todos modos no saldrás vivo de ella". 

Muy en resumidas cuentas, lo que quiero decir con todo esto es:
1. En el entendido de que existe el sufrimiento producido por el miedo y la ira, la práctica de la conciencia plena permite liberarse de ello. 
2. Ayuda también en esto la actitud relajada ante la vida, la cual se produce al tener menos sufrimiento, y a su vez ayuda a producir menos sufrimiento a uno mismo y a los demás. 
3. Finalmente, identificarse demasiado con un credo o con tu propia opinión, te lleva nuevamente a enturbiar la claridad. La necesidad de clasificar(me) no es más que otra variante del miedo y la ira.

Y en más resumidas cuentas...
Inspirando, sé que estoy inspirando.
Exhalando, sé que estoy exhalando. 

miércoles, 28 de enero de 2015

Reconciliación

Creo que llegó el momento de la reconciliación.
Hace algunos días empecé a pensar que correspondía reconciliarme con ciertos pensamientos y corrientes, y en las palabras que lo pensé: "Incluso con los psicoanalistas".

Quizás en cierta forma no es un proceso nuevo, sino que es sólo una nueva arista dentro de un proceso que viene dándose desde algunos meses, una semilla que empieza a brotar. En primer lugar, cabría destacar que soy un hombre de convicciones. Creo que los valores deben pelearse hasta el final, y que deben estar primero que los intereses y las conveniencias. Por ello es que probablemente le doy tanta vuelta a esta clase de asuntos.

Voy a partir la historia en el año 2009. Año en que salgo de la secta en la que pasé 8 años.
Aquí se promovían muchas ideas de tipo mágicas, del tipo "todo está en el plan de Dios", "Tu amada presencia dirige tu vida para que vivas las experiencias que necesitas para la evolución de tu alma", etc.

Al salir de allí y abrazar mi natural ateismo, hubieron muchas cosas que empezaron a cambiar, puesto que tenía que alejarme lo más posible de lo tóxico de ciertas creencias mágicas. En ese tiempo, cuando fui al psicólogo, en la entrevista de ingreso conté como a los 12 dejé el catolicismo, a los 18 entré a la secta, y a los 24 salí de la secta... A lo cual la psicóloga que me entrevistaba me dijo "¿cuál irá a ser el cambio que harás a los 30?".

El año pasado empecé con la idea de encontrar algún lugar budista para aprender a meditar.
Pero meditar en serio, como enseña a meditar la tradición budista. Finalmente, por las fortunas de la vida terminé metido en la organización de la venida de los monjes de plum village a Chile, y quedé en cierta forma a cargo de organizar una Sangha.
Por un lado yo ironicé al respecto, comenté "no había pensado en volver a unirme a una secta hasta ahora que puedo ser el lider de una", sin embargo, cuando un amigo vio que tenía fotos sentado al frente de más personas guiando una meditación me dijo: "¿Estás metido en una secta de nuevo?, puta que eres huevón".

Y el comentario en alguna parte me caló. Me preocupa que efectivamente sí esté metido en una secta de nuevo.
Claro, la diferencia es que la de ahora es seria y adhiere a una tradición específica... pero cuando estaba dentro de la otra secta también creía eso.

Volviendo al 2010, por mi formación de pregrado y desde la mirada escéptica, me fui interesando cada vez más por el concepto de ciencia, por la metodología científica, la operacionalización y la evidencia estadística. Y en la medida de eso, incluso ciertas corrientes aceptadas por la academia, empezaron a quedar fuera de mi validación por ser demasiado mágicas. Entre ellas lo humanista-transpersonal y variadas corrientes del psicoanálisis.

El mundo entonces, se me empezó a llenar de chantas.
Psicólogos que creen tener la última palabra acerca de la vida de sus pacientes, porque CREEN en un inconsciente que no pueden probar. Porque hubo alguien (un Freud o un Lacan) al que se le ocurrió decir que el asunto funcionaba de una cierta manera, y una larga lista de imbeciles encontraron que el huevón era tan bacán que tenían que seguir repitiendo lo que dijo y aplicándoselo a todo el mundo.
Por ende, ¿qué es lo que están haciendo?... una religión, sin más ni menos.
Entonces a mi parecer se convierte en una falta moral, puesto que siento que se le está MINTIENDO a la persona que va a consultar porque tiene un sufrimiento.

Uno de esos chantas notables para mí es Jodorowsky. Adorado por su "psicomagia", en que "cura" a la gente mandándolas a hacer cuadros con su menstruación y cosas por el estilo.
Y por supuesto, todos adoran a la vaca sagrada.
Sin importar si la vaca sagrada tiene realmente alguna eficacia, si la gente se cura, o si dice alguna verdad o todo lo inventa.
Al parecer, la gente paga por vivir esa fantasía mágica, y está dispuesta a invertir ese dinero sin importar si está bien o mal.

Y desde allí, mis dos razonamientos clásicos: "Con plata se compran huevos" y "La culpa no la tiene el chancho sino el que le da el afrecho".

Pero volvamos a 2015.
Leyendo un libro de Thich Nhat Hahn de repente me pregunto a mí mismo.... ¿Vale la pena entrar en una discusión por cada cosa?
A veces creo tener la razón, otras veces creo que podría no tenerla y quiero discutir para encontrar opiniones más fundadas que la mía. Sin embargo, siempre tiene que ver con el compromiso con la VERDAD.
Y, como escribí hace algunos días, aún tengo la visión de que LLEGARÁ el momento en que la verdad sea dicha, y que el mundo entero crea lo que es cierto.
Y me cuesta mirar que posiblemente eso NO OCURRA NUNCA, y así, hay millones de personas que han nacido y muerto creyendo ideas falsas.

El punto es que yo sufro con este asunto. El problema radica en que tengo la necesidad de que el resto vea la verdad.
Puede sonar sectario (YO TENGO LA VERDAD), pero nuevamente, cuando hablo de verdad tiene que ver con la evidencia. Cuando nos ponemos posmodernos y empezamos a relativizar todo y que no existe la verdad, todo puede ser discutible. Pero lo cierto es que si tomar tapsin reduce los sintomas del resfrío, y hace sentir mejor a la persona; mientras que un remedio natural de la Hannemann promete hacerlo pero no lo hace, es MENTIRA que el remedio natural funciona, y es VERDAD que tapsin funciona... así de simple.

Independiente de esto, el punto es que no soporto que alguien crea en esa mentira.
Y gran parte de mi tema tiene que ver con entender que no tengo poder sobre esto.
Pareciera ser que de la secta me queda el fuerte sentimiento de que el mundo es mi responsabilidad.
Quizás venga de un ambiente familiar en que se me ha inculcado que soy el único que va a surgir y que por ende tengo que responsabilizarme del resto.

