miércoles, 15 de mayo de 2013

Universal y Contingente

Despues de 6 horas de intentar armar una ayudantía, y otra media hora contestando un mail de la organización de un trabajo... necesito cambiar el switch, así que se impone una entrada al blog.

Desde hace algunos días he vuelto a escribir en papel. Por lo que, para que tal como dijo el profesor del taller de metodología "La escritura siempre es reescritura", y voy simplemente a ordenar algunas ideas.

No creo que haya ninguna idea en esta entrada que no haya dicho antes. Pero cómo apareciera en la Biblioteca de Babel de Borges... "oh tiempo tus piramides". Si pusieramos un mono en una maquina de escribir y se pudiera dejar allí por la eternidad, deberían aparecer finalmente todas las grandes obras, todas las posibilidades... y creo ser un poco más que un mono con una máquina de escribir (un ser humano con un netbook...), aunque no tenga la eternidad.

Hace 10 años, estaba en cuarto medio, empezaba a leer a Nietzsche y a Sartre, además de otros filósofos menos importantes. Allí es dónde podría situar un giro en mi pregunta por la Verdad.
Es curioso que podemos encontrar ciclos... a los 6 años me preguntaba quién era yo. A los 12 dudé de la religión, a los 18 la búsqueda de la Verdad y los 24 la aceptación del Ateismo (como pasan los años). Pero obviamente que lo ciclo son sesgos de confirmación, podría encontrar también eventos significativos en los 10, los 15 y los 20. Así como en lo números primos. 

La Verdad. ¿Cuántas veces habré escrito en este blog "¿Qué es la Verdad?".
Mi búsqueda de la verdad estaría probablemente inspirada en Sócrates, recorriendo Atenas con su Mayéutica.
Primer gran error. 

El punto es que cuando entré a filosofía, tenía justamente esa postura.
Lo que yo quería era encontrar una Verdad. Sólo una verdad a la que pudiera aferrarme, una sola certeza indiscutible en el mundo sobre la cuál estructurar mi vida.

Recordará alguien que en algún momento quise que "Esto también pasará" fuera esa verdad. Sin embargo, no lo logré. Quizás porque no venía desde dentro (si e que es posible hablar de un adentro). 

Pensé también en "Hakuna Matata" (o su versión chilena, "me importa una raja"). Pero este "no te angusties" no es una verdad, es un imperativo ético.
Quizás lo más cercano que he estado a encontrar la verdad fue cuando me sorprendí a mí mismo diciendo "Soy ateo". Que tuvo aires de revelación.

Sin embargo, hace algunos días mientras estaba en clase de hipnosis, me di cuenta de ciertas cosas sobre la estructura de la hipnosis. Y pensé que me gustaría escribir un paper al respecto.

Y me cuestioné "para qué".
Siendo una muy buena pregunta.
Escribir un paper, tiene un poco aquello de la verdad.
Como he dicho antes (y si no lo dije es porque lo he repetido mucho en clases), hacer investigación sólo tiene sentido en que se hace para publicarse.

Y aquí es dónde llego al punto que da nombre a esta entrada:
Escribir el paper tiene la intención de llegar a un Universal.
Al igual que la verdad que buscaba en cuarto medio tenía que aplicare para todo, también tenía que ser un universal.

Y su contrario es lo contingente.
He intentado abordar varias veces el concepto de lo contingente. Pero sin lograrlo, ¿Por qué? porque la hegemonía de los universales en infinitamente grande en mi vida, y es eso de lo que me he dado cuenta últimamente.

Tomaré algo súper terreno para partir. Mientras estaba en el curso de hipnosis dónde me planteé esto, pensaba en cómo si se me pagara bien por hacer clínica, probablemente no necesitaría hacer teoría.
Sí, ciertamente le doy un gran valor psíquico al dinero, creo que es capaz de cambiar motivaciones. O quizás lo pienso al revés, que la falta de dinero es la que me lleva a teorizar, muchas veces.

Entonces se hace evidente la forma en que he contrapuesto hacer clínica y dedicarme a la vida académica. La primera es contingente, la segunda es universal. Claro, las clases van variando con el tiempo, pero hay ciertas regularidades que se mantienen.

Y quizás es por lo mismo que la clínica me asusta. 
Entré al magister queriendo resolver la pregunta "¿Cuál es el fin de la clínica?"; o sea, dar carácter universal a algo, por definición, contingente.

Esto me hizo ver que los negocios son en sí mismos, contingentes también. Se basan en un mercado que varía, con precios que varían. Y que uno compra algo y lo vende a un precio diferente al que lo compró. 

El vendedor no piensa en el universal. Si piensa en el universal se da cuenta que existe una plusvalía generada, y que a final de cuentas vuelve a uno con otras plusvalias que temina pagando él. No piensa en cómo su decisión afecta a toda una economía, sólo piensa en hacer su venta y allí esta su fin. No considera lo justo y lo injusto en ese acto.
Quizás eso explicaría mi poca habilidad para los negocios.

Y lo llevo incluso más allá.
Viendo una conferencia de un psicoanalista, pensaba como no necesita abanderarse. No necesita sostener una postura de "Soy psicoanalista SIEMPRE". Y yo he intentado clasificarme de esa manera siempre, porque he tenido la ilusión de que teniendo una postura firme con respecto a algo (ej: ser de la linea de psicología científica en la universidad), podría traerme beneficios (como por ejemplo, pega).
Sin embargo, no ha sido abanderarme por algo lo que me ha traído trabajo, sino que otros factores que son, nuevamente, contingentes. Por ende, otro Universal que me resulta inutil.

Puedo decir lo mismo de mis relaciones... 
Hoy en día, que ya voy a cumplir 6 meses con mi Esperanza, me parece lejano lo que escribiré. Pero el enamorarme a velocidad Ted Mosby tiene que ver con lo mismo, y ahora lo veo clarísimo.
Ahora que tengo la estabilidad en mi relación, me doy cuenta de cómo puedo disfrutar de conversar con otras personas simplemente disfrutando el proceso de hacerlo. El fin en sí mismo, pasarlo bien, reirse un ratoy  buenas noches.

En cambio, antes lo que necesitaba era una regularidad, un universal. Poder alcanzar lo más rápido posible un estado que me diera una cierta seguridad conceptual acerca de cómo me relacionaba con esa persona. 

Como he dicho anteriormente, todo esto no tiene nada de nuevo. Todas esas veces que he escrito acerca del "flow state" no he hecho más que referir a lo mismo.

El otro día, en una de mis largas travesías por Santiago me encontré pasando por un AutoMac, y comiéndome una hamburguesa mientras manejaba.
Y fue una experiencia bastante graciosa, dado que:

1. Tenía MUCHA hambre (creo que sólo había tomado un café con endulzante a las 9 de la mañana, y eran las 7 de la tarde).
2. El hecho de comprarla era que ya llevaba más de cuarenta minutos en el auto, y probablemente me demoraría otros cuarenta más hasta la casa. Y estaba con fatiga así que me dio miedo desmayarme antes de llegar a la casa a comer algo.

Por lo que, en el momento en que daban luz roja, tomé la hamburguesa.
La masqué...
Y sentí una explosión de saber en mi boca... (sí, como en lo comerciales).
De hecho, empecé a masticar más lento, para poder disfrutar aún más la experiencia.

Y fue entonces cuando recordé el concepto de "Savoring". 
Concepto DIRECTAMENTE relacionado al flow state, de la misma corriente (la psicología positiva).

Tengo claro entonces que tengo un tema con el abordaje de la contingencia.
Y quiero retomar como eso se relaciona con el dinero.

Hace algunos días, sentado en el Starbucks (sí, McDonalds, Starbucks... todo es muy capitalista en este blog). Pensaba en algo similar. Starbucks se supone que lo que vende no es café, lo que vende es una experiencia.
Y la verdad, es que lo logra bastante bien.

Pues mientras disfrutaba el café y ese cuadrito de nuez sentado con mi polola, me sentía a gusto y sin preocupación. 
Pero hacer eso tiene un precio.
Y por eso es que conseguir que alguien financie eso no tiene mucho que ver con la verdad, sino que con conseguir ganar el dinero para consumirlo.

No tiene grandes profundidades ocultas, es simplemente eso.
Como ya todos saben "Con plata se compran huevos" (otra frase muy repetida en este blog).

Pero si en un nivel consciente sé esto, ¿Por qué no puedo olvidarme de los universales y dedicarme simplemente a la contingencia?, ¿al CARPE DIEM?, ¿A vivir el día y no pensar en el mañana?

Bueno, posiblemente porque la idea de los universales está arraigada muy profundo en la parte más irracional del ser.
¿Cuál es la diferencia entre los dioses griegos con el Dios judeo cristiano?
Los dioses griegos son imperfectos, comenten errores y tienen defectos.
El Dios judeo cristiano es absoluto y perfecto. 

¿Puede predecir ya la frase que voy a decir?
Dios es un Universal, los dioses griegos son contingentes.

Un Zeus que toma decisiones (a veces, malas decisiones), y que lo que cuenta de él son sus HISTORIAS y no ciertos estatutos de verdad.
El Dios cristiano funciona por ciertos mandamientos, por ciertas VERDADES. Las cuales pueden ser acatadas como dogma de fe, pueden ser dudadas con agnosticismo, o pueden ser rebatidas derechamente. Pero lo que se discute es el estatuto.

