viernes, 24 de julio de 2015

Confesiones felinas

He pensado bastante en cerrar este blog. De hecho, empecé a escribir una entrada de cierre, explicando la evolución que el blog ha tenido en los últimos 5 años.
Lo cierto es que en general, ha sido un espacio para hablar de cosas en forma políticamente incorrecta, y por ende, no posteo sus entradas en facebook.
Pero casi llegando a su cierre, haré una excepción.

Siento que tengo que escribir esta entrada, no sé por qué ni por quién, pero simplemente debo escribirla.
Desde el 23 de Octubre del 2014, tengo a Morgan. Morgan es mi gato, y quien se ha robado practicamente todo el protagonismo de mi facebook. Siendo que es un personaje sin mucha actividad, los estados que hablan de él, o las fotos que lo incluyen a él tienen más likes que cualquier cosa que yo escriba o muestre.

Así que en términos de facebook, no soy yo quien vive en facebook sino que es Morgan quien vive en él (?).
Muchas veces me pregunto si no me he convertido en una combinación de:
1. Esas parejas que no tienen hijos y tratan a su mascota como si lo fuera.
2. Esas personas que postean todo el día en facebook cosas acerca de sus hijos y son insoportables.

Si es así... es lamentable que me haya convertido en un ser tan detestable.
Sin embargo, por último es más agradable ver fotos de gatos que de niños en internet... discutiría más sobre este punto, pero no es su momento.

¿Por qué Morgan es tan importante para mi?
Refiere tanto a la historia de Morgan en cuanto tal, asi con mi relación histórica con los felinos en general.
Crecí en una casa donde siempre hubo gatos. Recuerdo que en algún momento llegó a haber 17 gatos en la casa... sin embargo, hay que entender que esta cantidad de gatos no es la misma en que una persona "normal" lo entendería.

En la casa, los gatos vivían afuera. Los gatos nunca entraron a la casa.
Los gatos nunca fueron a un veterinario, los gatos y gatas nunca fueron castrados o esterilizadas.
Los gatos simplemente obtenian una cosa: alimentación.
Y no era comida de gato en forma de Pellets... se les hacía "comida de gatos" consistente en fideos (cabellos de angel) cocidos y remojados con una mezcla con Jurel.
No sé si era mejor o peor que los pellets, pero el hecho es que comían eso todos los días. Además de leche, que se les daba por la mañana.

Pero los gatos vivían en el laissez-faire más absoluto.
Lo que conllevó horrores bastante grandes, como que en un momento una gata tuvo una infección tremenda, en que se le empezaron a poner morados los ojos, se le reventaron los ojos y andaba con los ojos colgando...
Por supuesto, para mis padres esto era algo totalmente indiferente... cuasi que era parte de la normalidad.

Hay algunas excepciones notables a todo esto.
En algún momento, hubo un gatito que lo llevaron para que me despertara en la mañana, y al parecer lo aprendió... en la mañana abrian la puerta de la casa, y el gato subía al segundo piso y subía a la cama a despertarme.
El final de ese gatito al parecer llegó un día en que se subió al auto de mi hermano sin que se diera cuenta, y cuando llegó a su destino abrió la puerta y salió corriendo...

La otra gran excepción fue la Remolona.
La Remolona fue una gata que nació, pero su madre murió al corto andar. Ella y sus dos hermanos fueron criados un poco tiempo dentro de la casa, en donde se les alimentaba con mamadera. La Remolona era una gata cariñosa, y fue la matriarca de la casa por mucho tiempo. Muchas generaciones de gatos nacieron de ella, hasta que en una camada sufrió una mastitis y mi hermana la llevo a la veterinaria y la esterilizaron. Se fue envejeciendo, y al parecer fue perdiendo la vista... se sentaba largas horas mirando una muralla.
Finalmente murió de vieja, debe haber tenido unos 14 años... con el hito que había marcado en la casa, no era posible "botarla" simplemente. Por lo que mi hermana la mandó cremar y está en un ánfora con su nombre.

Con todo... siempre se ha mirado con normalidad el hecho de que los gatos nazcan y mueran afuera de la casa de mis papás, y vivan sus ciclos.

Sin embargo, estando en mi última relación de pololeo, en algún momento apareció un gatito, y yo quise cuidarlo. Es probable que Esperanza (recordarán que ese el nombre que le di en este blog) me dijera que había que llevarlo al veterinario, pero yo le debo haber dicho que no había plata para eso... que es el argumento familiar que tenía encima.
Sin embargo, fue dificil cuidar a este gatito, estando afuera de la casa, y no sabiendo cómo hacerlo. Un día al llegar a la casa se estaba muriendo... intenté alimentarlo dándole unos pedazos de orilla del queso, mezclado con catnip.

Y esto es lo que me hace sentir peor.
La orilla del queso es algo que siempre se les dió a los gatos en mi casa, y se lo comían con gusto.
A mis 28 años, no tenía idea de qué era lo que un gato comía. Mucho menos un gato chico (debe haber tenido como un mes).
El gatito murió, y hasta el día de hoy, siento que yo lo maté.
Siento que lo maté intentando darle de comer el queso, siento que lo maté al no llevarlo al veterinario, siento que lo maté al no hacerlo entrar a la casa.

Y en el momento de escribir estas palabras, tengo mucha pena.
Por lo que, muchos meses después de ocurrido esto, una noche desde la ventana de mi pieza escuché los maullidos de un gatito.
Y me angustié... me angustié de que otro gato pudiera morir.

Le dije a mi mamá... sin embargo, para ella era una vez más el ciclo de la vida.
Y escuchabas los maullidos desesperados del gato...
¿Lo habrian venido a botar acá? (Cosa que pasó infinidad de veces, al ver que habían gatos aquí muchas veces vinieron a botar gatos chicos).

Tomé una decisión.
Si a la mañana siguiente, el gato estaba vivo, lo adoptaría.
Llegaría a ser MI gato, finalmente... después de una vida entera de ver gatos morir sin poder hacer nada, por el peso de mi familia sobre ello, esta vez no sería así.

La mañana siguiente, me levanté, salí de la casa hacia el patió y escuché el maullido.
Me acerqué y lo llamé. Y del pasto, salió caminando una bolita de pelos negra.
Y tengo ese momento grabado. Tengo grabada la imagen de esa primera vez que lo vi, porque sabía que tal y como habia prometido, ya no había vuelta atrás.

Entré al gatito a la casa, y me eché al sillón con él. Al poco rato se quedó dormido encima mío. Asumí que no debía haber dormido en toda la noche llorando en el pasto.
Esperanza me enseñó muchas cosas sobre su cuidado. Yo compré una mamadera (de guagua... de hecho, me preguntaron "¿niñito o niñita?", "gato" fue mi respuesta) y leche, pero ese mismo día ella llegó con una mamadera para gato y con leche "mamistop". Me explicó que la leche de vaca le hacía mal a los gatos, y allí empezó el viaje de cuidados a Morgan.