Y me encantaría sacarme esa sensación de encima.
Sentir que no tengo que "llevar la verdad" porque no es mi responsabilidad.
Sentir que cada quien puede vivir la mentira que quiera, ya sea que sepa que existe una verdad y la niega, o que viva en la total ignorancia.

Hace algunos días pensaba que justamente la pregunta no es "who gives a fuck?" (a quién chucha le importa), sino que la pregunta de fondo es "Why do i give a fuck?" (por qué chucha me importa).

Pero entonces, volvamos a 2015 (todavía no logro volver en estos desvaríos). Leyendo un libro de Thich Nhat Hahn, como mencionaba antes, de repente me pregunto: ¿Qué saco con discutir?, ¿Vale la pena realmente?
En el último tiempo he conocido personas un tanto renuentes al conflicto. Y me he encontrado con que no son personas que no tengan claros sus valores, o que pierdan oportunidades en la vida por no defender lo que creen.

En realidad, simplemente prefieren no meterse en peleas para no pasar un mal rato. Porque se respetan lo suficiente a sí mismos para que así sea. Su propio bienestar es más importante que defender un punto.

Y me parece en gran medida que es lo correcto. Aunque en una parte de mi cabeza, me salta una voz que dice ¡Pero eso es egoísmo!, ¡Que falta de compromiso social!
Y lo cierto es que en alguna parte le encuentro razón a esa voz, pero quisiera que no fuera así. Quizás tiene que ver, una vez más, con mi crianza. El mensaje implícito de toda la vida por parte de mis padres es "lo que a ti te pasa no importa, lo que importa es lo que me pasa a mí". Y ese mensaje ha podido declinar en mí en dos formas: 1. Sigo pensando en que es más importante lo que le pasa al otro que lo que me pasa a mí (aprendí muy bien la lección). 2. En alguna forma tome la decisión de que JAMÁS sería un egoista como ellos, y por ello no puedo darme esa autoimportancia, para diferenciarme y que no se pueda decir que soy igual que ellos.

Un ejemplo que he usado anteriormente para ilustrar esto es el de facebook. Cualquier persona que sepa lo que es un TROLL, sabe que no vale la pena entrar a una discusión en internet. Porque hay gente que sólo quiere hacerte enojar por diversión, por ver el gusto de alguien enojarse al otro lado del computador con discusiones que tienen poca importancia, pero que esa persona se AHOGA en el argumento.

Ayer vi un post en un grupo de facebook que no me parecía, y le apreté "reportar". Sin embargo, el mensaje no dejaba simplemente reportar, sino que había que: mandarle un mensaje directamente a la persona con el post O ignorar el post completo O ignorar los posteos de la persona.
A lo que yo dije "esto está muy mal, ¿Cual es la lógica?". Lo estoy reportando, no quiero ponerme a conversar con él de lo malo que está haciendo con su post.
Segundo, no quiero ignorar el post para dejar de verlo simplemente porque a mí me molesta, quiero que se haga ALGO al respecto. No esconderlo.
Tercero, no quiero ignorar los comentarios de la persona y en el fondo hacerle ley del hielo, sin entender lo que la gente escribe alrededor de él.

Porque sigo comprometido con la verdad y la justicia.
Sin embargo, pareciera ser que sí es correcto ignorar a alguien en facebook, y pareciera que es válido hacerlo en el mundo real también. Porque no vale la pena pasar el mal rato, con una persona que NO quiere razonar, y que NO va a cambiar. Y lo único que hago es provocarme sufrimiento a mí mismo.
Porque puede que la otra persona ENTRE en la discusión y sufra, o puede que no entre en la discusión y le de lo mismo. Pero al parecer el que sufre sí o sí soy yo. Así que no tiene sentido.

Entonces desde este pensamiento, podríamos sacar la idea de "conciliación". No con el otro, sino conmigo mismo. La capacidad de no entrar en conflicto con el otro, pero no por el otro, sino por mi propia salud mental. Y tener los suficientes pantalones para decir "No me merezco pasarlo mal, y si no te parece, no me importa. Tengo derecho a mi tranquilidad".

Entonces podemos agregarle un grado de complejidad (o de abstracción) y pensar cómo me puedo REconciliar (ya que tiene un grado más alto) con aspectos teóricos.
En general el problema que tengo con que las cosas tengan que ser estadísticamente significativas es que creo que ESE es el mundo real. Siendo que el mundo real puede estar muchas veces en los relatos (irracionales) de las personas.
De hecho, por eso hice mi tesis en romanticismo alemán, y estoy postulando a un doctorado en estetica... QUIERO alejarme de ese mundo de lo científico. Pero como me muevo en el mundo académico,

En cierta forma estoy formado (externamente) y determinado (internamente) con la rigurosidad teórica, en un mundo que no tiene tal rigurosidad. Incluso en mi tesis antes mencionada, senté el marco teórico en el cual somos "contadores de historias" y armamos nuestra vida en base a narrativas, no a pensamientos científicos.

Si volvemos al inicio de este escrito, en que me defino a mí mismo como "un hombre de valores"; este es el relato que he hecho de mí mismo. Sin embargo, también me cuestiono de cuanto me ha hecho sufrir este mismo relato.
Me pregunto cuanto de intentar mantener mi congruencia ha afectado a no aceptarme en mis propias incongruencias, en mis propias inconsecuencias.

He tenido, a través del tiempo la costumbre de juzgar de "Maraca", cuando una mujer tiene estándares morales/sexuales distintos a los míos. Hoy pensaba como esa persona puede ser comprendida dentro de la vivencia que está teniendo. La mina es así porque tiene un sufrimiento, e intenta esa versión de sí misma para evitar un sufrimiento, y probablemente eso le produce MÁS sufrimiento. Y eso permite mirar con compasión en vez de con juicio.
Sin embargo, encuentro esta postura un poco "condescendiente" (Patronazing... no estoy seguro de que el término sea el más adecuado en castellano), en cierta forma es como mirar hacia abajo "oh, ella sufre porque está en la ignorancia".
Pero no es a esto a lo que me refiero... sino a que simplemente es la vivencia que esa persona tiene y es cosa de ella.

De la misma forma, creo que empiezo a reconciliarme con el mundo (incluso con los psicoanalistas), porque a final de cuentas, no consigo nada con odiarlos o pensar que las cosas deberían ser de otra manera.

Hace un par de días, por casualidad me topé con "El Extranjero" de Camus y me lo leí. Sin embargo, no tuve la sensación del sin sentido o del absurdo al leerlo. Más bien tuve la sensación del aletargamiento emocional.
Pero es justamente el absurdo el que permite en parte esa reconciliación. Si los psicoanalistas están haciendo eso porque CREEN que eso es lo correcto, esta bien. Porque a final de cuentas, tampoco HAY un correcto o incorrecto. Lo que yo creo TAMPOCO es correcto o incorrecto, sino un puro sin sentido. Ante una muerte inevitable en que no quedará nada.
En palabras de Dostoievsky "Si Dios no existiera, todo estaría permitido".