¿Puede discutirse la verdad de Zeus?... la pregunta lógica sería ¿Qué verdad?
Si Zeus de caliente deja botado un ejercito para ir a tirarse una ninfa, eso no tiene verdad o no verdad. Simplemente es una historia.

Y yo he llegado a creer (aunque todavía no tengo la bibliografía para sostenerlo) de que somos seres narrativos, y que nuestra identidad se compone de nuestras historias. Somos seres historiadores por naturaleza (unica frase que me quedó grabada de "La conciencia explicada" de Dennett), nuestro "ergon" aristotélico es armar historias.

Desde este discurso, debería botar todos mis universales (e intentos de universales) a la basura... pero mientras no gane la suficiente plata para tomarme ese starbucks (y por ende, tener la libertad para moverme en un mundo que fluye), probablemente seguiré preocupado del absoluto.

Una de las formas sintomáticas que esto se ha expresado ha sido a través de mi biblioteca.

Desde que puedo escanear libros, he comenzado a escanear cada fotocopia que llega mis manos y botar el papel. Sí, se que en cierta forma es un tipo de hoarding. Un hoarding que ocupa mucho menos espacio que el de mis familiares, pero un hoarding al fin y al cabo.

Y que me recuerda mi propio síntoma cuando grababa las series de televisión en VHS. [Nota al pie: hoy en día que la gente baja una serie completa de un torrent sólo para guardarla, no está tan lejos de la finalidad de aquello]

Bueno, el punto es: ¿Para qué el respaldo de la biblioteca?
Intenta ser una acumulación de conocimientos, intentar retener el conocimiento.

Siendo que finalmente, el conocimiento sirve cuando acciono en el mundo y alguien paga por ello. Pienso incluso que podría ser analizando un libro en clases, pero que algo se haga con ello.

Lo que me hace llegar a la conclusión de que toda mi biblioteca (virtual) no me sirve de nada. Ni siquiera en que "No pueda usar ese conocimiento en el mundo", sino que porque ni siquiera puedo leerla.

Todos esos libros dejan de ser contingentes, Y no por un tema de cantidad, sino que incluso si tuviera dos libros y no los leo, tampoco estarían siendo contingentes, no estarían afectando mi realidad actual.

Lo cuál me lleva a otro de los preceptos que he sostenido siempre en este blog, el minimalismo. Sin embargo, ¿No es acaso el minimalismo otro Universal? Otro imperativo que ordena que tengas la menor cantidad de cosas posible.

Y claro, ocupa menos espacio al ser virtual. Incluso pudiendo no ocupar espacio en disco duro al subirlo a discos duros virtuales. 
Pero vivo con la ilusión de que "los voy a ocupar en algún momento". Siendo que ya me he encontrado con que cuando necesito un libro lo termino buscando de nuevo en internet, siendo que ya lo tenía...

En uno de estas digitalizaciones el otro día encontré un texto sobre la difusión de identidad en los pacientes borderline. Y decía una frase bastante interesante: 

"Keeping chronological photo albums, writing personal diaries, frequently referring to themself by name, chronically searching foor one's "roots", and exhibit hyperreflectiveness about external events are often used as defense against the disturbing subjetive sense of temporal discontinuity in the self".

"Guardar albumes de fotos cronológicos, escribir diario personales, frecuentemente referirse a ellos mismos en tercera persona, buscar cronicamente sus "raices" y mostrar hiperreflexividad sobre eventos externos, son a menudo defensas contra el desagradable sentido subjetivo de discontinuidad temporal en el self (yo)".

Lo cuál en cierta forma explica absolutamente que hace menos de una semana escanée 22 cuadernos escritos a través de lo años. Y que no pude simplemente "deshacerme de ellos".

Pero por otro lado, definirme  mi mismo como border, ¿No es en sí mismo un universal?
Cuando le he dicho (prácticamente confesado) a alguien que soy border (absolutamente autodiagnosticado) ¿No estoy acaso generando en algún grado una profecía autocumplida?, ¿No estoy generando un sesgo que impide que la persona me vea en la cotidianidad y que vea ese rótulo en vez?
Dado que hace pocos días lo dije en una conversación, me quedé pensando en ello. Es como lo que ponía antes del rótulo en las relaciones. De alguna forma, busco que se me rotule también, no dar espacio a la contingencia, ni para mí, ni para el resto.

Otras preguntas del tipo "¿A qué me voy a dedicar?".... ¿No son acaso también universalizaciones? Abstraigo un problema concreto a un ideal. Del proceso al ser, no es "lo que hago", sino "lo que soy". Me estoy definiendo como persona con ello.

Pensaba esto en base a lo que ya había escrito que entré al magister para trabajar, y todos adentro ya trabajan. Pero dándole un giro, en la pregunta de si postularé a un doctorado posteriormente al magister.
¿Por qué?, porque en cierta forma es al revés de cómo siempre lo había visto. No es que haga el doctorado y me dedique a otra cosa también. Es que primero tengo que dedicarme a otra cosa (que me dé de comer) y después hago el doctorado.

¿Cuáles son las prioridades?, hacer plata antes que generar teoría.
Porque mi pregunta por la definición en la laboral se preocupa de "¿Quien soy?" en base a qué hago, pero no se preocupa de la paga. En cierta forma podría ponerse la pregunta en otros término diciendo "¿Por que no te centras en llegar a fin de mes, en vez de definirte como trabajador?". Y lo primero parece máss importante que lo segundo. Más aún de hecho cuando lo segundo sólo puede lograrse como una abstracción de lo primero (y HAY que estar trabajando).

Y todo parece indicar que seguiré estudiando. Quizás no necesariamente el doctorado, pero así como estoy en el diplomado, probablemente haga cursos no como medios, sino como fines. Por el gusto de aprender y tener otros espacios.
Claro, tiene el tema que hay que pagar por ellos, por eso vuelve a ponerse la pregunta práctica, ¿Cómo trabajo si no puedo ocupar los estudios como medio para encontrar trabajo?

Y eso me lleva a una conversación que tuve el otro día con una persona en el magister. Acerca de cómo en atención primaria contratan gente sin la acreditación de la comisión nacional (otro negociado más, con el cuál la Chile no está de acuerdo y por ello el magister no acredita).
Lo que me hizo plantearme que quizás no estarme dedicando a la clínica es una decisión mía. Si no he buscado trabajo en esta área, es porque he preferido tener el espacio para dedicarme a la docencia.

Lo cuál cambia bastante de una visión pasiva (no hay pega), a una activa (yo he decidido trabajar en lo que estoy haciendo en vez de lo otro).

Ya para ir cerrando, quiero tomar algunos últimos puntos.
El primero es sobre la "reescritura" (la escritura siempre es reescritura) lo cual me hace pensar en el concepto de "actividad incesante" que ponía Poe como uno de las condiciones para la felicidad. En términos de lo que he hablado hasta acá, esa "actividad incesante", lejos de ser una "actividad universal", es todo lo contrario: "Una contingencia permanente".

Y ya para cerrar finalmente, el tema de la muerte (no podría estar ausente).
La muerte aparece como un Universal. Quizás como una Verdad, una certeza: "Todos mueren, todo morimos". 

Sin embargo, la muerte es una de las cosas más contingentes que existen, ya que cada cada adaptación en el mundo, es una evitación de la muerte.
Nunca sabemos en qué momento llegará la muerte, y en lo incierto de esto radica su contingencia.

Lo cuál me hace pensar que mi hipocondria no es más que un síntoma más de lo mismo. ¿No es acaso la creencia de tener una enfermedad un universal, en contraposición al proceso de realmente tenerla, en que la propia vida sigue un curso contingente?

La hipocondria es en cierta forma, una mala universalización de la propia muerte. Quizás es sentirse enfermo por el hecho de estar vivo. Por el hecho de no ser un universal estable, en vez de un proceso constante.

Por ende, al contrario de lo que Bateson propone, pareciera que la solución a muchos de mis temas radica en NO ver el cuadro grande. No mirar en forma sistémica, sino que ir a lo micro. 

Como he sostenido en todo el texto: Volver a lo contingente.
Y deshacerme de los universales. Quizás "Dios" fue sólo el primero de muchos otros universales de los que tengo que liberarme.

Irónicamente, mi pregunta inmediata es "Y si me libero de los universales, ¿Cómo voy a ordenar mi vida en el día a día?". No puedo evitar intentar armar la regla universal tan pronto como decido negarla.

domingo, 5 de mayo de 2013

Funeral


Ayer murió Jeff Hanneman, guitarrista, miembro fundador y transversal de Slayer. Fue curioso que ayer metí al teléfono la discografía entera de Slayer, y mientras conducía al trabajo empezó a sonar Slayer en la radio y comentaron la mala noticia.

SIn embargo, no es de este funeral del que voy a hablar, sino de uno mucho más cercano. El funeral de mi abuela paterna. Quién para mi, pesa mucho más como "la mamá de mi papá" que como mi abuela.

Mi abuela padecía Alzheimer desde hace al menos 5 años. Y repitiendo las palabras de mi papá "se fue apagando como una vela".
Sin embargo, la visión tan sutil no fue así. Pues la demencia fue cambiándola poco a poco, ya no reconciendo a quienes la rodeaban, y con mi papá yendo a dormir a su casa para cuidarla por las noches con ella sin saber quien era.
En el tiempo se fue poniendo violenta y mi papá empezó a temer incluso por su propia vida. Por lo que finalmente se la llevó a un asilo.
Esta decisión fue un problema bastante grande, ya que existía el relato conversado mucho tiempo entre ella y mi papá "No me vas a ir a botar a un asilo cuando sea vieja".
El problema ni siquiera era por gastos. Siendo ella viuda de carabinero old-school, estaban los recursos para mantener su cuidado...
Pero obvio que en platas siempre hay interesados metidos entremedio aprovechandose.