Por primera vez pagué el precio de cuidar a un gato. Llevarlo a controles, a que le pusieran antiparasitarios, a que le pusieran un montón de dosis de vacunas... de hecho, al parecer muchas más de las que debería (en Pethappy te hacen ponerle de todo para que gastes, gastes y gastes...).
En general fui bastante obediente con lo que me decían en pethappy... pero cuando ya estaba dudando de tanta vacuna, le pusieron la Antirábica... cuando se la pusieron, Morgan pegó un tremendo grito (las otras no le habían dolido), y la veterinaria decía que era normal.
Pero a los pocos días, se le había hecho una tremenda pelota en la pierna. Y tuvieron que operarlo para sacársela.
La veterinaria NUNCA se hizo responsable de que fuera porque le puso mal la vacuna o que haya sido por su contenido.

Lo cierto es que en total, entre vacunas, antiparasitarios y la operación por la vacuna mal puesta, y una radiografía por una vez que quedó cojo y huevadas varias, debo haber gastado por lo menos unas 400 lucas...


Por otra parte, Morgan estaba lejos de ser cariñoso, mordía y rasguñaba permanentemente. Me decían que era normal que mordiera porque estaba jugando. Esperanza tenía la hipótesis de que al no tener hermanos o mamá con los que jugar, no había sido socializado en cuando corresponde morder y cuando no.
Algunos decían que con el tiempo se le pasaría.

Ah, un detalle importante.
El tiempo me mostró que Morgan no había sido botado desde otra casa.
Era hijo de una de las gatas de la casa, y de hecho, tenía un/a hermano/a... quien curiosamente, se fue quedando chico al lado de Morgan. Antes de irme de la casa de mis papás, ya era del doble de tamaño.
No sé finalmente por qué lo habría dejado botado en el patio toda la noche. Y por mucho tiempo me hice la siguiente pregunta: ¿Es lo mejor que Morgan esté acá?... En la casa tiene todos los cuidados, tiene veterinario, techo y comida... pero afuera su hermano tiene a su madre... Se me hacía un poco la imagen de "El principe y el mendigo".

Morgan se mantenía en mi pieza... ya un gran logro había sido el hecho de que estuviera adentro de la casa, que mi mamá había dicho "No permitiré con un gato viva adentro de la casa"... pero no lo quedó mucho que hacer cuando yo tomé la decisión.

Después de que se cayó de la escalera (siendo chiquitito) puse una protección para que no le volviera a ocurrir. Y siendo pleno verano no podía dejarle la ventana cerrada (y que estuviera con 40 grados de calor en la pieza) por lo que puse una malla de gallinero para poder dejarle abierta la ventana y que no se cayera por ella.

Sin embargo, una o dos veces, cuando salió corriendo de la pieza, saltó a la ventana de la pieza de mis papás. Y por suerte no alcanzó a subirse y caerse.

Llegada a esta parte de la historia, no deja de ser curioso que el gato se llama Morgan, por Morgan Freeman... un gato completamente negro (sí, el racismo en Chile no es un tema de preocupación como en otros países con historias de abuso racial), y una de sus películas más conocidas es "sueños de fuga". Y ya ha roto más de una vez las protecciones que lo mantienen adentro de la casa...

Ya yéndome de la casa de mis papás, Morgan se ha mantenido también dentro de la casa. Lo dejé salir dos o tres veces, siempre monitoreando donde estaba.
Pero no quedo tranquilo...

Mucha gente me dice "es un gato, déjalo salir". Pero no puedo, y hay principalmente dos motivos:
1. Ahora vivo en una casa, pero probablemente en dos años más esté viviendo en un departamento. ¿No se va a estresar más si conoce un patio y un mundo y allá afuera y después tiene un espacio de 4 metros?
2. Si algo le llega a pasar a Morgan, me muero.

Hace muchos años (12 para ser exacto), después de que una polola me pateara le dije "yo sólo quería darte cariño". A lo que ella me contestó "Si quieres darle cariño a alguien, comprate un gato".

La relación con Esperanza terminó hace ya 5 meses (de hecho, al ver la fecha, veo que ayer se cumplieron 5 meses)... no sólo con la compañía de Morgan en ese proceso, sino que Morgan fue uno de los motivos de la ruptura (no el único).
Morgan ES el vínculo más importante que tengo en este momento.
A pesar de que muerda, a pesar de que rasguñe, a pesar de que sea un huevón pesado.
A pesar de que ya no es un gato negro, sino que mutó y ahora tiene la guata blanca y los lados cafés.

Pero lo cierto es que hay muchas cosas que no me dejan cómodo.
Para mí el tema de la muerte es algo central, y ahora con Morgan, el tema ha tenido aún más vueltas.

Puesto que me he cuestionado qué pasaría si yo me muriera estando en la casa... facilmente podrían pasar dos semanas antes de que alguien venga a ver la casa, y Morgan no habría tenido nada que comer en ese tiempo...

Misma cosa si muriera fuera de la casa, miedo que se hace más fuerte ahora que tendré que viajar todas las semanas a Viña a hacer clases.

Por otra parte, Morgan está encerrado en la casa, por lo que si algo pasara, como que la casa se incendia, no podría arrancar.

Y por último, algo que me persigue mucho en estos días, es que Morgan nunca ha pasado un día y una noche enteras solo, y esto va a pasar prontamente, que voy a estar fuera de Santiago por ese tiempo.

Sobre todo considerando que toda la semana pasada ha dormido conmigo y ha estado tremendamente regalón.
Conversando con alguien me decía que puede ser por el frio... lo cuál no deja de ser cierto. Pero pensando en este viaje, me da miedo que Morgan pase frio (ya muchos me han dicho "es un gato, no se va a morir de frio por pasar una noche adentro de la casa solo"). Pero lo que más me da miedo es que se sienta abandonado...

Es probable que yo me esté enrollando más de lo que Morgan realmente se complique con el asunto (es muy probable, yo tengo lenguaje y conceptos tales como "abandono" y "culpa"... Morgan no los tiene).

En el momento en que llego a la casa y Morgan me está mirando por la ventana, me entra el miedo de que Morgan esté mirando toda la noche por la ventana con la esperanza de que yo llegue...

En fin... ya perdí el hilo de lo que estaba escribiendo.
Postearé la entrada, pero no la publicaré en facebook.

jueves, 7 de mayo de 2015

El día en que me volvi viral...

Hoy en la mañana, viendo tranquilamente facebook... vi a un contacto (católico) postear la siguiente imagen...


Por la beatificación del personaje en cuestión... 
Sin embargo, en mi cabeza, lo que vi fue una reacción del tipo...


Por lo que la postée en el grupo de Starcraft, con la leyenda "por favor díganme lo primero que se les venga a la cabeza"...
Esperando un "oie k rico" o "k zuculento".




Y bueno, ese fue el juego por un rato...
Pero grande fue mi sorpresa cuando hoy, navegando en PLP encuentro...














Y este, fue el primer día en que cree una tendencia en internet.
Y no puedo postear esto en facebook... porque claramente será un insulto para ese contacto que puso el post original de la beatificación del personaje...



viernes, 1 de mayo de 2015

Blizzard y el Oro

Hay una historia contada por Paul Watzlawick que dice que habia unos niños que jugaban a la pelota afuera de la casa de un hombre, quien ya estaba cansado de los gritos, pelotazos, y que le rompieran cosas. Por lo que un día, decidio pagarles. Les daría un dólar por cada vez que jugaran a la pelota, y así lo hizo.