Y es en esta misma linea en que probablemente me senté a mirar "La Danza de la Realidad" de Jodorowsky, y solté el juicio por un momento para hacerlo.
La verdad es que me quedé gratamente sorprendido, la película me gustó. Y por lo mismo, empecé con el libro.
Al comienzo lo vi y dije "más de 400 páginas, jamás lo leeré", y una amiga me dijo "pf, 400 páginas no son NADA".

En general, si bien yo leo harto libro técnico, cosas como novelas nunca he sido bueno para leerlas.
Pero lo cierto es que me comí el libro. Su caracter autobiográfico me llego de forma tan cercana que no me costó nada leerlo. Por otra parte, me hizo ver a Jodorowsky de otra manera. Si bien más o menos un tercio del libro habla de psicomagia, los otros dos tercios relatan las aventuras de un hombre... un hombre que escribe poesía, que intenta en el teatro, que tiene amores y desamores.
Humano, demasiado humano a final de cuentas.

Incluso cambio mi visión respecto de la psicomagia, principalmente por tres pasajes del libro...
El primero, en que relata como estuvo en un acto de magia cuando niño. Cuando otros le preguntaron donde estuvo cuando habia desaparecido, mintió diciendo que estuvo en otra dimensión. Si bien este pasaje no me gustó (puesto que avala la mentira), me pareció interesante la reflexión de que había descubierto de que el secreto daba poder.

El segundo, es el relato con Pachita, con Carlos Castaneda y con Oscar Ichazo. Diciendo abiertamente que eran unos chantas y que nadie con inteligencia podría creer en lo que ellos hacían. Sin embargo, que algo producían y provocaban. Esto me cambió la perspectiva, puesto que mientras relata haber estado en operaciones mágicas y todo, lo relata desde la mirada escéptica, diciendo las mismas palabras que probablemente yo también habría dicho.

Y en tercer lugar, el poner explícitamente que la psicomagia no se ocupa para enfermedades, sino sólo para temas psicológicos. Si bien como psicólogo debería molestarme, como persona total no lo hace. Puesto que hay una diferencia con la medicina alternativa u otras cosas que ponen en riesgo la vida de la persona diciendo "Esto lo sanará, lo otro no". Además de tener mucha conciencia en el rol de poder que se está jugando.

En resumen, Jodorowsky me pareció un tipo respetable y respetuoso.
De la misma forma, quizás muchos de los personajes que me parecían tan desagradables se empiecen a volver respetables y respetuosos.
Por un esfuerzo en la comprensión.

Quizás la reconciliación venga con entender que mi ira hacia lo incorrecto es una falta de comprensión hacia mi propio sufrimiento.
Y que quizás andar peleando con todo el mundo, poco tiene que ver con todo el mundo.

Inspirando... soy como el agua que refleja.
Exhalando... me siento calmado.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Manual de Introversión para extrovertidos

Hace un par de días leí un post de 9gag que hablaba respecto de la introversión. Esto no es tan nuevo, en general hay muchos post acerca de la introversión y de ser introvertido... en general endiosando sus características, o diciendo algo así como "respetame, soy introvertido".

Sin embargo, este post en específico estaba interesante, porque decía algo así como "Mi máxima ética de introversión: si no hablas, no puedes dañar a nadie".
A esto, habia muchos comentarios diciendo cosas como "no eres introvertida, eres tímida", o "no eres introvertida, eres cínica".

Entonces pensé en escribir esta entrada.
Para mi el tema de la introversión es un pequeño fantasma que me persigue desde el año 2008, momento en el que tuve el curso de Jung en la universidad.
Como sabrán la idea de introversión y extroversion (técnicamente EXTRAVERSIÓN en términos Junguianos), dice que la energía de la persona se enfoca hacia el mundo externo o hacia el mundo interno.

Desde esta teoría hay diversos desarrollos. El más conocido es el MBTI (Myer-Briggs type inventory), algunos autores desde la perspectiva más estadística, tomaron ejes que Jung había definido: introversión-extraversión, pensamiento-sentimiento, sensación-intuición. Y a este le agregaron el eje de percepción-juicio, y con ello tienen 16 tipos de personalidad.
Para lo que más se ha usado esto es para: 1. Selección de personal. 2. Test de tipo facebook para decir "oh, este es mi tipo Junguiano".

Sin embargo, los tipos estaban propuestos por Jung para usarlo como forma de análisis en la clínica, y es importante NO OLVIDAR que el tipo de enfoque en el eje, implica su contrario en el inconsciente.

Es decir, una persona con un acercamiento extravertido hacia la realidad, implica que en su acercamiento introvertido está actuando en forma inconsciente. Está allí, presente, y cumple funciones en la vida cotidiana. En ese sentido, tiene un enfoque muy diferente de otras categorías de personalidad (el obsesivo no tiene una histeria inconsciente), y no busca la clasificación, sino la observación para la comprensión integral.

Daryl Sharp escribió un libro sobre tipos Junguianos en que analiza las funciones en relación a su enfoque introvertido o extravertido, dando 8 posibilidades: pensamiento introvertido, pensamiento extrovertido, intuicion introvertida, intuicion extrovertida, sentimiento introvertido, sentimiento extrovertido, sensación introvertida, sensación extrovertida.

Es decir, NO como un tipo de categoría y que uno elija una, sino que observar cada uno de estos en nuestra vida pues todos tenemos todas, pero algunas están más desarrolladas y otras menos desarrolladas.

Sin embargo, yo habiendo caído en la idea de la clasificación, yo me siento absolutamente extrovertido, y realmente me cuesta "introvertirme". De la misma manera, la gente introvertida me cae muy bien, es la que me parece más interesante y más valorable.
Entonces, volvamos al post de la persona que hablaba de su máxima de introversión.

Y estoy de acuerdo con los comentarios: ella (¿o él?... da la impresión que era mujer porque en la foto aparecía una mujer) no es introvertida. No estoy de acuerdo con que sea tímida o que sea cínica... no lo sabemos y es un juicio huevón.
Pero estoy de acuerdo con que ella no es introvertida, porque está pensando su acción en base a los sentimientos de otros, por sobre los suyos propios.
Una persona puede ser tímida siendo extrovertida, y estar preocupada permanentemente de lo que el resto hace o no hace, mientras que puede haber una tímida introvertida, que le cuesta hablar con la gente, pero que realmente no se desvive por el asunto, sino que le hace problema en el momento en que interactuar con el resto se hace necesario, pero que no le quita el sueño por las noches.