Volviendo al tema, yo sabía teóricamente el tema de cómo se va viviendo el duelo en el Alzheimer, en que la persona murió, la persona ya no está ahí, pero sigue estando viva. Es de hecho, uno de los argumentos que me llevó al ateismo (si una persona puede morir incluso antes de la muerte, ¿Cómo podría sobrevivir un alma?).
Por lo que en cierta forma, su muerte es un alivio.

Sin embargo, a mi me preocupaba algo absolutamente práctico. El día que muriera habría que ir al funeral, lo que sería una lata.
Pienso en cómo no fuí al funeral de mi abuelita materna (con quién SÍ tenía un vínculo significativo), y tendría que ir a este.
Pero tenía que ir a este funeral por mi papá. Claro, cabe la pregunta ¿Y no debías ir al otro por tu mamá?
Puede ser, pero en el momento que eso ocurrió (yo tenía 16 años), no estaba haciendo el razonamiento que hago hoy en día.
El tema es que sí fui, por mi papá, y me senté al lado de él mientras el rito se llevaba a cabo.

Cuando estaban organizando las lecturas, mi papá me preguntó si leería el salmo.
Estaba en la duda de qué haría si se me soliciitara hacerlo. Finalmente mi decisión fue que no.
Y creo que fue una buena decisión.

Mi mamá leyó el salmo... "El señor es mi pastor, nada me habrá de faltar".
Habría sido un insulto para todo creyente (y al mismo tiempo, una incongruencia para mí) haber recitado ese salmo.

En el momento de la consagración, en vez de repetir dos veces "señor mío y Dios mío" se ocupó una variante "Señor mío, y Dios mío. Creo en ti, pero aumenta mi fe".
La frase en sí es bastante potente. Mucho tiempo yo me pregunté, y no dejé de preguntármelo porque me lo respondí sino porque se me olvidó la pregunta, de cómo se pasa de la creencia a la vivencia. Yo puedo dejar de creer que soy feo y creer que soy un huevón super rico. Pero de decir que lo soy, hasta realmente creerlo... ¿cómo se logra?

Me empecé a plantear que ocurría por repetición, si lo repito en forma obesiva quizás termine creyéndolo.
Quizás si lo grababa y lo escuchaba muchas veces, terminaría entrando en mi inconsciente.
También está la idea que desde la hipnosis podría implantarse la idea. Implantada tal como en Inception.

Eso es exactamente lo que la frase intenta.
Señor, creo en ti como pensamiento, creo que existes. Pero necesito tener esa convicción irracional que me hace realmente vivirlo.
Si uno pudiera modificar esas creencias irracionales, cambiaría la vida de las persona rápida y fácilmente. En eso se basa la terapia Racional Emotiva de Ellis.

Ahora bien, como hipótesis pareciera que eso se logra en la relación.
Es decirr, en la medida que alguien te trata como si esa creencia irracional fuera cierta, es que eso puede integrarse. Pero requiere de ese otro. Por lo mismo es que existe la psicoterapia, porque en el medio, en el sistema, no existe ese elemento que permite esa transformacion.

Pero volvamos, una vez más, a la misa.
Posteriormente a la ceremonia mi papá se levantó a dar todo un discurso. Lo más cerca que estuvo de haberse emocionado.
Y citó a un autor (no recuerdo si Bocaccio o Petrarca), y dijo: "Las personas mueren cuado ya no las recordamos". Relacionándolo con lo que su propia madre le había dicho que era la muerte "Que muera una persona es no verla más".

En cierta forma le encontré razón. La muerte de los demás es la que vivimos, de la nuestra no nos enteramos.
(O un gran pensador que escuché el otro día: "Hay que ir a los funerales de los otros porque o sino después no van al tuyo").
Esa idea de "No verlo más" sirve para anular la propia angustia sobre la muerte, puesto que trae a la vivencia cotidiana (no ver más a alguien), algo tan ominoso como la muerte. Probablemente el proceso contrario a lo que pasa en el término de una relación de pareja, en que "no vas a ver más a la persona", pero la vivencia, el padecimiento está al nivel de una muerte.

Iba a ecribir algunos de detalles más de lo que dijo. Pero ahora siento que sería inadecuado citar sus palabras, sería como una invasión de privacidad por el sólo hecho de haber estado allí. Sin embargo, algo que escuché en múltiples ocasiones fue "Está descansando ahora".

Me llama enormemente la atención las incongruencias que existen entre creer que la persona está en el paraíso, pero hablarle directamente al ataud.
Fue bastante extraño escuchar a mi padre decir "aquellos que somos católicos y creemos en el paraíso", después de ver un padre con una ambivalente relación con el catolicismo toda la vida.

En lo personal, hasta el momento parecen haberme dolido mucho más la muerte de gatos que de personas.
No sé por qué, e incluso podría hipotetizar acerca de un desplazamiento de los afectos como mecanismo de defensa. Pero no sé si es así, y tampoco parece ser importante.

Retomando lo que al inicio comentando sobre Slayer, pensaba cómo en mi propio miedo desde niño acerca de morir, y de la posibilidad de ir a un cielo o un infierno, es algo que se puede pensar desde una lógica distinta. Cuando escuchó canciones que hablan acerca del infierno (ej: Hell awaits), es realmente un jugo. A sabiendas de que no existe ningún infierno, hablar de castigo eterno parece un chiste.
Si no hay castigo eterno, ¿qué importancia tiene?
En palabras de Dostoievky, "Si Dios no existiera, todo estaría permitido".


Es extraño haber visto todo este proceso en que es uno de los momentos más felices de mi vida.
Estar en una relación de pareja con la mujer que más me ha querido en toda mi vida, siendo el mayor pilar de estabilidad que he buscado toda mi vida, y haberla encontrado finalmente me ha hecho enormemente feliz.

sábado, 27 de abril de 2013

Lo privado y lo publico (2da parte)


Después de revisar la entrada "¿Para quién canto yo entonces?", encontré que varias de las cosas que plantée en "Lo privado y lo público" eran cosas que ya había escrito ahí. SIn embargo, la primera entrada es casi una emoción de la que me desahogo, y la segunda es un análisis de lo que pienso al respecto. Y con bastantes más temas, por lo demás.

Sin embargo, hay varias cosas que me quedé sin comentar y que quisiera retomar. Aparte de darle un par de vueltas a algunos comentarios que puso Marshall en la anterior entrada. En primer lugar, algo que raya en el tema de lo público y lo privado es el tema de la "verdad". Ya en algunas ocasiones he escrito cómo cuando entré a filosofía quería tener una verdad a la cuál aferrarme.
Pero tal como Poncio Pilatos, uno termina preguntando "Quid is veritas?" (¿Qué es la verdad?)
Hace algunos días leí un libro de Foucault llamado "Sobre la verdad y las formas jurídicas", en que hace unos análisis bastante interesantes. El más interesante, a mi parece, es el análisis que hace de "Edipo Rey", en el cuál muestra el paso de un tipo de ley a otra.

Es muy interesante cómo el autor plantea que históricamente, la noción de verdad (así como de delito y afrenta) ha variado con las eras. Hoy en día para nosotros es normal que entre dos partes en discusión (Y la pregunta: ¿Cuál de las dos dice la verdad?) se buscan pruebas para demostrar la veracidad, y se busca el consejo de terceros (como jueces) para definirlo.

Sin embargo, en tiempos anteriores, ante una discusión de este tipo, se apelaba a que tal persona jurara por los dioses, y en ello se definia quién decía la verdad.
Edipo "Tirano" es el gobernante, y la verdad está escrita por él porque tiene el poder para hacerlo. La verdad no tiene que ver con una "correspondencia entre el mundo y lo dicho", sino que tal como Hegel planteara "Si la realidad se diferencia de la teoría, peor para la realidad".

Pero quisiera tomar otro ejemplo con respecto a la verdad. Y es el ejemplo de lo platónico. Una de las imagenes más claras de "Buscador de la verdad" en nuestra cultura es la de Sócrates haciendo mayeutica por Atenas. Contrapuesto a los sofistas, quienes supuestamente serían unoss charlatanes que modificaban la verdad.
Sin embargo, esto es sólo parte de la historia. Ya que en esa época la verdad estaba dada por dos factores preponderantes: La autoridad y el razonamiento. Por ende los sofistas no estaban "manipulando" la verdad, la estaban construyendo, como a aquella época correspondía (y en cierta forma, corresponde a esta también).
En cambio Sócrates/Platon, creía que la verdad estaba dada a priori, porque en el mundo de las Ideas existía la verdad.

Creencia que se amplió a la edad media, y la verdad pertenecía a Dios.
Cosa que no es tan rara, si inicialmente la verdad pertenecía a quién tenía la autoridad, en la edad media vuelve a tenerla.
El problema es que tal poseedor es un ideal que no está encarnado en una persona. Y para peor, podría protestar que no existe.
En ese sentido, el mundo platónico de las ideas era simplemente un ideal. No hay en este mundo de las ideas una autoridad, cosa que no ocurre en la visión cristiana.