Al tiempo, el hombre dejó de pagarle a los niños, y los niños dejaron de jugar a la pelota fuera de su casa. Una vecina, posteriormente, intrigada por el hecho de que los niños dejaran de jugar, les pregunto: “¿Oye y ya no juegan a la pelota acá afuera?”, a lo cuál ellos respondieron: “¿Qué?... ¿gratis?”.

Esta pequeña historia representa bastante mi situación actual respecto de los video juegos.
Yo no me considero un “gamer”. Creo que mis días de ser gamer quedaron atrás cuando nunca tuve un Nintendo 64, y mi primera y última consola fue un Super Nintendo.

No puedo considerarme gamer si no he jugado lo que todos juegan, si no puedo dar opiniones respecto de Skyrim, Elder Scrolls, o si quiera del último Mario.

El punto es que hay un juego que marcó mi adolescencia, y ese fue el Starcraft. Posteriormente, compré el Starcraft II hace como dos años cuando tuve un computador en el que jugarlo. Pero actualmente, seguido del mismo Starcraft juego dos juegos: Heroes of the Storm y Hearthstone.
El punto de todo esto es… ¿cuál es el objetivo de jugar?

Parece ser que “jugar por diversión” está lejos de la compleja cantidad de variables que explican el por qué jugar los juegos hoy en día.

Un primer factor, es el hecho de la comunidad. No estoy hablando acá de que “los niños rata hace insoportable LOL, la comunidad es insoportable”. Sino que a las comunidades de facebook de los tres juegos: SC, Heroes y HS.

Como ya he comentado en múltiples entradas, para mí facebook es un núcleo patológico subyacente. Sin embargo, creo que en cierta forma la participación en esos grupos hace más vivible la vida en facebook, ya que en vez de leer los mensajes que me causan desagrado, leo puras cosas que tienen que ver con los juegos, y puedo meterme en discusiones que finalmente no tendrán consecuencia alguna en el mundo real.

Los juegos de por si, también son para jugar con otros. Contra otros en el caso de SC y de HS, y en contacto con otros en el caso de Heroes. Entonces es diferente de los juegos que uno jugaba en Super Nintendo o en un emulador. Es muy distinto pasar 100 horas en uno de estos juegos que pasar 100 horas sacando todo de un final fantasy.

¿Cuál es la finalidad del juego entonces?
Muchas veces he escrito el problema acerca de los medios y los fines. Y en las comunidades ciertamente parece chiste cuando alguien dice que juega “para pasarlo bien”. Con todos los torneos internacionales, las ligas, los jugadores profesionales… pasarlo bien con el juego queda en segundo plano.

El starcraft lo tengo medio abandonado, y en general, es Heroes y HS lo que juego. Ambos tienen un sistema de “misiones” en que te dan una misión diaria y ganas oro con ello.

HS es un juego de cartas coleccionable (como Magic), y el oro te sirve para comprar sobres, lo que te sirve para comprar cartas, y las cartas a su vez para armar mazos.En Heroes, el oro te sirve para comprar Heroes, que tienen diferentes precios y habilidades.

Las misiones obviamente cuestan tiempo para realizarse, y he aquí la gran gracia de estos juegos, el “pay to win” (p2w) o “pagar para ganar”. Puesto que en vez de comprarlo con oro, puedes comprarlo con dinero real.

Esto pareciera tener algún grado de justicia… como conversaba con unos amigos el otro día, la lógica es que si yo no tengo tiempo para jugar y hacer oro, puedo gastar plata (la que gano trabajando y que por ello no tengo tiempo) para comprar las cosas que podría comprar con oro. Mientras que el que tiene tiempo (No trabaja así que puede jugar), puede comprar las cosas con oro.

Las misiones, en cualquier caso, no son ilimitadas. Te dan una cada día y se pueden acumular hasta tres… entonces aquí el truco: el juego te obliga a jugar diariamente, o al menos cada 3 días, porque si no lo haces estás perdiendo plata.

Y por supuesto, nadie quiere perder plata, por lo que generas una adicción en que juegas aunque no tengas ganas…

Dejemos este tema en suspenso un momento, y pensemos con respecto a los objetivos del juego. En el caso del Starcraft (que no tiene estos sistemas de pago), hay principalmente dos objetivos, uno a corto y otro a largo plazo. El objetivo a corto plazo es GANAR LA PARTIDA. Entras a una partida, tienes dos opciones… ganar o perder (existe en el empate en condiciones MUY especiales).

El objetivo a largo plazo es subir en la liga. Existen 7 ligas distintas: Bronze, Plata, Oro, Platino, Diamante, Master y Grandmaster. Uno puede obsesionarse con el asunto y estar pegado por mucho tiempo en una sola liga… En grandmaster están jugadores profesionales (sí, esos que viven de esto y son como estrellas de deportes) así que las probabilidades de llegar allí no son muy buenas.

En HS los objetivos serían nuevamente al menos 3: 1. Ganar la partida, 2. Coleccionar cartas, 3. Subir de liga. Acá son 20 rangos, y posteriormente el rango de leyenda. Hace algunos días leí un artículo en el que mostraba la cantidad de partidas que uno necesita para llegar a rango 5, y después para llegar a leyenda, dependiendo del porcentaje de victorias. Dejando en claro lo prácticamente imposible de llegar allí... (más de 110.000 juegos con un winrate de 45%, y aproximadamente 1500 con uno de 50%... y las ligas se resetean todos los meses).

Hay que pensar que el hecho de tener más cartas, implica tener mejores cartas y por ende mejores mazos, que permiten subir de rango… hay un cierto rango del que no lograrás pasar si no tienes las cartas más caras.

Por último, en el Heroes, hay varios objetivos también: 1. Ganar, 2. Poder comprar los heroes, 3. Subir de nivel y tener 10 heroes para RECIÉN entrar a Ranked (como en los otros dos juegos).

Entonces la cosa es cada vez más compleja… porque ya no juego sólo para ganar, sino que hay que cumplir toda una planificación, toda una “carrera” dentro del juego.

Hace algunos días, comentando con unos amigos, uno me dijo “pero es super fome el heroes… siempre lo mismo, no tiene ninguna curva de aprendizaje, nada”. Y lo cierto es que el comentario me llegó más de lo que habría esperado.

Quizás en cierta forma, una de las gracias es justamente que sea repetitivo… y los juegos sean más cortos que otros MOBAs (que no he jugado), lo que permite ganar y perder varias veces en un rato de juego.

Pero lo cierto es que ya no me parece tan entretenido. Pero no quiero dejar de jugar, porque no quiero perder plata… no quiero dejar de poder comprar los heroes para poder llegar a ranked.
Starcraft por su parte es un juego más complejo y más variable en ese sentido… pero en alguna parte de mi resuenan las palabras de los niños de la historia de Watzlawick que contaba en un comienzo… “¿Jugar Starcraft?... ¿Gratis?”. Starcraft no me da ninguna recompensa como los otros dos juegos, y por ende, en cierta forma mató también mi motivación por el juego.