Ahora bien, yo en general tengo idealizado el ser introvertido. Puesto que al ser demasiado extrovertido me hace sentir que "yo" no estoy en ninguna parte. Si bien existen teorías del "yo relacional", en que efectivamente el self sólo existe en la relación con otros, creo que HAY alguien "detrás de la máscara" y que no somos SÓLO la máscara (que esto puede ser obvio para muchos, pero para mí es el trabajo de volver desde esa noción de que somos la máscara y sólo eso existe).

Entonces, ¿Cuál es el problema con la extroversión demasiado marcada?
El primer punto es ese sentimiento de vacío que explicaba, el sentir que si estás sólo, no eres nadie.
El segundo punto tiene que ver con sentir que no tomas realmente decisiones. Todas tus decisiones están influidas por otros, y por ende sientes poca autoeficacia.
En tercer lugar, tener la sensación de que "nadie se preocupa por tí", puesto que nunca podrás sentir que su preocupación es suficiente. Siempre sentirás que te preocupas más de otros de lo que ellos se preocupan por ti, ya que sea verdad o no, como la atención está más puesto en otros que en ti, no podrías ver su preocupación.

Como puede verse, el interés en introvertirse no es simplemente por moda, sino que porque la excesiva extroversión causa un sufrimiento. Aunque es lógico que la excesiva introversión también debe causar sufrimiento, no puedo asegurarlo, puesto que para mí estos momentos han sido de sólo ganancia.

Entonces, mi propósito aquí es plantear algunos principios, que pueden sonar algo duros, pero que su idea es generar algún efecto que pueda ayudar a repensar cierto enfoque.

1. No tienes tanto control sobre el mundo.
Creo que en primer lugar, está el concepto del "locus de control", este refiere a en qué lugar la persona piensa en que está el control de las cosas, de las decisiones de su vida. El locus de control interno habla de una persona que cree tener control sobre las situaciones, mientras que el locus de control externo dice que depende de otros. El mejor ejemplo es la idea de "Me saqué un 7" contra "Me pusieron un 1".
Tiendo a pensar que en general el extrovertido tiende a tener un locus de control interno, ya que al haber aprendido a moverse en el mundo externo, cree que tiene cierto control sobre el mundo. El introvertido probablemente habrá empezado a tener la sensación de que demasiadas cosas están fuera de su control, y que no puede hacerse cargo de muchas situaciones.
Mientras que el extrovertido sufre la frustración de no poder controlar muchas situaciones, el introvertido ha aprendido a que no vale la pena intentando controlar muchas cosas del mundo, y ha perdido el interés en ello.
Desde mi perspectiva, la segunda opinión es más "realista" que la primera, puesto que si bien TENEMOS influencia sobre el mundo, y cosas que ocurren en él son de nuestra responsabilidad, nuestra capacidad de control es enormemente limitada, ya que existen demasiadas variables que no podemos controlar.
Las causalidades, lejos de ser lineales, se retroalimentan y son impresionantemente complejas. Si pensamos en una analogía física, uno podría pensar que tomar una acción en el mundo es como tomar una pelota en reposo y aplicarle una fuerza para que vaya desde un punto A a un punto B. Sin embargo, en realidad una pelota NUNCA está en reposo (porque tiene su propia historia), quién la empuja tampoco, y los puntos A y B también están en movimiento. Por tanto, quien intenta lanzar la pelota con un cálculo como si todo estuviera detenido, en general no alcanzará el objetivo (aunque podría producirse la casualidad si todo congenia... que a veces pasa).

2. No eres tan importante (para otros).
Soy una persona que creció con el ideal romántico de que "algún día encontraré a alguien que me ame tanto como yo la ame a ella". Esto tiene a la base el pensamiento de que sólo el amor hacia un otro vale, mientras que el amor a si mismo no vale nada (de hecho, sería largamente discutible "qué es amor hacia uno mismo").
El punto es que lamentablemente, quienes comparten esta visión de mundo rara vez pueden llevarse bien, ya que probablemente siempre sentirán que están entregando más de lo que reciben, por el vacío que vuelven a sentir una y otra vez.
Existe un fenómeno que se asocia a la adolescencia llamado "audiencia imaginaria", y que malamente se asocia al concepto de "egocentrismo". Esto refiere a que el adolescente cree que todo ocurre alrededor de él, y de que todo el mundo está pendiente de lo que hace.
Si se piensa desde la lógica ordinaria, claro, el adolescente es un egocéntrico porque cree que TODO tiene que ver con él. Pero si nos ponemos por un momento dentro de la lógica de esa persona, realmente es todo lo contrario, no es un egocentrismo sino un "heterocentrismo". La única preocupación que tiene es acerca de lo que el resto piensa, muy por sobre lo que a él le pasa. Tanto así, que ni siquiera es un otro específico, sino que "los otros" como abstracción.
En ese sentido, el extremadamente extrovertido sufre el mismo fenómeno, y está preocupado permanetemente de su imagen y de lo que proyecta con ella, incluyendo las consecuencias que esto podría tener para su vida. Sin embargo, probablemente esto tiene menos importancia de lo que pareciera. Claro si eres alguien muy atractivo o con características muy llamativas probablemente llamas más miradas. Pero si eres una persona promedio, con una apariencia promedio, un status promedio y una importancia promedio, probablemente te miren menos de lo que crees o quieres.
Tiendo a pensar que esto también ocurre con facebook. Si sufres una adicción a facebook (como yo), y escribes todo lo que es importante para ti en facebook (como yo), probablemente deberías pensar en esas personas que tienes en facebook que te importan menos (no las que son más relevantes para ti), y cómo pasas por encima de sus post que no tienen gran importancia; y darte cuenta de que probablemente la gran mayoría de la gente pasa por encima de tus posts de la misma manera, aunque quizás para ti son el mayor auto-descubrimiento de tu vida.
Y queda entonces la pregunta a resolver: "Si no soy tan importante para otros, ¿cómo puedo sentir que soy importante para mí mismo?".