Sin embargo, otro buscador de la verdad que me parece interesante es Diogenes.
De quién también he hablado anteriormente. Diogenes es el más importante exponente de la escuela cínica. Este tenía como ideal la autarquía (es decir, sólo necesitarse a sí mismo para la existencia), lo cuál deriva en ciertas formas de relación con el mundo y consigo mismo.
De partida, tiene la creencia en el minimalismo, puesto que quien depende de las cosas no podría ser autarquico.
En segundo lugar, tiene que ver con una cierta independencia de las personas, puesto que mi felicidad no puede depender de otros.

Diogenes era bastante violento en su modo de filosofar, ya que era eminentemente práctico y prácticante de lo que promulgaba.
Ejemplos claros de esto son que DIogenes se masturbaba en la plaza pública, diciendo que ojalá el hambre pudiera pasársele con sólo frotarse el estómago.
Por otro lado, discutía rompiendo creencias.
Un poco como Socrates, pero en Socrates estaba el discurso pre-hecho del mundo de las ideas. Eso es en lo que debes creer, sus discusiones eran sólo una excusa para el adoctrinamiento. En cambio Diógenes no. Destruía tus patrones y te dejaba que te hicieras cargo de armar tu verdad, que fuera tuya.

Ahora bien, ¿Es posible la autarquía?
Si la autarquía existiera, sería poco problema la preocupación entre lo público y lo privado postulada anteriormente.
Si sólo me importo yo mismo, puedo sostener todos los secretos que quiera.

Pero personalmente me parece que si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para oirlo, no produce ruido.
Cuestionarmelo no es menor, ya que probablemente esa linea divide entre seguir escribiendo un blog o no hacerlo.
Y si empezar a escribir en papel nuevamente, o no hacerlo.

De hecho, el mismo hecho de que Diogenes tuviera la necesidad de cuestionar en el ágora, o hacer intervenciones como la antes mencionada de la masturbación, demuestra que Diogenes SÍ tiene la necesidad de la vida política. Por mucho que intentara cortar toda necesidad (bastante ascético), no podía cortar su necesidad social.
Estamos sujetos a la sociedad, o somos Sujetos de la cultura, sujetos culturales.

Y está la pregunta que plantée en una de las dos entradas anteriores: ¿Cambiar conciencias?, ¿Para qué si son felices?
En cierta forma, pareciera que mi crítica y cuestionamiento pasa a ser una suerte de conducta adictiva tal como escribir.

Al respecto, hay un libro que está en mi lista de lecturas llamada "La crítica de la razón cínica", que trabaja algunos de estos temas.
Sin embargo, la naturaleza cuestionadora es algo que no puedo.

Sin ir más lejos, ayer, en el diplomado de hipnosis estuve aproximadamente media hora discutiendo porque se estaba enseñando algo que a mi parecer es una falacia.
Y que estaba lleno de profecías autocumplidas.  Siendo aún más grosero en el hecho de que un curso de hipnosis tiene que ver bastante con sugestión.
Por lo que las profecías autocumplidas pueden llegar a niveles estratosféricos, y a pensamientos absolutamente mágicos y sectarios.

Y sé muy bien de eso.

A propósito de eso, me llegó una historia muy simpática.
Un colega me contó que en un centro psicológico que no está en la facultad, otra psicóloga le contó la historia de un psicólogo que en su práctica en un hospital había increpado a su supervisora, le dijo que no estaba de acuerdo con los abusos que se llevaroon y que criticó muchas cosas de su sistema y que lo habían echado, y había terminado reprobando la práctica.

Mi colega se rió para sus adentro diciendo "Yo conozco a ese huevón".
Es entretenido saber que soy una leyenda, en algún grado soy un mito.

Pero volvamos al tema de escribir.
Podría compararlo con como yo al comienzo de psicología quería analizar a todo el mundo, y discutir con todos su conflictos.
Sin embargo,  en la medida que empecé a atender pacientes dejé de tener esa necesidad.
Quizás en el momento en que me ponga a escribir mi tesis de magister perderé la necesidad de escribir un blog...
Pero no lo sabremos hasta que esté allí.

Cuando escribí la entrada, Marshall contestó algunas cosas en torno al sentido por escribir.
Incluso mencionando las teorías de Csikzenmihalyi (probando que se puede aprender algo en mi blog).
La idea no tiene mucho de nueva en cualquier caso, es la vieja idea aristotélica de que las mejores cosas son las que son fines en sí mismas, es decir que no se ocupan como medio para otra cosa.
Toma también el concepto de "jugar", lo que me hace mucho sentido, puesto que pareciera ser que la vida merece ser vivida cuando se es capaz de jugar.
Y no recuerdo si fue Rogers o Winnicott quien agregó "jugar" al "Amar y trabajar" que Freud habí dado como definición de salud.

En ese sentido, tiene sentido si es que escribir fuera algo agradable, y no encuentro un motivo por el cuál hacerlo.
Sin embargo, como mencioné en la entrada anterior, acá ocurre lo contrario, puesto que en algún grado escribir se me vuelve una actividad desagradable.
Es como fumar, o cualquier otra conducta adictiva.

Yo puedo dejar de fumar... pero no quiero. Hay algo que me hace necesitarlo.
E intentar dejarlo es un desagrado, hay algo que no encaja.
No tiene tanto que v er con una dependencia física, podríamos decir que está ligado a la dependencia psicológica.
Aunque ni siquiera es eso.

Tomando un ejemplo más extremo, está la gente que se corta.
Si uno le pregunta a una adolescente por qué se corta, no es un respuesta simple.
"Porque me gusta" o "porque quiero", o incluso "Porque siento que el dolor corporal es más soportable que el dolor psicológico que siento", niinguna de estas es una respuesta satisfactoria.
Hay algo más allá... algo que oprime, algo que obliga.

Por eso, cuando Marshall dice "Quien escribe, escribe libre. Quien debe escribir, no puede escribir" (dicho desagradable para cuando DEBA escribir la tesis), cuestiono el concepto de libertad. ¿Libre?, ¿Soy libre de escribir?
De la misma forma que un fumador es libre de fumar.

El problema de la libertad ha aparecido en variadas ocasiones en mi blog, pero hace poco tuve que hacer una ayudantía sobre la propuesta de Searle al respecto.
¿Cómo podría ser libre si todo lo que hago tiene una causalidad?, ¿Todo tiene razones necesarias para producirse?

Para Searle la solución está en que en un punto de quiebre, yo puedo tomar una decisión, con todas las consecuencias constantes.
O sea, que ante la pregunta ¿Qué bebida quieres?, yo tenga la posibilidad tanto de elegir coca cola como fanta con las mismas consecuencias.
Desde esta mirada, claro que mi gusto por la fanta o por la coca cola está determinado por las multiples experiencias que he tenido en mi vida.
Sin embargo, en ese momento de elección, soy libre.

O sea, en el momento en que decido "voy a escribir una entrada", sería libre.
Sin embargo, la diferencia entre escribirla y no escribirla está determinada por algo que va más allá de mí.
Esa sensación de que se olvidó que debería ser recordado, la sensación de que hubo algo que decir que no fue dicho.

Y desde ese "no dicho" salto al tema de la profesión.
La psicología ES una profesión ligada al secreto. Al igual que antes era para la iglesia la confesión, el psicólogo media entre ese gran Otro (que sería Dios en el rol del confesor) y el paciente. Es el lugar en que ese "algo" es dicho.

¿Pero no va la psicoterapia absolutamente en contra de la autarquía? (para volver a este tema)
Todo pareciera indicar que sí.

¿Podemos separar lo interno de lo externo?, ¿Podría vivir en mi propia fantasía?
Idealmente sí. De hecho, pareciera que tenemos cierta necesidad por la fantasía. Pensándolo desde el Daydreaming, pasando por las fantasías sexuales, hasta el hecho de que soñamos. ¿La función que cumple el sueño?, sepa Moya.

Freud postuló una tesis de la función del sueño.
Pero no necesariamente tiene que ser verdad.

Siempre me ha llamado la atención la letra de Lord of the flies de Iron maiden que parte con la frase "I dont care about this world anymore, i just want to live my own fantasy", o la misma imagen que se va formando en la película "The wall", del muro que se construye llegando a su peak en Confortably Numb.
¿Puedo, cual cylon, proyectar un mundo de fantasía y vivir en él?

Todo pareciera indicar que sí, solamente me falta práctica.
Las imaginerías se basan en eso, algunas técnicas de hipnosis se basan en eso, varios ejercicios de terapia gestalt se basan en eso, la técnica de análisis de sueños de Jung era la "imaginación activa". Etcetera, etcetera...
Siempre me pareció estúpida la idea de que el psicótico sufria un narcisismo primario en que su líbido se había volcado sobre él en vez de los objetos.

Algunas cosas de este tipo podrían aparecer como sintomáticas.
Por ejemplo, conozco casos, como uno de una mujer abusada, que sentía que en ese tipo de situaciones "se salía del cuerpo":
Para ella era una experiencia extracorporal. Pero para una visión clínica es un fenómeno de disociación.

Pues lógicamente, estar en "otro lugar" es una forma mucho mejor para enfrentar una situación imposible como es un abuso.
Grados de esto podrían ocuparse en otras instancias... Si me quedo enrabiado con alguien o con una situación que no puedo afectar, el mirarla desde otra perspectiva en la fantasía podría dejar de ser tema.