Porque ya no juego por el placer de jugar, o por el placer de ganar. El juego dejó de ser un fin en sí mismo, se convirtió en un medio para algo más. Ahora en cierta forma, jugar Starcraft es “Perder el tiempo”.

Por otra parte, al haber una comunidad tan grande en facebook, nada de lo que logras es la gran cosa. ¿Terminaste una aventura de HS en heróico?, gran cosa, otros 500 también lo hicieron y lo postearon.

Entonces lo cierto es que me siento en una situación imposible y de la cuál no estoy totalmente seguro de cómo salir.  

martes, 31 de marzo de 2015

Yo canto para usted

Hace algunos días, muy deprimido, empecé a escribir una entrada llamada "¿Y para quién escribo yo entonces?", pensando en el tema "¿Para quién canto yo entonces?" de Sui Generis.

Planteando un tema que he escrito infinidad de veces antes... la sensación de soledad, sumado al pseudo contacto de facebook.
El último mes, o los últimos dos meses perdí absolutamente mi centro. Todo lo que había crecido después de la venida de los monjes se habia ido al carajo.
Incluso empecé a subir de peso de nuevo... cosa molesta, ya que desde Septiembre del año pasado había perdido 10 kilos... (son 6 meses, no creo que sea un "efecto rebote").
Empecé a refugiarme un poco en el alcohol... lo que no encuentro intrínsecamente malo, parece un buen refugio.

Ayer me cambié de casa, y estoy oficialmente viviendo solo...
Pagar cuentas y todas esas cosas. Lo que había sido un sueño todo el año pasado hoy es una realidad... y la verdad es que me importó bastante poco.
Una amiga empezó a darme explicaciones psicológicas al respecto e interpretaciones del tipo "lo único peor que no alcanzar tus sueños, es alcanzarlos". Y de cómo en vez de disfrutar el logro, tu atención pasa a otra cosa.
Yo también pensé en la idea del eterno oscilar entre el deseo y el hastío.

Sin embargo, lo cierto es que existen motivos por los cuales he estado deprimido, que anteceden el cambio de casa y lo trascienden.
No es que mi atención se haya ido a ese lugar ahora.

En ese escrito que no terminé, hablaba respecto de cómo ya hace más de un mes terminé con Esperanza.
Acerca de cómo le "prometí" que si nosotros terminábamos, me convertiría en un Barney Stinson.
Sin embargo, es imposible que cumpla esa promesa... ya que no hay forma de que me convierta en uno.
Puede parecer rara la promesa... "Si termino contigo, voy a tener sexo con muchas mujeres". Pero si lo miran en el fondo, significa que "si no eres tú, no será ninguna". Recordemos que el nombre de Esperanza se dió justamente bajo la idea de que ella era la última Esperanza...

El fantasma de Esperanza me persigue a ratos.
Un amigo en común me contó que ella está bien. Al parecer le hizo bien que nuestra relación terminara.
Y eso me permite centrarme en otros fantasmas que me persiguen...
Fantasmas de amores que no ocurrieron, y fantasmas de amores que nunca ocurriran.

En mi situación actual, una de las preguntas que me hago es: ¿Podría hacerme a mi mismo la promesa de no ponerme a pololear antes de 2016?
Cuando terminé la primera vez, temí que ninguna mujer se volviera a fijar en mí...
Y la segunda, y la tercera...

Pero después de haber pololeado doce veces, tengo claro que en algún momento a alguna mujer le pareceré un buen partido.
Sin embargo, lo cierto es que no quiero forzarme a hacerlo...

Creo que todavía no había empezado a pololear con Esperanza cuando le dije "Cuando llevemos 10 años pololeando, yo voy a estar aquí y me voy a acordar de esta frase".
Y esa promesa me persiguió bastante, de hecho, el día que terminamos tuve que mencionarla. Porque me sentía traicionándola tan fuertemente...
Y cuando me enamoro no puedo evitar prometer el mundo entero. Y no quiero seguir haciendo promesas que no puedo cumplir.

Y el espacio que habito tiene mucho que ver con todo esto.
Porque lo cierto es que mientras ordenaba esta casa (Con mucha ayuda por la que estoy muy agradecido) donde me venía a vivir, que era una torre de basura, la pregunta que me hacía era por la mujer que finalmente va a acompañarme en este espacio.
Quizás a mi no me importaría tanto vivir en el desorden, como a mi familia parece no importarle vivir entre la basura, de no ser por el hecho de que pudiera molestarle a un potencial amor de mi vida.

Veamoslo así. En mi relación con Esperanza me volví un huevón super activo en arreglar cosas.
En general yo soy un hombre de encontrar las mejores vías para solucionar problemas, pero en general esto siempre refería a cosas teóricas o administrativas. Nunca a cosas físicas, eléctricas o hidráulicas.
Sin embargo, como el papá de Esperanza era ese constructor de Homecenter, yo intenté desarrollar ese mismo lado en mi.
Lo cual fue bastante efectivo.

Pero no fue por mí, fue por amor.
Fue por llegar a ser el hombre que ella necesitaba que yo fuera.

Un amigo me decía que eso está super mal, que no puede ser, que bla bla bla.
Difiero de la carga moral que él le pone a esto. De que está "mal" porque no te respetas a ti mismo, o a tu esencia, o lo que sea.
Porque creo en la posición construccionista o de la teoría de la atribución que dice que nuestro "self" no es intrínseco, está dado por nuestras relaciones. Entonces no es que "yo me pongo una máscara para ser alguien que no soy", ese otro que estoy siendo SOY yo.

Pero bueno, lo cierto es que en la relación también tuve mis límites de lo que estaba dispuesto a transar y a lo que no... la relación terminó a final de cuentas.
Y es evidente que ninguna pareja tampoco querrá que cambies hasta ser algo que no eres.

Pero el punto es que la canción "¿Y para quién canto yo entonces?", en sus últimos versos dice:

Yo canto para Usted
El que atrasa los relojes
El que ya jamás podrá cambiar
Y no se dio cuenta nunca que su casa se derrumba. 

Tengo entendido que esto refiere al padre de Charly Garcia.
Y que la letra original decía algo así como "y no se dio cuenta nunca que su hijo lo odia".

Pero (y es una relación que estoy haciendo ahora mientras escribo)...
Aparece la casa, que se derrumba. Mientras yo estoy construyendo este espacio para habitar.
El que jamás podrá cambiar, mientras que yo intento cambiar para esa persona.
El que atrasa los relojes, cuando voy casi llegando a los 30 años...

Yo canto para ella... para mi mujer idealizada.

Cuando alguien me dice "es que tienes que hacer las cosas para ti", lo encuentro un sinsentido.
Si se me perdona la analogía, es como que me dijeran "es que tienes que masturbarte pensando en ti".

Claramente masturbarse es una actividad personal, y que se hace por el placer personal... pero uno no lo hace pensando en uno... uno necesita estar pensando en alguien más para que ocurra.
Aunque ese alguien más sea alguien que nunca existió ni existirá.