3. No eres irremplazable.
Relacionado con el tema de no ser tan importante, está el tema de lo facilmente reemplazable que eres. Quizás el lugar en donde esto es menos cierto es en la familia, pero dado que me llevo bastante mal con la mía, y que creo que las madres son el peor invento de la humanidad... le bajo un poco el perfil.
Creo que hay que tomar conciencia de que, a nivel laboral por ejemplo, somos facilmente reemplazables. No somos únicos en lo que hacemos, y aunque probablemente no seamos los peores (ya que hay gente mucho peor que NO tiene la pega), hay gente que puede cubrir nuestro lugar e incluso algunos que podrían hacerlo mejor qe nosotros.
Sin embargo, probablemente en el ámbito en que esto más pesa es en el ámbito amoroso. Es muy probable que todos hayamos vivido la experiencia de tener una pareja que nos diga "No podría vivir sin ti", sin embargo, terminada la relación la persona sigue viviendo... es más, incluso puede que sea feliz... y en el PEOR de los casos, MÁS feliz que cuando estaba contigo.
Ahora bien, la necesidad de ser irremplazable es una necesidad NUESTRA, puesto que sentirse irremplazable tiene que ver con sentirse enormemente útil, y eso nos permite sentirnos bien puesto que lo que nos importa es esa validación externa.
Vivir bajo la fantasía de ser irremplazable hace que nuestro grado de frustración al encontrar que no lo somos sea enorme. Ahora bien, no quiero promulgar con esto una visión pesimista, entendida como que "si tenemos la creencia de que las cosas van a salir mal, estaremos mejor preparados para ellas", puesto que si bien por muchos años mantuve esa postura, hoy en día creo que no funciona tanto, y el otro día leía un artículo (no puedo recordar donde, sino les pondría el link) de un estudio estadistico que mostraba que este pesimismo no generaba un mayor bienestar que el que iba optimistamente y después todo fallaba.
Lo que me interesa es una evaluación un poco más realista, en que no eres irremplazable pero eres útil en ciertas cosas (como inútil en otras), y que más que centrarte en ello, podrías centrarte en "¿por qué es esto significativo para ti?".

4. Haces demasiadas cosas con palabras.
Por último, este punto que tiene mucho que ver con el silencio.
Ronda en el medio constructivista la frase de que "el lenguaje crea realidad", aunque no puedo rastrear la cita exacta (que probablemente sea de Humberto Maturana). El punto es que tal y como postula Austin, "hacemos cosas con palabras". Cuando nosotros le decimos a alguien se vaya a la cresta, estamos realizando un acción con nuestras palabras, y el problema es que nos volvemos prisioneros de esto.
Poco después de volver del retiro con los monjes, leí un post que decía algo así como "la meditación te permite darte cuenta de que no eres tus pensamientos". Si bien estoy en algún grado de acuerdo y en algún grado en desacuerdo con aquella frase, por lo menos da la oportunidad de pensar un poco acerca de ella.
Cuando pensaba respecto de ella, pensaba cómo mi propia angustia por la muerte tiene que ver con la imposibilidad de hacer nada ante ella. Entonces la deducción que saqué fue que la actitud de observador tiene que ver en la actitud de aceptación. Son las palabras las que nos permiten hacer cosas, por tanto, quien no puede hablar, no puede controlar, sino sólo aceptar.
En ese sentido, y en comunión con los puntos anteriores, creo que el quedarse callado es uno de los puntos más importantes en este cometido.
Esto no tiene que ver con que asocie que el extrovertido es hablador, sino a que entendiendo la tendencia a querer modificar el mundo, se puede entender una tendencia también a hablar.
Y el silencio permite contactarse con uno mismo. Al menos en mi experiencia, uno de los grandes pro del retiro fue ese. No sólo el hecho de hacer muchas actividades y meditaciones, sino que el hecho de respetar "noble silencio". Esto implica quedarse callado uno, pero también la maravilla de que los otros también están callados.
Esto permite compartir de una forma completamente diferente, y que se centra más en reconocerse a uno en vez de estar buscando formas de interaccion social de influencia.

Y todo esto lo relaciono además con las "4 nobles verdades" budistas.
Pero eso quedará para otra entrada.


martes, 9 de diciembre de 2014

¿Más de lo mismo?

Esta entrada es la número 250.
Y me pregunto si no sigo escribiendo una y otra vez lo mismo.
Es una pregunta honesta, para alguien que ha escrito tantas entradas.

Sin embargo, finalmente no son tantas, ya que este blog existe desde el 2010.
Es decir, son casi 5 años de entradas, en promedio 50 entradas por años, por ende, más o menos una entrada semanal... lo cual no es tanto (¿o sí?).

Este blog se abrió cuando abracé el ateismo con el que ya comulgaba.
En ese momento le puse de título "Escribiendo mi nueva ética". En el momento en que sentí que tenía mis ideas más claras, su nombre cambio a "Las oscuras golondrinas..." en honor al poema de Gustavo Adolfo Becquer.

Y es justamente con Becquer que voy a iniciar esta entrada.
Hace algunos días escuchaba como un (¿Conocido?) poeta chileno citaba a Becquer diciendo la rima que habla a una mujer diciendo "Poesía eres tú".
Agregó que para Becquer la mujer era la poesía, y hacia mis adentros pensé que probablemente no pensaba en todas las rimas de Becquer que hablan pestes de las mujeres.

Y en mi cabeza resonaba "Antes que el sentimiento de su alma, brotará el agua de la esteril roca" (¡MARACA!).

Sin embargo, no es de aquello de lo que voy a comentar, sino de haber estado en el homenaje a un artista nacional. Lo cierto es que me dejó pensando, puesto que en el homenaje prácticamente había solamente familiares y amigos.
Se mostró un documental de 20 minutos del personaje en cuestión, realizado por uno de sus nietos. Si bien era algo más "privado", el hecho de que el documental tuviera multiples faltas de ortografía (ej: dicipulo), no podía evitar causar cierto desagrado.

La impresión con la que me quedaba del homenaje, es que el tan mentado "artista" no lo es en base a la genialidad de su arte. Sino que simplemente con la posición social que ocupaba.
Esta idea no tiene NADA de nueva, he escuchado muchas veces que en las familias tradicionales tenia que haber un médico, un abogado y un sacedorte. Y después de eso, el hermano menor era artista.
Quizás la representación más clara del hermano menor artista es el Negro Piñera... quien no importando si sea realmente un "artista" o no, a nivel identitario es el "artista" de la familia.

Pero entonces, volviendo a mi viejo axioma: "La culpa no la tiene el chancho sino el que le da el afrecho". Si se tiene un huevón "trabajando en su arte", permanentemente va a hacer producciones... buenas, malas, pero algo generará.
Y piénsenlo como una reunión familiar en la que se hace que "el niño" haga su gracia... cante, recite, whatever.
A la gente le va a gustar, o le va a dar lo mismo, no importa, es su gracia.
Pero esa gracia tiene su lugar en la familia.

Y cuando la familia es poderosa, ese lugar es más grande, puesto que traspasa los límites familiares, y entra a los de su servidumbre.

Entonces aparece el horror de que hay gente que estudia arte como carrera universitaria. Creo que a diferencia de teatro o música, que tienen institucionalizaciones más o menos definidas. Existen teatros en donde se pueden presentar obras, y la gente paga (poco o harto) por verlas. Misma cosa con la música, existe la música docta que exige carrera y demás, existen pitutos en estos músicos, como tocar en eventos varios; y existe la posibilidad lucrativa de trabajar en la musica popular.

Pero, ¿qué pasa con las artes visuales?
CREO (insisto en mi desinformación) que la escultura o la pintura no tiene tales alcances. Volverse lo suficientemente conocido como para llegar a un museo requiere las redes Y la genialidad, y claramente no es algo alcanzable en vida.