¿Es eso huir de un problema?
Es una buena pregunta.No necesariamente. No es huir debido a que por ejemplo en un caso de abuso, no se necesita "revivir" el trauma para superarlo. Todo lo contrario, la revivencia del hecho provoca la revivencia del trauma.
Esta noción de "huir" está relacionada a una forma de "enfrentar". Que uno tiene que enfrentar las situaciones, y no huir de ellas.
Sin embargo esto se basa en una premisa: "El bien mayor". Donde mayor conocimiento tengo de esta postura es en el hecho del "autoconocimiento".
"El autoconocimiento es bueno porque lleva a la realización", esa podría ser la premisa inicial de esa mirada de "hay que enfrentar todo".
Lo mismo que alguna frase que decía "Haz cada día algo que te de miedo".

¿Por qué?, ¿Para qué?
Es un tremendo imperativo que no se justifica.
¿Cuál es el bien mayor?, ¿La felicidad?...
¿Entonces por qué se hace algo que te hace infeliz (como enfrentar un miedo) para ser feliz?
¿Porque supuestamente una vez que vences el miedo, eres más feliz?

Quiero recalcar la falacia del argumento, puesto que para que te haga feliz, el miedo debe ser superado.
Si NO se supera, te hará incluso más infeliz.

Y vuelvo a la pregunta: ¿Tienes derecho a vivir tu propia vida?
Cuando tienes estos imperativos del tipo "Conócete a ti mismo", o "Vence tus miedos", que son imperativos dados por otros.
Se hace para darle en el gusto a otra persona, a una autoridad que tiene el derecho a decirte lo que debes o no debes creer, lo que debes o no debes hacer.

Pero volvamos al concepto de verdad.
Porque estos imperativos a veces vienen de iguales, no de autoridades.
Y vuelvo a la idea del juicio entre partes que tomaba al principio. Y voy a un ejemplo más que vivido por todos: una discusión con la pareja.
Creo que en las parejas pueden darse tres tipos de resolución de una discusión.

Ambos ceden, ninguno cede y, por último, uno cede,
Citando la portada del disco de Extreme: "Tres versiones para cada historia: la tuya, la mía y la verdad".

En el primer caso, prrima la idea de consenso. Ambas partes están dispuestas a escuchar, con humildad (caricaturizándolo un poco).
En este caso, ambos creen tener la verdad, pero están abiertos a que la verdad podría ser algo más flexible.
Aunque podría preguntarse, si están tan abiertos a ver la mirada del otro ¿Por qué se armó la discusión en un primer momento?.

En el segundo caso, en que ninguno cede, cada uno cree tener la verdad, y que su postura es la correcta, decidido a defenderla hasta la muerte.
En la tercera versión, sólo uno cede, y acepta la verdad del otro.

En esta discusión ¿Quién tiene la razón?, ¿Quién esta equivocado?
Dicen que "En pelea de pololos no hay que meterse":
Al buscar la "Verdad" (como en el título del disco), estamos bucando la posición de un tercero. Un juez. En el mejor de los casos "Un juez lo más objetivo posible".
Siendo el ideal de objetividad el "ojo que todo lo ve", Dios. El gran hermano que te observa desde el ojo sobre la piramide en el Dolar.

Pero el dicho mencionado está diciendo algo interesante: El tipo de discusión es similar al juramento Homérico mencionado antes.
No hay que meterse en peleas de pololos porque la verdad no está dada en los hechos, está dada por la autoridad. Es una lucha de poder.

Sin embargo, el corte está en la capacidad en la opción de que ninguno de los dos ceda.
Donde aparece el clásico "Cree lo que quieras". ¿Qué pasa cuando se pierde el intento de consenso?
Cuando se dice esa frase, lo que se está haciendo es dejar de aceptar la autoridad del otro.

Ahora la autoridad soy yo, yo decido que quiero creer.
Me autogobierno, no permito tu intromisión en mi libertad.

A mi, en lo personal, generalmente me paa que no soy capaz de soportar cuando alguien me hace eso.
Y yo soy incapaz de hacerlo, de decirle al otro "Cree lo que quieras, no me importa".
Tengo una necesidad de consenso, una necesidad de validación recíproca.

¿Esto se produce en sí mismo o es un medio?
Otra forma de preguntarlo: ¿No soporto la falta de consenso por el consenso mismo o por las consecuencias?
En general podría ser por las consecuencias, pero si eso fuera así, no existiría culpa.

Si mi polola se enoja, bueno, se enoja y problema de ella. Y si no se quiere juntar después, bueno que lata pero ella lo decidió.
En cambio cuando la sensación es la culpa, el problema no es de ella, el problema es mío, que no logré el consenso.

Hipótesis: es una necesidad de sometimiento.
Como nos ha mostrado el experimento de Milgram, una perona es capaz de matar a otra si tiene una autoridad sobre él que se lo ordena.
Por ende, someterse ante una autoridad libera de responsabilidad y de culpa.

En conclusión: El ser capaz de mandar a la chucha al otro y que no te importe lo que piense tiene que ver con.
1. Tomar responsabilidad por la propia vida.
2. Sentirse en derecho de vivir la propia vida.

Lo que no tiene que ver con el "Miedo a las consecuencias":

Tomo un ejemplo de todo lo dicho: El Rey León.
Simba siente culpa por la muerte de su padre, se cree responsable de su muerte.
Llega adonde el parcito que le enseña Hakuna Matata, ÉL decide vivir Hakuna Matata.
¿Está huyendo del problema?, en cierta forma sí, cree que él lo mató.
¿Pero es cierto?, todo lo hace volver, pero si lo cierto es que él lo hubiera matado, ¿habría tenido sentido volver?
¿Para quién?... ¿Para los que buscan justicia?, ¿Para liberarse de culpa?, Si con Hakuna Matata YA NO SENTÍA CULPA.

Ahora bien, de todos modos no es una decisión mágica. Simba necesitó a Timón y Pumbaa para que le abrieran esa posibilidad.
No es autárquico, pero pareciera haberse integrado en él. De no ser por la aparición de Nala y Rafiki, probablemente hubiera seguido con esa actitud aún sin vivir con Timón y Pumbaa.

Quiero dar una vuelta de tuerca a lo que estoy diciendo.
Hace algunos años, cuando era creyente y prácticamente panteista, yo me despedía siempre diciendo (o deseando) "Bendiciones".
La gran mayoría del tiempo, "Infinitas Bendiciones".

En ese tiempo, ante mi creencia apodíptica, de la existencia de Dios y que todas las personas eran seres en evolución espiritual, me daba exactamente lo mismo quién creyera y quién no. Yo los bendecía de todos modos. De hecho, incluso podría verlo hoy en día como una falta de respeto, tal como los testigos de jehova que tocan tu puerta o los evangélicos que te despiertan con sus cantos.

Ya varias veces, me han llegado comentarios acerca de lo bien que los hacía sentir que siempre les dijera bendiciones.
El más reciente comentario me llegó ayer, en que me llegaron saludos de una ex profesora que se acordaba de mí porque siempre le decía bendiciones, y de lo bien que la hacía sentir eso.No me importaba... mi postura era iluminar al mundo, y al que le molestara, que se joda.

Y hoy en día, a veces un alumno pone en sus pruebas "Venga tu reino", así como yo ponía "Infinitas Bendiciones"...
Y lo encuentro una verdadera huevada, una falta de respeto de intentar meterte a la fuerza sus creencias.
Pero quizás, esa posición de "sometedor" produce menos culpa que la de sometido....

Para ir cerrando, un desahogo.
En las entradas anteriores mencioné el tema del magister.
En cierta forma, el magister me ha hecho ver lecturas nuevas, clases muy interesantes.
Me ha hecho pensar y me siento muy entretenido estando aquí.
Sin embargo, me siento descontento.
Pero, ¿Por qué me siento descontento?

Por el problema de los medios y los fines.
El Magister como fin es maravilloso. El fin en sí mismo, el pensamiento, la conversación, el aprendizaje.
Es interesantísimo y muy gratificante.

¿Pero como medio?, se supone que el magister es para una formación que permite acceder a mejores trabajos.
Pero en un país en que no se te asegura el trabajo si no tienes el contacto, y que gente menos capacitada que tú alcanza el puesto por conocer a la persona que lo da...
Siendo un huevón pesado y antisocial como yo, se convierte en un verdadero problema.

Entonces el problema radica en que estoy invirtiendo plata para algo que llego a pensar que no me va a otorgar todos los beneficios que esperaría.
Ahora, si yo me pregunto: "Si no tuviera la preocupación de la plata, ¿Qué estaría haciendo?".
Probablemente seguiría en la misma linea, trabajar en clínica y trabajar en lo académico. Y sobre todo, de seguir estudiando, de seguir aprendiendo.
Porque me gusta, porque lo disfruto.

Pero toda esta preocupación/desagrado viene de la expectación ansiosa de no tener suficiente trabajo remunerado.
De no estar ganando lo que podría ganar, o que siento que merecería ganar.
Si estuviera trabajando en clínica con remuneraciones acordes no tendría la preocupación, puesto que es una suerte de discurso de "Cómo voy a hacer después para conseguir un trabajo suficientemente remunerado". En ese sentido, el magister como medio para alcanzar la remuneración, es una mierda.

Ahora.... lo único que puedo decirme es: Paciencia.
Espero que el ámbito laboral mejore a la larga...

Y por otro lado, SÉ que muchos de los autores que leeré en breve tratan varios de estos problemas.
Así que creo que varios de estos temas filosófico van a encontrar soluciones, intelectuales o no, pero al menos me permitirán ordenar ideas.