Siento que no quiero volver a comprometerme en una relación... pero no por "el miedo a enamorarme y volver a sufrir". Sino que no quiero hacer sufrir a otra persona. No quiero seguir decepcionando a quien quiero...

El otro día vi la siguiente tira:




Y el mensaje "Me asusta defraudar a las personas" es super fuerte. Tengo miedo de decepcionar a la persona que amo.
Y así es como muchos me han dicho a propósito de la ruptura, y de mi preocupación de que ella estuviera bien "hazte cargo de tu sufrimiento, que ella se haga cargo de su propio duelo".

Sin embargo, yo prometo hacerme cargo de la salud emocional de la persona que amo... y me siento mal de no poder cumplir esa promesa. Siendo que muchas veces no está en mis manos, y que ella u otras personas tienen que hacerse cargo del asunto.

No quiero prometer a alguien más de lo que puedo cumplir.
Pero pareciera que no puedo relacionarme de otra forma con mi mujer ideal.
Puesto que es justamente en esa promesa que me acerco a ser el hombre que ella necesita que sea.

Y vuelvo a pensar entonces, para quién es que he arreglado la casa.
Hace algunos días pensaba que si me puedo conseguir cosas de segunda mano, no tengo ningún problema con ellas... mientras funcionen yo las agradezco.
Pero a muchas de mis parejas no les ha dado lo mismo, entonces he tenido un cierto status que mantener.

No es para mí, ni para mi gato. Es para mantener "Cuán ideal puedo ser para la mujer que amo".
Quizás el problema realmente no está en mí, sino simplemente que hasta el momento no he tenido a una mujer con la cual mi visión acerca de las pertenencias y del espacio sea compartida.

Creo que hay mucho más que podría decir, pero parece ser que he escrito suficiente por hoy.



miércoles, 11 de febrero de 2015

Adiós, Psicoanálisis

Seré breve.
O intentaré serlo.

Como bien dije hace dos entradas, llegó el momento de reconciliarse incluso con el psicoanálisis.
Y en la entrada anterior, ocupé la toma de posición de un psicoanalista con respecto de una teoría de la práctica, para hablar de mi propia experiencia con la transformación que estoy viviendo.

Sin embargo, para disgusto de mis detractores (si es que los hubiere, cosa que dudo), finalmente no me convertiré en un psicoanalista.
Esto debido que desde hace dos o tres días he estado leyendo una cantidad ingente de artículos psicoanalíticos, con la finalidad de aclarar un par de ideas.
Por lo que han pasado por lo menos 500 páginas de psicoanálisis frente a mis ojos, y por lo mismo creo que merece una entrada por lo menos para quedarme con alguna idea de todo lo que leí.

En el tiempo, ya he escrito al menos dos entradas respecto de Lacan.
Y la verdad es que releyendolas me dan un poco de vergüenza... la claridad conceptual se pierde rápidamente y empieza a haber mucho más contenido a entender en el contexto de la vivencia de ese momento, más que de lo que estoy escribiendo.

Pero bueno, partiré diciendo que he estado equivocado todo el tiempo.
Por una diferencia estúpida, y que me llama la atención que nunca había puntuado: la diferencia entre psicoanálisis y terapia psicoanalítica.
Probablemente para un 99% de los psicólogos, la diferencia es evidente...

Cuando entré al magister, uno de mis intereses era poder encontrar una forma de terapia que fuera 100% sistémica, que no considerara elementos psicoanalíticos.
Pero recién ahora me entre a dar cuenta de que todo lo que hago está LEJOS de ser psicoanalítico.

A ver, pero aclaremos. Este tema en general me genera preocupación debido a la pregunta por el "fin de la terapia". Sin embargo, y quizás uno de los elementos que me ordena es el hecho que el fin de la terapia psicoanalítica es distinto del fin del psicoanálisis.

Al leer acerca de terapia psicoanalítica, me encuentro con que ciertos principios del psicoanálisis no le aplican. ¿Por ejemplo?, la neutralidad. En uno de los libros que leía sobre terapia psicoanalítica, aparece explícitamente como el ideal del psicoanálisis es la escucha de la asociación libre, como regla de oro. Sin embargo, en la terapia con orientación analítica, la asociación libre puede funcionar justamente como excusa para hablar de cualquier cosa y perder el foco de la intervención.
En ese sentido, el mismo terapeuta no puede ser totalmente neutral, tiene necesidad de guiar la terapia...

Este tema de la neutralidad, la influencia y la sugestión es algo que me ha perseguido eternamente, y he intentado solucionarlo desde los planteamientos de Jay Haley... sin llegar finalmente a respuesta.
Pero me encuentro hoy con que mi preocupación por la neutralidad no tiene sentido, ya que incluso los psicoanalistas no se ocupan de ella... (siempre y cuando sea una terapia con orientación analítica y no un psicoanálisis).

Hasta aquí, pareciera que estoy dando argumentos de por qué la psicoterapia se asimila al psicoanálisis, lo que es directamente contrario a lo que quiero desarrollar. Y para ello, voy a ocupar la figura de... Lacan.

No quiero, no quiero, y NO QUIERO entrar a hablar tecnicismos acerca de la teoría de Lacan. Sin embargo, creo que la intención de Lacan es francamente valorable.

Por contraposición a Lacan, para mí una imagen querible dentro del psicoanálisis es la de Winnicott. Sin embargo, al empezar a leer a los autores relacionados a este último, realmente lo que se lee es IMPRESENTABLE.
No sólo está la permanente cita a Freud, sino que una cantidad impresentable de castillos en el aire, basados en supuestos sobre otros supuestos, sobre otros supuestos... todo un edificio teórico sin ninguna base en la realidad. Especulaciones sobre especulaciones... y mientras el paciente dice "Estoy triste", el psicoanalista vive en mundos de fantasía que nada tienen que ver con lo que el paciente comenta...

Por lo mismo, el intento de Lacan por darle un poco de sentido a su disciplina es, por lo menos, respetable.

Entonces, la imagen de Lacan si me sirve para explicar el análisis. Con algunos principios como los he estado entendiendo del libro "A Clinical introduction to Lacanian Psychoanalysis" de Bruce Fink.

Según él, el paciente no llega a análisis porque quiera cambiar o quiera saber de sí mismo, sino muy por el contrario, porque NO quiere cambiar, y NO quiere saber.
En esto cobra importancia el concepto de "Goce". Basado en otro libro (de Braunstein) dije en una entrada de hace 3 años que el goce era imposible de definir. Por Fink da una simple e interesante definición: "El goce es el placer que se obtiene de la insatisfacción". Si bien MUCHO más se puede decir del goce, y la relación con la idea de pulsión de muerte y un LARGO etc, me parece una definición aproximada bastante buena.

Entonces, la persona llegaría al análisis porque su goce se ha visto cuestionado. Y ante esto, el analista lo engaña, porque sustituye ese placer con una neurosis de transferencia... Es decir, la relación analizando-analista se convierte en la "enfermedad", y así puede ser tratada (esto último no es nuevo, estaba en Freud).