Me pasa un poco lo mismo con el pensamiento de la poesía. De hecho, mientras escuchaba hablar a este poeta, me quedaba pensando en que podría escribir un poema después de cada sesión con un paciente, y escribir series de poemas de trabajos de terapia.
Sin embargo, ¿con qué finalidad?...

¿"Intentar vivir de la poesía"?, sí, más o menos eso sería el sueño.
Pero el tema está en que creer que algún poeta ha conseguido eso es una mentira. Porque el poeta tiene que haber vivido de otra cosa, ya sea mantenido por esa familia poderosa, ya sea que vivió en la miseria y la prostitución, ya sea que tenía una profesión.

Esto es un gran contra, pero iene un gran pro también. El hecho de que puedes escribir libremente, sin que importe la validación de nadie. Si se llega a publicar, bien, pero si no, mala cuea. En términos económicos, en un trabajo a uno se le paga por el aporte que está realizando a la sociedad. Y el monto tiene que ver con cuanto la sociedad valora esa necesidad que se está cubriendo (en un mercado perfecto, claro).
Esto me hace pensar en la idea de que el arte (o la filosofía) "no sirve para nada"... en el sentido que no es valorado por la sociedad, y por ende no puedes producir dinero de ello.

Pero el truco es que eso no es tan cierto.
Porque venden un "cuadro" todo pintado de azul en 44 millones de dolares...
Más dinero del que yo ganaré en toda mi vida.

Entonces algo respecto del arte es una tremenda mentira. En sus bases mismas.
Ahora bien, ¿por qué esto debería de ser importante?

El motivo personal es que me encuentre en medio de una postulación a un doctorado en estética... y tener en cuenta en el posible mundo de mierda en el que me estoy metiendo.

Muchas cosas han cambiado en los últimos 5 años.
Y espero que sigan cambiando, para mejor.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Allan Karlsson [Editado]

¿Quién es Allan Karlsson?
Allan es un hombre que el día de su cumpleaños número 100, decide fugarse del asilo de ancianos y comienza una larga travesía.
Al mismo tiempo, se nos revela su historia y la influencia que ha tenido en el mundo.

Esto en el libro de Jonas Jonasson "El viejo de cien años que escalo por la ventana y desapareció", y en su adaptación teatral que se ha exhibido en el teatro Mori de bellavista (traducido aquí como "El abuelo que saltó por la ventana y se largó").

No quiero matarles demasiado la magia de la obra (que es un montaje espectacular, por lo demás). Sólo decirles que Allan es una suerte de Forrest Gump, pero en vez de ser un norteamericano retardado, es un Europeo con la firme creencia de que con un aguardiente de por medio, todo tiene arreglo.

Sin embargo, lamentablemente tengo que matar una frase, que es la que quiero analizar...
Y es que su madre le dijo a Allan cuando niño "Las cosas son como son, y muy probablemente seguirán siendo así".

Esa frase me quedó haciendo un enorme ruido después de terminada la obra, y hasta el día de hoy lo sigue haciendo.

Tuvimos una Teletón, falleció Roberto Gómez Bolaños.
Pero las cosas son como son, y seguramente seguirán siendo así.
La frase es tautológica, pues a su vez, no necesariamente seguirán siendo... puede ser que cambien. Pero al mismo tiempo, le quita importancia al asunto.

Hace algunos días fue la Teletón, la cual fue bastante denostada y criticada, partiendo por un mensaje de la ONU acerca de ella (en México eso sí), y apareciendo el tema de lavado de imagen de las empresas, de las platas que se mueven, de lo turbio de todo este asunto, de la muestra de neoliberalismo que representa, del uso indiscriminado del sufrimiento de personas para convertirlo en un show mediático...

Sin embargo, con todo lo que apareció en redes sociales, tenía un mal presagio: "Nada va a ser distinto". Y esta predicción no estaba basada en el pesimismo, sino en un antecedente real: las elecciones presidenciales pasadas.

Mucho se habló en redes sociales de los diferentes candidatos, sin embargo, cuando llegó la hora de la votación, Bachelet arrasó de todos modos con todo. ¿Conclusión? lo que ocurre en internet no es representativo de la "realidad". Aunque para muchos de nosotros, internet ES la realidad.

No es la primera vez que hablo respecto a la idea de introvertirse, o respecto del concepto de "locus de control".
Pero creo que en resumen, creo que el extrovertido intenta cambir el mundo, mientras que el introvertido está claro de que no podrá cambiarlo y no se hace problema por ello.
Para el extrovertido, cambiar el mundo es una responsabilidad, para el introvertido es un sin sentido.
¿Cuantas veces pueden decir "ah, eso es problema tuyo" y no sentirse responsables?
Yo en general no puedo hacerlo demasiado seguido.
Me siento responsable, siento un fuerte peso del "podría haber hecho algo", o "podría haber hecho otra cosa".

La idea de que nada va a cambiar me parece, hasta cierto grado, protectora.
Quienes trabajamos bien en base a objetivos, sentimos una enorme sensación de completitud al poner un ticket al lado de la tarea. No hay nada más satisfactorio que un trabajo bien hecho, y mejor aún en el momento que puedes decir "logrado".
Sin embargo, con ciertas cosas del mundo, al no poder poner ese ticket, queda siempre la sensacion de falta de cierre, de la incompletitud de la tarea. Y eso produce una enorme frustración.
Así mismo, la promesa del cambio social, la promesa de un mundo sin injusticias produce frustración.

Resuenan en mi las palabras de la misa "Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección"... (en mi recuerdo decía "la promesa" de la resurrección).
Porque es una promesa, y yo sé que en alguna parte de mi irracionalidad creo en ella. Creo que podrá existir algún día una sociedad mejor, un mundo mejor...

Soy un "arreglador", un Bob el constructor. Entonces cuando algo tiene posibilidad de arreglo, hay que arreglarlo, y no quedaré tranquilo hasta que esté arreglado.
Sólo cuando NO tiene arreglo posible podría quedar tranquilo (y a veces ni siquiera ahí).
Entonces esta idea de un mundo bueno para todos, ese ideal (que ciertamente si lo pensamos con la cabeza es INALCANZABLE), me produce frustración.
Me pasa un poco también con el tema médico, pienso en mi hipocondría.

Porque, así como lo del "mundo feliz", me doy cuenta que en alguna parte de mi irracionalidad también tengo la creencia de que podría no morir.
Hoy hacía esa relación. Me daba cuenta, mientras esperaba que me llamara el oculista, que el estar permanentemente preocupado de las posibles enfermedades, del cáncer, etc. Tiene que ver con que tengo la esperanza de que en algún momento podrá existir la tecnología para no morir.
Si bien la idea de la muerte me persigue todos los días, siento que no he asumido realmente que voy a morir. Tengo la esperanza de que pudiera tener arreglo.