Esta entrada va dedicada a Gaius Baltar, quien representa en gran medida la idea de "vivir en la fantasía" (literalmente), y de la visión egoísta de hacerlo todo por la propia supervivencia, sin que le importe nada, ni nadie.

martes, 16 de abril de 2013

Lo privado y lo publico (1era parte)


Creo que mi última entrada tuvo que ver con "Para quién escribo".
Esa vieja pregunta que vuelve una y otra vez, y me incita a hablar de "el Otro" en términos Sartreanos/Lacanianos; y que incluso toma matices religiosos y/o judiciales.

Sin embargo, entre cosas actuales y pasadas, empecé a armar una mejor hipotesis.
Comentamos en clases acerca de la existencia de los diarios de vida. Un profesor, quien era el menor de su familia y el único hombre entre puras mujeres, comentaba acerca del placer culpable de lograr acceder al diario de vida de alguna de sus hermanas grandes cuando era un niño. El concepto de diario de vida comenzó a darme vueltas. ¿Por qué alguien escribe un diario de vida?

Podría ser una forma de resignificar, tal como ciertas tradiciones religiosas hacían. Revisar las acciones del día permite mejorar.
Quizás es la forma de "contar a alguien" un secreto que no puede ser contado, teniendo así un efecto terapeutico. 
Y quizás en este "Secreto" radica gran parte de por qué el tema me importa, tal como he comentado anteriormente con mi capacidad casi nula para mentir (y compararlo con la vida de Walter White). 

El año 2006 escribí un texto llamado "Lápiz y Papel", en un blog que ya ni siquiera existe.
Y en este escribí acerca de lo grato que se me había convertido escribir, cómo me hacía sentir consciente. 
Ahora bien, ese agrado tiene que ver con la siguiente historia:


CONSCIENCIA CONSTANTE

Ningún alumno Zen se atrevería a enseñar a los demás hasta haber vivido con su Maestro al menos durante diez años. Después de diez años de aprendizaje, Tenno se convirtió en maestro.
Un día fue a visitar a su Maestro Nan-in. Era un día lluvioso, de modo que T enno llevaba chanclos de madera y portaba un paraguas. Cuando Tenno llegó, Nan-in le dijo: «Has dejado tus chanclos y tu paraguas a la entrada, ¿no es así? Pues bien: ¿puedes decirme si has colocado el paraguas a la derecha o a la izquierda de los chanclos?».
Tenno no supo responder y quedó confuso. Se dio cuenta entonces de que no había sido capaz de practicar la Conciencia Constante. De modo que se hizo alumno de Nan-in y estudió otros diez años hasta obtener la Conciencia Constante.
El hombre que es constantemente consciente, el hombre que está totalmente presente en cada momento: ése es el Maestro.


Deben ser ya más de 15 años desde la primera vez que escuché esta historia.
Sin embargo, cobró un interés especial cuando ya estuve dentro de la secta, que consideraba este concepto (aunque convertido en "Conciencia Permanente") como uno de los ejes principales de su enseñanza. La conciencia permanente pasaba a ser el ideal del Maestro iluminado, la iluminación sólo se alcanzaba a través de la conciencia permanente. 

Y mucho tiempo me cuestioné por qué, sin encontrar un respuesta.
Mientras tanto, seguía valorando la conciencia permanente e intentando practicarla, juzgando cada vez que me encontraba en un estado de "inconsciencia". 

Entonces, cuando escribía, me sentía consciente. 
Hoy en día, me siento capacitado para criticar este ideal, usando (irónicamente) uno de los principios del Taoísmo (La doctrina de la secta decía llamarse "Tao Zen"). Y es el equilibrio entre el Yin y el Yang. ¿Por qué forzar la permanencia de la conciencia?, ¿Por qué desconfiar así de los ritmos naturales del cuerpo?

Si existe el día y la noche, el invierno y el verano, la vigilia y el sueño, las inspiración y la exhalación...
Intentar mantener la conciencia permanente es cómo intentar mantener el día por siempre (o quizás la noche, como el Sr. Burns en "Who shoot mr Burns?"). Ciertas posturas teóricas creen que existe el llamado "trance naturalista", es decir que en forma absolutamente natural, entramos en trance varias veces al día.

Ya sea viendo televisión, ya sea fumándonos un cigarro, ya sea lavándonos los dientes. Hay también quienes intentan justificar esto desde razones neurobiológicas. Consideremos que actualmente, aun ni siquiera sabemos POR QUÉ dormimos (Aunque sepamos que tiene funciones, como por ejemplo, la consolidación de la memoria). 

Querer alcanzar la conciencia permanente es un ideal tan ridículo como querer dejar de dormir, porque "perdemos un tercio de nuestra vida durmiendo". Un imperativo por un "bien mayor" no sujeto a comprobación.

Por otra parte, en una discusión en otra clase (de otro ramo), comentábamos acerca del concepto de inconsciente, y cómo es una radicalización de un punto de vista del inicio de la psiquiatría, que puede haber partes en conflicto en una misma persona. La persona no es un todo integrado, sino más bien lo contrario. Y parte de ella puede querer algo que otra parte detesta.

En este contexto, una persona comentó: "Pero está el otro lado, la alienación nos sujeta como humanos. Tener un inconsciente y esquemas es lo que nos permite fluir y funcionar en la vida", Querer tener conciencia de todo no nos permitiría funcionar en la vida, como al andar en bicicleta, o como el clásico: "SISTEMA DE RESPIRACIÓN AUTOMÁTICO, DESACTIVADO".

Pero volvamos al concepto del diario de vida. 
¿Qué pasó con el diario de vida?, pareciera que el concepto de diario de vida ha desaparecido. 
Y la propuesta que daba el profesor antes mencionado, es que cambió en el tiempo en que apareció el fotolog. 

Con fotolog, aquello que era privado se volvió público.
Lo que antes una adolescente escribía en su diario de vida, que nadie debía saber, se convirtió en algo a lo que todos podían acceder, y que SE ESPERA que todos accedan, puesto que de no ser así, perdería todo su valor. 

Fotolog es algo, en cierta forma, muerto en nuestros días.
Pero sigue existiendo facebook y twitter, lo que me recuerda la siguiente tira de Juanelo:




Facebook es todo un tema. Hace 20 años no existía una forma de comunicarse o de mantenerse informado de la vida de otros de esta manera. Recordar el teléfono de alguien y su cumpleaños era un símbolo de que es persona tuviera alguna importancia, hoy en día todo esto tiene poca importancia.

Impresionante también es el hecho de que ya hay bastante gente muerta en facebook, y con los años eso será cada vez más reiterativo. Probablemente por esto es que se inventó el "Timeline", es decir, dejar un registro de la vida completa de esa persona, desde su nacimiento hasta su muerte con todos sus eventos relevantes, escritos por sí mismos.

Hace algún tiempo pensaba en como Gustavo Adolfo Becquer escribía, en su rima LI:


De lo poco de vida que me resta 

diera con gusto los mejores años, 
por saber lo que a otros 
de mí has hablado. 

Y esta vida mortal, y de la eterna 
lo que me toque, si me toca algo, 
por saber lo que a solas 
de mí has pensado



Es un poco una caricatura, pero hoy en día existiría el facebook, el twitter, el fotolog, el blog, y tantas otras redes de su musa para saber si algo de él ha pensado. 
Existen también en facebook quienes publican todo lo que les pasa, para agrado o desagrado de sus amigos. Y también la adicción a facebook y twitter, que es una realidad. Aunque en cierta forma, más que una adicción yo lo consideraría un trastorno del control de impulsos, tal como sería la ludopatía o la piromanía. 

La necesidad de transmitir, la necesidad de ser escuchado, de ser leído, de ser mirado.
De existir en la mirada de Otro.

Ahora bien, hace poco recordé que el giro de escribir en papel a los blogs, tuvo una función.
Justamente, dejar de escribir. Una necesidad casi obsesiva de tener que escribir todo lo que me sucedía. 
Cuando tenía entre 15 y 17 me pregunté "Para qué". Escribía como mis relaciones habían empezado a terminado. Aunque no con estas palabras, me cuestioné si lo hacía por predictibilidad... y ese argumento era ridículo. Por saber cómo había ocurrido esa relación, no me llevaría a lograr conquistar otra mujer en el futuro. ¿Quizás a no "cometer los mismo errores"?... me hace más sentido, pero no creo tampoco que pudiera llegar a tener tal grado de control. 

Sin embargo, necesitaba seguir escribiendo.
Podría mirarse desde dos perspectivas, por un lado, estaba el miedo a desaparecer. La angustia ante la muerte que me ha recorrido desde que tengo menos de 6 años, que me llevó primero a convertirme en católico, luego a pertenecer a una secta y finalmente a ser un ateo militante. La misma angustia que me ha acompañado junto con la pregunta de "¿Quién soy yo?". 
En ese sentido, escribir es una lucha contra la desaparición. La obra que trasciende a la persona. 

Sin embargo, algo que me ha dado vueltas últimamente es que nunca escribiré algo significativo.
No llegaré a ser un Nietzsche, un Schopenhauer, un Foucault. Mis teorías no cambiarán la vida de nadie ni llegarán a ser un punto importante en la comunidad científica. 
Y es algo que aún no logro asumir, algo a lo que no logro resignarme. No logro ponerme en la posición de "Trabaja en lo que puedas, gana la plata para sobrevivir e intenta ser feliz con tu vida", sino que aún tengo la esperanza de escribir algo que pueda cambiar la vida de muchos, que cambie una ideología, que provoque un movimiento. En cierta forma, esto es algo que comparto con mi propio padre, quien ha sublimado el dolor del Alzheimer de su madre intentando realizar cada vez más investigaciones bibliográficas literarias. Lo curioso es que él está consiguiendo bastante publicaciones últimamente, mientras yo no tengo ni siquiera una. 