Ahora bien, MUY resumidamente y prematuramente, diría que en el fondo, la finalidad del análisis es posicionar al analizando con respecto de su Deseo, y alejarse del deseo del Otro. En general, desde la postura de Lacan todo atraviesa la relación entre Goce y Deseo.

¿Y cómo?, bueno, aquí es donde se pone interesante.
La diferencia entre registros simbólico, imaginario y real es para ser discutida largamente, y no quiero hacerlo aquí. Pero el punto es que el psicoanalista usará como herramieta la "Atención parejamente flotante", termino también de Freud, y que genialmente también Fink da una definición clara donde otros la evitan: "La atención parejamente flotante es escuchar sin entender".

Pareciera que esta definición es una ironía, pero no lo es. Realmente lo que se intenta es escuchar, muy atentamente, sin intenter entender. ¿Por qué?, porque para Lacan el lenguaje pre-existe al sujeto, y este se ve atravesado por el lenguaje. Tanto en su parte consciente como inconsciente.
Porque el lenguaje es una estructura que tiene sus propias relaciones internas, entre significantes...

Por otra parte, los significados serían imaginarios, serían parte del yo. Recordemos que el interés de Lacan es recuperar el inconsciente que Freud proponía antes de que se dirigiera (así como sus seguidores) a centrarse en la psicología del yo.
Es por esto que el inconsciente tiene mayor importancia que el yo.
Y los significados tienen poca importancia, los sentidos personales tienen poca importancia. Lo importante es como somos hablados por un lenguaje Otro del inconsciente.

Entonces, la unión entre ciertas palabras que se repiten tienen mucha más importancia para el analista de lo que tiene lo que sienta o piense el analizando.

Y esto es todo lo que diré de Lacan.
Pero la pregunta es entonces: ¿Tiene esto algo de ver con lo que busco yo hacer en terapia?
Y la respuesta es: PARA NADA.

En mi tesis de Magister entregué un capítulo completo a explicitar acerca del significado/sentido en terapia. Y a través del tiempo, he hablado acerca del sin-sentido. Sin embargo, todo esto tiene poca y ninguna importancia para el psicoanálisis, ya que sería juzgado de funcionar "solamente en el registro imaginario", y por ende no tener verdadera importancia.

Por otro lado, el setting para la terapia convierte el psicoanálisis en algo absolutamente distinto de lo que realizo. En los mismos libros de terapia psicoanalítica focal hablaba de tener "2 sesiones a la semana"... cosa ya lejana a mi realidad como terapeuta.

El psicoanálisis se basa en el trabajo sobre la transferencia, que el analizando pueda proyectar los contenidos afectivos de sus imagenes parentales (en el psicoanálisis pre-lacaniano) y que pueda poner en la posición de sujeto supuesto saber, o de objeto a, o de gran Otro, o de lo que sea que se suponga que tenga que poner al analista (en el caso lacaniano).
Pero lo cierto es que si se visita al analista 4 días a la semana (por lo menos) y se está una hora hablando acostado sin mirarle la cara al analista, eso va a generar un efecto especial de sumisión frente a ese otro... algo ABSOLUTAMENTE distinto a sentarse a conversar una hora, una vez a la semana, cara a cara con un terapeuta.

¿Y cuál es la importancia que tiene esto?
Que cuando entré al magister me hice la pregunta acerca de si podría hacer una terapia que no estuviera basada en la transferencia.
Y una vez más la pregunta ya estaba resuelta, por algo que probablemente un psicoanalista estaría de acuerdo conmigo: NINGUNA DE LAS TERAPIAS QUE HE REALIZADO HAN ESTADO BASADAS EN LA TRANSFERENCIA.

Así que... por ende... para ser psicoanálisis:
1. Tiene que estar acorde a Freud (difiero en muchas cosas).
2. El tratamiento debe estar enfocado en algo más allá del significado (yo me centro en el significado).
3. Tiene que creer en ciertas estructuras inconscientes, ya sea de la psicología del yo, de las relaciones objetales, o de la visión estructural de inconsciente como lenguaje (lo cuál me parecen constructos teóricos interesantes, pero sin correlaciones en la realidad).
4. El tratamiento debe estar centrado en la transferencia (de algo), cosa posible por el setting de la terapia. Al ser tan distinto el setting, es también totalmente diferente la terapia.

Por ende, mi interés por diferenciarme del psicoanálisis a través del tiempo ha sido un despropósito. EL psicoanálisis ya se diferencia lo bastante de mí.
¿Y qué pasa con la terapia psicoanalítica? técnicamente lo mismo. Se espera que quien ejerza este tipo de terapia haya pasado por un psicoanálisis, y que tenga el conocimiento de esta disciplina.

En uno de los manuales que leí, aparecían factores que se ocupaban en las terapias, diferenciando "terapias de apoyo" de "terapias psicoanalíticas". Poniendo la "interpretación" como algo exclusivo de estas últimas (entiendo como interpretación no en su sentido netamente hermenéutico, sino interpretación en su sentido psicoanalítico, es decir de la transferencia y/o de las relaciones con el inconsciente).

Y lamento decir que las "terapias de apoyo", que deberian aparecer como algo superficial o indeseable, me parecen mucho más interesantes de abordar para ayudar a los consultantes.
En una postura super personal, tener a alguien en un diván todos los días de la semana por varios años, con la esperanza de revelar algo de la posición subjetiva con respecto al propio deseo y goce, con un coste temporal y económico altísimo; me parece bastante menos sincero que recibir a alguien y preguntarle "en qué puedo ayudarte".

Tiene menos supuestos. Y se centra en la cesación del sufrimiento.
Que quizás muchos psicoanalistas pueden juzgar de "imaginario" o "yóico" y que no se centra en lo que "realmente importa".

Pero está bien. Por lo mismo no soy psicoanalista.
Una última cosa. Ahora cuando escribí lo del diván, recordé a Coloma diciendo justamente "Una alumna una vez llegó diciéndome que no le gustaba el psicoanálisis por eso de pasar años en el diván, y era una ex alumna... siendo que yo había dicho explícitamente que lo psicoanalítico no tiene que ver con eso, sino con una escucha especial al discurso del inconsciente".

En cualquier caso. Definitivamente NO es a lo que me dedico.
No sé si podré llegar a hacer la misma reflexión con lo humanista y con lo cognitivo, con quienes quizás si tengo un mayor parentesco en mi forma de hacer terapia. Quizás sí, quizás no. Sólo el tiempo dirá.

No fui breve.
Lo siento, de veras.

domingo, 8 de febrero de 2015

Budismo, Dudeismo y Colomismo (Momento de transformación)


En la última entrada hablé respecto de cómo estaba en un momento de reconciliación. Hoy llevaré esa idea más allá, al pensar en cómo mi vida se está transformando en este momento, directamente ligado con esta idea de reconciliación. 

Para esto, voy a tomar tres ideas y les voy a dar continuidad entre ellas. La primera es una idea budista de Thich Nhat Hanh. La segunda es la idea de Dudeism, y la tercera es un pensamiento del psicoanalista Jaime Coloma. [Y que en cierta forma podría relacionar con "una actitud hacia uno mismo", "Una actitud hacia el mundo"; y "un lugar entre los dos"]. 