Por eso probablemente me da tanta vuelta el pensamiento acerca de la medicina.
Pues nunca hará su trabajo lo suficientemente bien, pues moriré de todos modos...

Entonces, es muy sabio Allan Karlsson cuando cree que "Las cosas son lo que son... y así seguirán siendo".
Por otro lado, siguiendo con la idea de los introvertidos y extrovertidos, me quedo pensando en "¿De qué vale la queja?".
En facebook hay un par de grupos de "bolsa de trabajo de psicólogos"...
¡Y SON UNA MIERDA!

¿Por qué?, porque ponen una oferta, del tipo "tiempo completo, experiencia en trabajar los traumas más horribles, en zonas de alto riesgo social poniendo su vida en juego, sueldo bruto 200.000" (Estoy exagerando... aunque ni tanto).
Entonces, lo único que ves son mensaje del tipo "¡esto es ridiculo!", "¡que insulto a la profesión!", "¡Colegas no postulen!, ¡no regalen su trabajo!".
Primero yo pensaba estos temas en términos de oferta y demanda, hay demasiado psicólogo, baja el precio, etc.

Pero finalmente me quedo pensando en que estar en esta página no vale la pena.
Porque con la queja de que "esto no debería ser así, dignidad para la profesión", lo único que consigues es frustrarte.
NADIE de los que están en el grupo van a hacer algo para que eso cambie, así que es sólo una queja.
Aunque incluso... ¿quién tiene el poder para cambiar algo?, los fenómenos de masas son tan incontrolables como la naturaleza misma.
No es tampoco que se pueda responsabilizar a alguien por como estan las cosas, ¿o sí?

Pensaba entonces que no vale la pena leer eso, lo único que causan es frustración y sufrimiento.
Y pensé en escribir "no estoy aquí hablando de ojos que no ven corazón que no siente", pero al momento de pensarlo dije... Bueno, ¿y por qué no?
Porque tengo un tema como "engañarse", que es faltar a la verdad.

Pero ese pensamiento tiene a la base que TÚ puedes hacer algo, tú tienes alguna influencia.
"No querer ver es que no quieres hacerte responsable". Pero si lo cierto es que tu no puedes hacer NADA, ¿para qué provocarte sufrimiento innecesariamente?
Ni siquiera considero que sea masoquismo... el masoquismo funciona de otra forma.

Miles de niños mueren de hambre en África.
Si pudieras ponerte un recordatorio de eso todo el tiempo, ¿lo harías?
¿Si es algo que NO puedes resolver?...

Y no quiero pajas del tipo "es un granito de arena que aportas"...
Te jodes la vida por nada.

Entonces, otra posible queja es "y nadie hace nada...".
Hoy, mientras iba en la micro, vi como salía agua en una bencinera... así como que hubiera un hoyo en una manguera.
Y pensé "habría que arreglarlo". A lo que podría agregar "(yo) debería arreglarlo".
Y surge en mi la pregunta... una sincera pregunta, que dice: ¿POR QUÉ CREO QUE ES MI RESPONSABILIDAD?".

¿Por qué tengo el peso sobre mis hombros de que es mi deber solucionar todo?
¿Y que debería sentirme culpable si no lo hago?...

Pienso que puede tener que ver con mi estructura familiar.
Y que pueden vivir en la basura, sin arreglar nada.
Y que técnicamente es una realidad que "si no lo hago yo, no lo va a hacer nadie".

Y quizás por eso me cuesta tanto aceptar que las cosas son lo que son, y seguirán siendo así.
Porque si hay una llave mala en mi casa, mi familia va a ocupar la otra.
Si hay una cañería rota, van a poner un balde (basado en hechos reales de la semana pasada).

Entonces si quiero habitar un espacio medianamente decente, tengo que hacerme cargo de todo yo.
En cierta forma, quizás generalicé esa sensacion de mi casa al mundo entero.
Ahora bien... ¿lo habré generalizado yo?, ¿o es algo que se me ha entregado?... y más importante que la causa, la pregunta es: ¿Podré cambiarlo yo?

Volviendo a la manguera en la bencinera, pienso "pero es que hay que ahorrar agua... las guerras del futuro serán por el agua".
Pero, ¿puedo hacerme cargo yo de la manguera de la bencinera?...
No me corresponde, pero siento que debería... si no tengo "poca conciencia social" o "soy egoista".

Y en serio me preocupa la falta de agua en el futuro.
Aunque irónicamente... puede que yo no esté vivo cuando ocurra lo más grave.
Y peor aún... hay que recordar que como raza humana nos vamos a extinguir en algún momento.
Y que el planeta también tiene un tiempo de existencia... y que el sol en algún momento hará una supernova, y la galaxia chocará con otra, y así...

Pero en algún lugar está esa ilusión de la permanencia... de la posible inmortalidad.
Y no es posible... porque NADA va a permanecer.
Como dijera en Fight Club: Con el tiempo, todo índice de supervivencia se reduce a cero.

Y algo tan lejano me angustia.
Ahora, es curioso, porque racionalmente lo que intento con ese pensamiento es liberarme. Si nada va a permanecer, todo está permitido.
Sin embargo emocionalmente sólo consigue angustiarme.

Pero volvamos al "nadie hace nada".
Hace un par de días, salió en las noticias que a un ladrón en la calle le pegarón, y lo dejaron amarrado en pelota en un poste.
Sin embargo, lo que más me llamó la atención es que creo que TODAS las personas con las que hable, se compadecían del ladrón.
Decían "no se justifica la humillación". A lo que yo me pregunto... ¿cómo que no?

¿Cuantas veces ese tipo ha robado en forma absolutamente impune?
¿1?, ¿10?, ¿50?, ¿100?...
Si roba una vez al día, en un año ya hace más de 300...

Entonces yo digo... ¿por qué chucha lo defienden?
A mí me parece que los que le sacaron la cresta y lo humillaron, ellos son gente realmente valiosa.
Gente que HIZO ALGO.

Cuando la queja es "¿por qué nadie hace nada?"
Ellos hicieron.

Hay quienes defienden diciendo que eso fue tortura.
Y yo digo, ¿de qué chucha están hablando?
La tortura es tortura, la humillación pública (y justificada) es otra cosa.

Hace una semana le robaron la bicicleta a mi polola.
¿El sufrimiento que causa esa huevada no es tortura?
¿El trauma de la persona que es asaltada y entrega sus cosas "voluntariamente" sin poder hacer nada?

Y al huevón que roba lo defineden. Me parece inaceptable.

Pero ahora voy a hacer un ejercicio recursivo.
Porque voy a tomar lo que estoy haciendo: dar una opinión por internet.