La segunda perspectiva está en cierta forma relacionada con la primera.
Esta es que escribir es un intento por no olvidar lo privado (en vez de lo público). Ya que ante la pregunta "¿Quién soy yo?", la respuesta es en cierta forma "mis recuerdos". Si olvido lo que he vivido, olvido quién soy. Desde esta mirada, escribir no tiene que ver con una trascendencia con otros, sino que es un intento de combatir el olvido de quién soy (y que también se relaciona con el miedo al Alzheimer). 

Ahora bien, esta necesidad de escribir no es algo agradable.
Entonces, como dije anteriormente, escribir en el blog fue un intento por dejar de escribir. Si escribía un blog en internet, ya no necesitaba escribir absolutamente todo lo que me pasaba y todo lo que pensaba. En cambio se volvía una actividad intelectual productiva. 
Sin embargo, no puedo decir que fue del todo exitosa, ya que eventualmente, más o menos un año después de dejar de escribir en papel y empezar a escribir sólo en el blog. En un esfuerzo casi maniático, tuve que escribir mi biografía completa (cosa que había hecho antes en 2005 y se había perdido). Por lo que en un word escribí 300 páginas con cada vivencia que tenía... 

¿Para qué? No lo sé.
Siempre ha reinado para mi la fantasía de que se publique de manera póstuma. Cuando ya exista una obra intelectual publicada, que se sepa cómo mi vida influyó en cómo se gestó esa teoría.
Sin contar el hecho que al mismo tiempo, fue un esfuerzo para poder resolver de una vez por todas quién soy. No por nada la biografía lleva el título "¿Quién soy?, autobiografía y análisis de un psicólogo borderline". 

Sin embargo, cómo es obvio, esto no solucionó el problema. Y cómo dije anteriormente, está bajo la fantasía de que alguna vez tendré una publicación importante a nivel teórico, cosa que quiero dejar de pensar. 

Y todo esto puede relacionarse con lo primero que escribí sobre la conciencia. La pregunta de ¿Quién soy? data en mi desde los 6 años. Ya allí era un "Overthinker", y en cierta forma "Sobre-consciente": 
Por tanto, mi problema con la conciencia permanente (o constante) data de antes de la secta, ya en ese entonces estaba la dificultad en entrar en trance y olvidarme del mundo, llegando a hacerme esas preguntas existenciales cuando debería haber estado jugando a cualquier cosa o comiendo tierra por ahí.

El tema es que, si bien el remedio no es peor que la enfermedad, sigue siendo molesto.
La necesidad de estar en facebook, de estar en twitter. Mientras trotaba ayer, pensaba en cómo iba a publicar que troté más de media hora, o que iba a publicar que había logrado trotar 5 kilómetros.
O publicar que llevo 4 días sin fumar. 

A lo que cabe la pregunta:



Lo cuál no es una pregunta menor. 
¿Hay alguien a quién le importe?, puede que sí, puede que no.
Puede que a los amigos del mundo real que se contactan contigo por estos medios y quieren saber de tu vida. Puede que le importe a otras personas en el mundo virtual que sufren la misma adicción y neurosis que yo. Quienes también viven esta suerte de existencia dada por la mirada todopoderosa de twitter y facebook.

Lo cierto es que existe la ilusión de ser escuchado.
Pero retomo la idea de la resignación desde otra perspectiva. Mucha gente se pregunta (yo mismo lo he hecho) ¿Cómo sería mi vida sin facebook/twitter?, y lo deja por una semana intentando hacer un quiebre entre lo que es la realidad y lo que no lo es.

De ver que no eres la cantidad de likes o de RTs que consigues.
Que esto no te da de comer, no te da trabajo, no te hace ganar dinero, no te hace sobrevivir en el mundo.
Sin embargo, da la sensación de estar fuera del mundo. 

Probablemente aunque consiguiera tener diez mil seguidores en twitter, o que mi blog fuera leído por miles de personas, eso no me va a significar ni una sola publicación en el mundo científico, ni que mis teorías provoquen un cambio ideológico, o que más pacientes lleguen a mi consulta.

Quiero expandir aún más esta idea de resignación, y agregar un pensamiento más que tuve hace algunos días. Si alguien leyó "Padre rico, padre pobre" de Robert Kiyosaki, conocerá la idea de los contrapuestos entre la vida de la academia (o del empleado) y del self-made man. 

Y cada vez me parece más clara la imposibilidad de ambas formas de surgir. Después de haber sido rechazado por el doctorado, después de no haber ganado la beca conicyt para mi magister, después de dejar de ser llamado a uno de los grupos de investigación en que trabajaba, sin ningún motivo alguno, pierdo la esperanza de poder surgir en el ámbito académico. 

Por otro lado, la idea del self-made man, en que hay que tener ojo para los negocios y, sobre todo, suerte. Ahora bien, la suerte se puede tentar un poco. Porque quien tiene dinero de sobra para invertir, tiene una gran ventaja por sobre quién invierte todo lo que tiene para probar suerte, y lo pierde todo. "Al que tiene le será dado, y al que no tiene, incluso lo poco que tiene le será quitado". 

Todo esto, para llegar finalmente a la crítica política y social, en que se critica el sistema, pero nada podemos hacer. "Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece", probablemente algo inventado por los mismo gobernantes. 

Sin ánimo de entrar en polémica, ver que Bachelet tiene una ENORME aceptación, mientras que la de Piñera es pésima, siendo que los números de sus acciones en el gobierno son mucho mayores, es algo que realmente me causa impotencia.

No se me malentienda, mi postura política está mucho más a la izquierda que cualquier otra cosa. Pero ni la concertación, ni la alianza, ni los comunistas ni NADIE en la política chilena es representativa de las personas.  Y las masas (no las personas individuales) son finalmente quienes votan por la misma gente. Prefieren votar por una persona con un aura de "Salvación" más que por alguien que realmente genere algún cambio.

En una ilusión de elección. Toda la clase política son amigos entre ellos y hacen acuerdos. 
Y vemos cien mil personas marchando por Santiago por la desigualdad, pero un núcleo de mil personas sigue teniendo el poder. 

Y es triste que un 0.01% de la población en Chile tiene más del 10% de las riquezas, siendo MÁS RICOS que los ricos de los países más ricos del mundo. Mientras que el 50% de la población gana menos de 200 mil pesos al mes (entre los que, irónicamente, me encuentro... habiendo pagado el arancel completo de una de las mejores universidades del país, y pago actualmente el arancel de la otra mejor en un magister). 

Irónicamente, si aprobaran una educación gratuita universitaria universal, todos aquellos que hicieran el mismo recorrido que yo, partirían con 30 millones de ventaja con respecto a mi. Podría haber tenido una casa con esa plata, pero al contrario, no tengo dónde caerme muerto. 

¿Y qué tiene que ver todo esto con escribir?... Que sigo intentando ser algo significativo.
Sigo intentando que mi conciencia logre algo con lo que sentirme realizado, siendo que irónicamente, lo mejor sería pasar a la inconsciencia, al trance, al "ignorance is bliss". 

Que es de hecho, aunque suene Marxista, lo que la clase política espera. El Opio del pueblo. 
¿Y de qué sirve querer luchar contra esto?, ¿Crear conciencias?... si ya tienen la guerra ganada. 
Y lo peor es que uno puede ser más feliz SIN esa conciencia...  ¿Por qué habría alguien de querer generar infelicidad?...

Así, quizás esa persona que trabaja cómo esclavo, que sólo se siente auténtico cuando está viendo La Red (refieriéndome a ese horrible comercial de "cambia la cara"), que no necesita escribir lo que piensa, ni necesita comunicarse por twitter o facebook, que su única pasión es el equipo de fútbol por el que goza cuando gana y sufre cuando pierde; quizás esa persona no sufre esa necesidad de querer hacer algo significativo, de querer escribir algo que cambie el mundo, que querer trascender, de querer saber quién es, de querer justicia para una sociedad...

Quizás su relación entre lo privado y lo público es mucho más sana que la mía.
Y contra toda mi crítica, es mucho más feliz. 

lunes, 1 de abril de 2013

Para quien canto yo entonces...

Tengo emociones mezcladas, algo entre rabia y frustración (Cosa que no es nueva).
Anoche soñé que aparte del Magister (en el que estoy en el mundo real), entraba a estudiar Ingeniería en la USACH. Y algo del sueño debe tener algo de fuerte importancia para mi inconsciente, ya que varias veces en el día me he encontrado conmigo mismo diciéndome que tengo que ir a resolver el tema de la toma de ramos.

He empezado a escribir varias entradas que no han llegado a publicarse.
Algunas relacionadas con capítulos de House, de cómo en ciertos capítulos somatiza, en capítulos que tienen que ver con la culpa. También en cómo hay algo que podría llamarse "la falacia de la pauta que conecta". Es decir, que dos síntomas siempre tienen que referir a la misma dolencia. Un poco como el "Everything happens for a reason" de Lost.