Cómo ya más de alguno sabrá, yo soy un huevón muy rabioso. Me muevo en el mundo a través de la rabia, de la critica, de encontrar las imperfecciones. Ahora bien, esto no es intrínsecamente malo, es esa misma rabia la que me lleva a comprometerme con lo que pienso, y a llevar las discusiones hasta el final. 
Sin embargo, por supuesto que un huevón rabioso al corto andar se queda entrampado en el mundo. 

La rabia, la ira, a final de cuentas causan sufrimiento. Causan sufrimiento a quienes reciben esa ira, y también causan sufrimiento al huevón airado. De hecho, llevando un poco el pensamiento a las causas, podemos llegar a pensar que el huevón que tiene ira es JUSTAMENTE porque está sufriendo (si no estuviera sufriendo, ¿por qué tendría ira?). 

TNH cuenta un poema que escribió en Vietnam después de que un pueblo fue bombardeado:

Sujeto mi cara entre mis manos.
No, no estoy llorando.
Sostengo mi cara entre mis manos
Para mantener mi soledad tibia -
dos manos protegiendo
dos manos nutriendo
dos manos evitando
que mi alma me abandone
a mi ira

Siguiendo esta lógica, el bombardeo y la destrucción ya producen sufrimiento, y la ira produce un doble sufrimiento. Entonces lo que importa es poder abrazar esa ira. 

Dice entonces: "Como monje, cuando estoy enfurecido, practico el cuidar de mi ira. No le permito causarme sufrimiento o destruirme". Entra entonces la idea de "abrazar la propia ira".

Esto probablemente no me hizo sentido solamente por haberlo leido, sino por haber tenido la experiencia de abrazar el propio sufrimiento, que la tuve en el retiro con los monjes. Más de esto a continuación. 

En este sentido, no puedo evitar pensar un poco en la secta. Uno de los puntos con los que aún no estoy reconciliado, dentro de esta linea de transformación que estoy viviendo. 
He empezado a pensar que en la secta había ciertos ideales que son similares a los del budismo que he conocido en estos últimos meses. Sin embargo, el problema es que se aspiraba al ideal de no permitir que las emociones lo controlaran a uno, pero la forma de lograr esto no era la mejor. Que alguien te devuelva al momento presente por via de amenazas o patadas en la raja creo que definitivamente no es la mejor opción. Por ende, dentro de las discusiones que existen entre las escuelas de budismo y de zen, he adherido a la posición que dice "No existe Zen sin meditación". Y por muy zen que se dijera la secta, no habiendo meditación más allá de imaginerías para conectarte con seres superiores, considero que finalmente sus medios para sus fines no son efectivos. 

Y bueno, resulta ser que la forma de cultivar la práctica es tan radicalmente simple, que hace que todos los libros de TNH sean infinitamente repetitivos (esto está sacado de "Be free wherever you are"). 

"Para cuidar de mi ira/rabia/enojo, llevo mi atención a la respiración y miro profundamente dentro de mi mismo. Inmediatamente me doy cuenta que hay una energía ahí llamada enojo. Entonces recnozco que necesito otro tipo de energía para cuidar de este enojo, e invito esa energía a venir a hacer ese trabajo.
Esa segunda energía es llamada plena presencia (mindfulness). Cada uno de nosotros tiene una semilla de plena presencia dentro de nosotros. Si sabemos como estar en contacto con esa semilla, podemos comenzar a generar la energía de la plena presencia, y con esa energia, cuidar bien de nuestra energía del enojo".

¿Y cómo se logra conocer esta plena presencia?... te sientas, y llevas la atención a la respiración.
Inspirando, y sé que estoy inspirando.
Exhalando, y sé que estoy exhalando. 

La meditación budista se divide en dos partes. Samatha y Vipassana. Samatha es detenerse y Vipassana es mirar profundamente. 
En general, a mí me queda más clara la primera. La metáfora que más me gusta es, cuando uno ve un lago en donde se han movido las aguas recientemente, toda la tierra del fondo se va hacia el agua y se ve turbia, no puede verse nada. 
Sin embargo, si esperamos a que el agua se tranquilice (el tiempo necesario... ya sea corto o largo), los sedimentos irán hacia el fondo del lago y podremos ver el agua cristalina, que refleja el cielo. 

El supuesto que esto defiende es que nuestra mente esta igual a las aguas turbias, y si pudieramos parar, podríamos ver nuestra mente cristalina. 
La forma de tranquilizar el agua entonces, es a través de la meditación Samatha. 
¿Y cómo se hace?... contando la respiración. 

Inspiro... uno. 
Exhalo... uno. 
Inspiro... dos.
Exhalo... dos. 

Asi hasta diez, y luego de diez a uno. 
Obviamente entre tanto silencio, los pensamientos van a molestar... sobre todo si eres una de esas personas a las que el pensamiento no deja tranquilo. 

La forma en que yo lo he resuelto es la siguiente. 
En general como yo soy ansioso, quiero que la meditación dure lo más posible. Esto porque sentarse a meditar solo es una de las cosas más dificiles que hay, porque uno piensa en las otras cosas que podría estar haciendo. Por algún motivo, en grupo es más fácil quedarse tranquilo. Cuando se está sólo, ayuda poner una alarma para no estarse preguntando "¿Cuanto llevaré meditando?... ¿paro?". 

Entonces, algo que yo ya conocía, es llevar la respiración a alargarla, contando 4 al inspirar, 4 al mantener, y 8 al exhalar. 
Por lo que mientras estoy respirando estoy pensando: 

(Inspiro) Uno, dos, tres, cuatro...
(Mantengo) Uno, dos, tres, cuatro...
(Exhalo) Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...
(Inspiro) Uno, dos.... 

Eso da menos bastante menos espacio a los pensamientos. 
Entoces, al empezar a hacer Samatha uní las dos cosas... entonces ANTES de empezar a contar hasta diez, voy haciendo más suave mi respiración, esperando que se acorte el tiempo de la inspiración, y alargando el tiempo de la exhalación. 

Y entonces después de eso, en vez de contar 4-4-8, sigo el número para llegar a 10 y de vuelta.... 
Es decir....

(Inspiro) uno, uno, uno, uno...
(Mantengo) uno, uno, uno, uno...
(Exhalo) uno, uno, uno, uno, uno... (etc). 

Ahora bien, a esa altura, ya no estoy contando cuantas veces digo "uno". Simplemente lo estoy repitiendo y así impido ponerme a pensar en otra cosa. 
Entonces, para cuando llego al número uno, después de haber ido del uno al diez y del diez al uno, mi estado mental es otro totalmente diferente que cuando empecé. 
En esto, actualmente, me demoro como 15 minutos. Al comienzo me demoraba como 5... pero en la medida que he podido ir tranquilizandome más, me he podido dar más espacio. 