No sé qué noticia vi hoy en un diario online, y vi los comentarios... y quedé alterado de la cantidad de imbéciles que posteaban.
¿Imbéciles por qué?, porque tienen una opinión diferente a la mía.
Porque podría ser igualmente respetable esa opinión. De hecho, probablemente en los círculos en que ellos se mueven, deben ser opiniones respetables. Son hijos de su tiempo (y lugar).

En general, yo me pierdo en discusiones en internet.
No sé si es la weá cristiana de "enseñar al que no sabe", pero el hecho es que me involucro emocionalmente en una discusión en internet.
En alguna parte, es como que tuviera la esperanza de que voy a poder cambiar el punto de vista del otro, que voy a lograr hacerlo reflexionar.

Y eso es una VERDADERA HUEVADA.
Porque ya, podemos no ser tan extremos como para decir que "no puedes cambiar ni influir a nadie"...
Pero... ¿por internet?... o sea, por una cosa de economía mental uno debería decir "paso".
Y huevonamente me siento casi orgulloso de que las discusiones en facebook o en foros se alargan y que yo no las suelto.

Pensemos con la cabeza.
Puede ser que haga reflexionar en una clase como profe.
Puede ser que haga reflexionar en una sesión de psicoterapia.
Puede ser que haga reflexionar cuando alguien me pida un consejo directamente.

Pero en un comentario de internet, hay que realmente estar huevón para creer que vas a cambiar a alguien.
Si el huevón no busca reflexionar.

Ya, puede que haya uno que otro que realmente quiere pensar... ¿pero estadísticamente?
Los menos... y yo siempre parto de la base de que es probable que sea así.

Y tengo la impresión que los introvertidos no tienen ese problema.
Como que no se cuestionan el hecho de que vayan a cambiar al otro.
Ni en facebook, ni en foros, ni en persona, ni en nada.

Podría interpretarlo como que simplemente su atención no está puesta en ese lugar, sino en otro.
O también podría interpretarlo como que tiende a no centrarse en las consecuencias, sino sólo en la acción.

Ahora bien, es claro que he idealizado un poco al introvertido en esta entrada.
Sin embargo, algo importante a recordar (y que todos los test de tipo MBTI no explicitan), es que cada personalidad extrovertida tiene sus característica introvertidas inconscientes.
O sea, técnicamente uno no ES extrovertido, sino que lo extrovertido se está expresando... pero TAMBIÉN es introvertido.

No porque me gusta lo dulce significa que nunca comería salado.
Ambos son necesarios.

Pero es un tema de actitud que veo...
Y que siento que tenía al día siguiente de la venida de los monjes, y probablemente como una semana después de eso.
Pero que siento que ya volví a la "normalidad".

Si me preguntaran de qué quiero "liberarme", al menos en este momento tiene que ver con eso.
Con que quisiera sentir que el cambio en el mundo no es responsabilidad mía.
No sentirme culpable por no querer mirar cosas que no voy a poder cambiar.

Porque siento que me voy a haber desvivido intentando generar cambio toda mi vida.
Y que me voy a morir sin haber disfrutado mi vida.
Y las cosas no van a haber cambiado, las cosas seguiran siendo así.

martes, 11 de noviembre de 2014

Medios y fines

Desde hace varios días quiero escribir respecto de los medios y los fines.
Tenía idea que ya habia escrito algo así en el blog, sin embargo al buscar encuentro que escribí algo similar en Agosto del 2012... hace un buen rato ya.

La pregunta por los medios y los fines, el día de hoy, no parte desde el tema de estudiar/trabajar para ganar plata. Aunque está en el centro de mis preocupaciones actuales.

De hecho la pregunta surge desde las nociones budistas.
Mindfulness, autocompasión, felicidad...
Desde la linea de Thich Nhat Hahn, pareciera ser que la felicidad es el fin último, cosa con la que no estoy muy de acuerdo.

Para otros budistas, pareciera ser que el Mindfulness, o plena conciencia, es un fin en sí mismo. En alguna entrada anterior, hablé mal de la idea de conciencia constante, sin embargo creo que me retracto de lo dicho.
Esto posteriormente a la experiencia en el retiro, puesto que miré el tema de esta conciencia de otra manera.

Ya no como un intento de estar presente en todo momento.
Sino como una vivencia de ESTAR CON UNO MISMO.

Puede sonar un poco extraño en primera instancia, pero el punto fue que ante la experiencia de meditación empecé a encontrarme conmigo mismo. Empecé a escucharme, y empecé a dialogar conmigo mismo... pero algo era diferente, me estaba sintiendo acompañado por mí.
Y el punto es, si pudieras llevar esa sensación a tu vida cotidiana, querrías hacerla permanente.

A esto sumo el concepto de Autocompasión, o uno de sus elementos: la auto-amabilidad. En general todos conocemos la autocrítica, y lo conocemos como una experiencia poco agradable de estar con nosotros mismos.
Cuando nos quedamos solos, empieza esa voz que dice "¿Viste que la cagaste?, eres super huevón". Pero, ¿qué pasaría si cuando nos quedaramos solos la voz que apareciera fuera una voz dulce y agradable que te valida y remarca lo bien que haces las cosas?... que agrado sería quedarse solo.

Entonces, en alguna medida el cuestionamiento que me hago es cuál es el medio y cual es el fin. ¿La autoamabilidad es el fin y el mindfulness es un medio?
Esta idea en cierta forma es contraria a la idea que he tenido históricamente del budismo, pero me hace un enorme sentido.

Ahora bien, veo a más de algún personaje tomando el tema de la autoamabilidad para uso en psicoterapia. En lo personal, es justamente gracias a ver a gente que ha sido muy amable conmigo (principalmente dos saltan a mi vista: Carlos Nuñez Cortés de Les Luthiers, y Phap Kai, de los monjes) que yo podría hacerme a la idea de ser así de amable conmigo mismo.
Cosa que en los primeros días post-retiro sentí que podía hacer, pero ya a más de un mes de la venida de los monjes, ya no ha sido tan simple.

Quizás esta idea no deberia ser universal.
Quizás no es la panacea para todo el mundo.
Pero al menos para mí pareciera serlo. Para alguien quien busca en demasia la validación de otros, para quién siente que no existe si no está en relación con la mirada del otro. Para mí, autoamabilidad pareciera ser la GRAN respuesta a mi mayor pregunta.

Y personalmente creo que de eso es lo que se trata el budismo.
De un hombre con una pregunta acerca de la vejez, la enfermedad y la muerte, y que se sentó bajo el arbol hasta encontrar la respuesta.
Y ante lo inevitable de la muerte, creo que lo que más quiero es alguien que sostenga mi mano y me de consuelo.
Y he podido vivir la experiencia de que aquel que sostiene mi mano sea yo mismo.

Ahora necesito recuperar esa experiencia.