También con una conversación que tuve con una amiga que se iba a vivir sola, referida a que me decía algo así cómo: "Es tiempo de hacer lo que quiero", o de "tener lo que necesito" (no recuerdo exactamente cuál fue la frase). Pero que remitió a algo que una vez escribí que tiene que ver con: "¿Tengo derecho a vivir mi propia vida?".

Relacionado con esto último, está uno de los temas de fondo. Dado que arreglé y reinstalé computadores, hice respaldo de todos los respaldos que he hecho en mi vida, pasando de computador en computador (respaldoception), y esos respaldos los subí a un lugar en internet. De forma que incluso si se perdieran a nivel físico todos los lugares donde está, quedaran.

¿Y para qué?, ¿Para quién hago esos respaldos?
¿Para quién escribí un autobiografía?, ¿Para quién escribo todo esto?

Todos esos respaldos no tienen en realidad ninguna información relevante. Sólo son recuerdos de cómo mi computador estuvo alguna vez. La autobiografía misma cosa, ¿Por qué a alguien podrían interesarle los detalles más mínimos de mi vida?...

Pienso que el mundo como es hoy en día, no era así hace 50 años, y en ningún otro momento de la historia.
Las llamadas "redes sociales", hacen una suerte de "gran Otro" que antes no existía. Uno escribe a twitter, como quien "habla al mundo", y puede o no recibir respuesta, pero casi sin duda habrá alguien (alguien sin nombre ni identidad) que lo estará leyendo.

Misma cosa sucede con la ley. Respetar la ley, a mi parecer, tiene que ver simplemente con un miedo al castigo, a un panóptico que me mira. Puesto que si no estoy de acuerdo con una ley, ¿Qué me impediría romperla?

Desde mi visión del mundo, en que no hay Dios y sólo hay leyes humanas; supuestamente todo estaría permitido. Sin embargo, tomarme una bebida en un supermercado y no pagarla se convierte para mi en una acción de culpa tan grande como matar a otro ser humano. Y soy incapaz de practicar lo que predico.
Sufro el sinsentido de la existencia, pero no soy capaz de obtener sus beneficios.

En un mundo donde toda la información está en internet, y puedes ver incluso tu auto estacionado afuera de la casa en google streetview (seriously, lo acabo de comprobar). Para mi, es como si la vida privada no existiera, no existen los secretos... en cierta forma, no tengo derecho a vivir mi propia vida.

Hoy en algún grado me arrepentía de haber entrado al Magister. Acabo de invertir una fuerte suma de dinero que no estoy seguro me de los beneficios que espero obtener.
Y una persona de la secta me manda una solicitud de amistad en facebook... y veo como un huevón con un delirio mistico hace cursos de espiritualidad, y los huevones pagan por eso.

Veo como un ex compañero de Ingeniería comercial está vendiendo en 1.750.000 su bicicleta de 2.500.000... ¿y hay huevones que pagan dos millones y medio por una bicicleta?, sí, los hay. Y de los que las venden, también.

Mientras yo me desespero por plata, y no veo hacia donde va mi vida.
Mientras veo mi facebook con fotos de mis amigos que sí se convirtieron en actores.
Mientras que prendo la televisión, y veo gente con quienes compartí escenario trabajando en teleseries...

De lo que no puedo quejarme, es de la presencia de mi Esperanza en mi vida.
Pero la sensación de que no voy a hacer nada significativo con mi vida se hace cada vez más fuerte.
De que nada de lo que escriba será relevante, no será publicado en grandes libros, no cambiará el pensamiento de sociedades.

Viendo un Papa que está dando una imagen de humildad, que parece retomar lo que se supone que la iglesia debería practicar. Sin embargo, la humildad sólo puede ser signfiictiva cuando hay un sistema que la valida, que la valora. Cuando no hay un sistema social que dice "la humildad es algo que debe ser respetado", la persona humilde simplemente pasa desapercibida, nadie la ensalza. Y estando en una sociedad en que lo que se ensalza es valorado, y lo que se valora se paga.

Estoy chato.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Un recuerdo al azar

De repente cruza por mi cabeza un vago recuerdo de cuando niño. Tener los ojos vendados y estar persiguiendo una piñata o jugando "póngale la cola al burro".

El tema es que escuchaba los gritos guiándome, y todos indicándome que fuera hacia un lado, excepto por uno. Un hombre adulto que gritaba que fuera para otro lado.

Cuando me sacaron la venda y vi que estaba lejos del objetivo, me sentí frustrado.
Pero hoy me pregunto, ¿Por qué?...

¿Por qué seguí la voz de esa persona en vez de las otras... diez o veinte?
Probablemente porque siempre fui desconfiado, siempre partí de la base de que me querían cagar.
En ese sentido, probablemente era mucho más probable que UNA persona me quisiera ayudar y todo el resto quisiera que no triunfara, a que todos quisieran excepto uno (que era un troll).

No quiero decir que la desconfianza es mala.
Sin embargo, creo que no todos en el mundo te quieren cagar, simplemente lo hacen cuando te interpones en el camino de lo que ellos quieren lograr (igual el juego es como una competencia, así que me sigue haciendo un poco de sentido).

Sería egocéntrico pensar que te quieren cagar porque eres importante.
Pero sería ingenuo creer que eres más importante que lo que los otros desean.

viernes, 8 de marzo de 2013

Flashback


... Era un colegio nuevo, no había nadie en él cuando me fueron a matricular, y yo pensé al ver esos grandes pilares: "Todo esto será mío, traeré aquí mis habilidades ninja", y mientras me imaginaba dando una patada voladora y pensaba en las tortugas ninja, caminamos hacia la salida del colegio...

Este episodio ocurrió hace casi exactamente 20 años. En un colegio por el que estoy pasando más o menos tres veces por semana, ya que está en mi ruta de trote. Me cambiaba de colegio, para entrar a segundo básico, ya que el colegio en el que estaba ahora sólo tendría jornada en la tarde.
¿Por qué tuve este flashback?... lejos de tenerlo por la cercanía con el lugar, fue por un motivo mucho más desagradable... y es haber tenido la misma sensación de nuevo.

Como podrán imaginarse,  mis expectativas de ser una tortuga ninja en ese colegio nunca se cumplieron. Fuí un huevón socially awkward, algún tiempo me hicieron bullying, y definitivamente no rendi en deportes (ni tuve habilidades de artes marciales). 
No todo fue tan malo, siento que al menos en ese curso fui medianamente aceptado y tenía un lugar (el primer año eramos 7 alumnos si no me equivoco, esto era segundo básico), y tenía buenas notas... ese año tuve promedio 6,9 (nobody cares, pero no tendré otro lugar para publicarlo más que en mi blog). 

Haciendo el salto, han pasado veinte años. Tengo 27 y estoy próximo a ingresar a un magister.
No he recibido respuestas a mis preguntas por email, y sólo espero no quedar fuera del plazo para la inscripción, por lo que voy a ir a verlo lo más pronto posible. Sin embargo, revisando la página, encontré algo que estaba publicado pero que no había revisado: la planilla de los aceptados en el programa. 

La abrí y me encontré con la sorpresa que hay más o menos 50 personas aceptadas en el programa. 
Y en ese momento tuve el flashback. 
He tenido todo este tiempo la expectativa de que voy a ser un huevón genial en el magister, que voy a tener buenas notas, que voy a poder tener contacto con los profesores y voy a tener oportunidades de trabajo en el lugar. Pero ver la planilla, me hizo darme cuenta que mis expectativas son igual de realistas a ser una tortuga ninja y ser el lider de mis compañeros de segundo básico. 

De pronto me sentí poco especial, el ver esa cantidad de gente aceptada en el programa me hizo pensar que prácticamente aceptaron a todos. 
Y entre estos, hay 3 personas que conozco, y en total son 6 o 7 que vienen de mi universidad. Entonces me di cuenta de que no voy a tener notas geniales ni voy a poder ser el primero del curso (de hecho, entró la egresada nro.1 de mi generación... y yo fui el 125 de 147...), me di cuenta de que una vez más voy sufrir el hecho de tener que hacer trabajos en grupo, y que mientras veo grupos prácticamente conformados de antemano, yo voy a tener que contentarme con "la weá que quede", teniendo probablemente por compañeros a huevones que no van a dar la nota, y que me alejarán más aún de mi expectativa de tener un buen promedio. 

Nuevamente estaba teniendo esa idea de "Todo esto será mío", en base al día en que fui a la entrevista y había un campus prácticamente vacío. Sin embargo, probablemente cuando entre a clases tendré la misma sensación que he tenido en mi universidad. Ver a la gente sentada en los pastos y verlos como ellos sienten los pastos como propios, mientras que yo, que prácticamente vivo allí no lo siento así porque no tengo con quien compartirlos. 

Recuerdo una amiga que me decía del duelo que vivía de llegar a los pastos y sentir que ya no eran suyos, que eran de otras personas, que ya no estaban sus amigos para sentarse a conversar o almorzar.

Y yo me planteaba como desde hace mucho no (o quizás nunca) sentía que esos pastos me pertenecieran. 
Voy a gastarme plata que no tengo en cursar este magister... y esta desagradable sensación me hizo dudar. Acerca de si mis expectativas son demasiado altas, si creo más en mis capacidades de lo que realmente son (nunca he entendido por qué mis notas han sido siempre promedio si le he dedicado tiempo al proceso de aprendizaje y los temas me han interesado... ¿o quizás me autoengaño y eso no es así?), o si simplemente esto es una mala decisión porque es mucho más masivo de lo que yo esperaba...