Entonces, resumiendo lo que he hablado hasta acá, son esos 15 minutos los que me permiten calmar las aguas y poder ver con más claridad. 
Hasta acá, estoy más o menos claro que esto es Samatha, pero lo que voy a decir a continuación no estoy tan seguro que sea Vipassana. Puede que quienes hayan ido a esos retiros de 9 días de Vipassana me digan que no tiene nada que ver. 

Pero ya estando en ese estado de tranquilidad, es donde puedo abrazar mi ira, donde puedo abrazar mi miedo, donde puedo abrazar mi sufrimiento. 
La metáfora que ocupa TNH tiene que ver con abrazar a un niño. En general a mí no me acomoda mucho porque no tengo buena relación con los niños. Pero por ejemplo pensando en mi (común) miedo a la muerte, ¿Qué hago con una persona que está con miedo de la muerte?... no puedo decirle que no se va a morir, no puedo hacer nada para que no muera... simplemente puedo acompañarlo y estar con esa persona, acompañarlo en su miedo. 

En ese sentido, para mí esto fue un giro. 
En vez de sentarme a pensar acerca de la muerte, es poder comprenderme a mí mismo, diciendo "Entiendo que tienes miedo, y estoy aquí para ti". 
Lo central no es la muerte, lo central es el miedo que estoy teniendo hacia ella. 

De la misma forma con la ira, lo central no es pensar en lo que me enoja hasta que se me pase. 
Lo central es comprender mi ira... "Entiendo que estás enchuchado, pero yo estoy aquí para ti". 

Ya habiendo explicado esto, voy a saltar al segundo punto. El del Dudeism. 
Existe una película llamada "The Big Lebowski", que es bastante conocida y considerada una película de culto. 
Lo interesante es que se formó una religión alrededor de la imagen del protagonista, quien se autodenomina "The Dude" (es decir... algo asi como "el compadre", "el loco", o incluso "el huevón". Todos ellos en sus sentidos vocativos, y no de contenido). 

Es por esto que la religión alrededor, se llama "Dudeism".  
La actitud del personaje principal es absolutamente relajada. En general va a intentar no hacerse problema por nada y no dejarse llevar por la rabia, por el enojo o por el deseo. Una actitud de permanente "Take it easy": 

Hay varios libros relacionados a esto. El "Tao dude ching", "Abide guide: living like Lebowski", y uno llamado "The Dude and the Zen master"
El primero es una parafrasis del Tao Te Ching con cosas de la película... la verdad no es brillante. 
El segundo es mejor, va analizando las diversas escenas de la película y las actitudes que el Dude va teniendo en ellas. Posteriormente,  discute algunas cosas más teóricas (como la relación entre dudeismo y feminismo): 
El tercero, es la transcripción de conversaciones entre el actor que interpretó a The Dude (y quien construyó casi completamente al personaje) con un maestro Zen norteaméricano, quien dice que The Dude tiene mucho de Zen. Personalmente, tampoco me gustó mucho. 

Ahora bien, queda claro que se pueden hacer grandes análisis al respecto, pero quiero simplemente rescatar tres pasajes. 
El primero, es que la película parte con unos mafiosos que llegan a la casa del protagonista porque lo confunden con alguien más. Y le meten la cabeza al w.c. para ahogarle mientras gritan "¡¿Dónde está el dinero Lebowski?!". Después de varias veces, él contesta "Dejame mirar de nuevo, debe estar ahi abajo". 

Sin embargo, la actitud con la que la hace no es agresiva. No es como San Lorenzo que mientras lo martirizaban en un asador les gritó "denme vuelta, que ya estoy bien cocido por este lado". The Dude está TAN entregado a la situación que incluso bromea con ella. En un momento que uno estaría angustiado ante el sin sentido de la situación "yo no soy el que buscan", "por qué me estan maltratando", "no entiendo qué está pasando". Él simplemente está entregado. 

La segunda situación es bastante similar a la primera. Después de que al auto que tiene le han pasado un montón de choques, robos, etc. Unos alemanes le queman el auto. Cuando ve su auto en llamas su reacción es "Dude, they finally killed my car!" (¡wn, finalmente mataron mi auto!). 
Nuevamente, se lamenta por el auto quemado. Pero no está enrabiado, ni está buscando venganza de los que lo hicieron. 

Esto no puede evitar recordarme el poema del "Bote vacío" de Chuang Tsé (en la versión recopilada por Thomas Merton). 

Aquel que gobierna sobre los hombres vive en la confusión.
Aquel que es gobernado por hombres vive en el dolor.
Por tanto, Yao deseaba no influir en los demás
ni ser influenciado por ellos.
El camino para apartarse de la confusión
y quedar libre del dolor
es vivir en el Tao,
en la tierra del gran Vacío.

Si un hombre está cruzando un río,
y un bote vacío choca con su esquife, 
por muy mal genio que tenga
no se enfadará demasiado;
pero si ve en el bote a un hombre,
le gritará que se aparte.
Si sus gritos no son escuchados, 
volverá a gritar una y otra vez, 
y empezará a maldecir.
Y todo porque hay alguien en el bote.
No obstante, si el bote estuviera vacío,
no estaría gritando, ni estaría irritado.

Si uno puede vaciar el propio bote,
que cruza el río del mundo,
nadie se le opondrá,
nadie intentará hacerle daño.
El árbol derecho es el primero en ser talado,
el arroyo de aguas claras es 
el primero en ser agotado.

Si deseas engrandecer tu sabiduría
y avergonzar al ignorante,
cultivar tu carácter
y ser más brillante que los demás,
una luz brillará en torno a ti
como si te hubieras tragado el Sol y la Luna:
no podrás evitar las calamidades.

Un hombre sabio ha dicho:

"Aquel que está contento consigo mismo
ha realizado un trabajo carente de valor.
El éxito es el principio del fracaso.
La fama es el comienzo de la desgracia."

¿Quién puede liberarse del éxito
y de la fama, descender y perderse
entre las masas de los hombres?
Fluirá como el Tao, sin ser visto,
se moverá con la propia Vida
sin nombre ni hogar.
Él es simple, sin distinciones.
según todas las apariencias, es un tonto.
Sus pasos no dejan huella. 
No tiene poder alguno.
No logra nada, carece de reputación.
Dado que no juzga a nadie,
nadie lo juzga.

Así es el hombre perfecto:
su bote está vacío.


Lebowski es una excelente representación del hombre que ha vaciado su bote. 
Entonces aquí es cuando podemos hilar para atrás. Porque, ¿Cómo se puede vaciar el propio bote?
El poema no dice CÓMO hacerlo... en la secta también se leía este poema, pero nadie nunca vació su bote. Muy por el contrario, se aprendía permanentemente a pegar adonde duele. 

Entonces es cuando cobra relevancia la primera parte de lo escrito.
Gracias a la meditación, al mindfulness y al ir comprendiéndose y siendo compasivo con uno mismo, uno puede vaciar el propio bote. 
Es por esto que se me volvió super improtante el tema del Dudeism, porque muestra gráficamente cómo sería una ACTITUD deseable a alcanzar con el mundo.

El tercer pasaje que quiero tomar de la película (sí, eran tres los que quería tomar) es de una frase que puede ser super obvia, pero que me hizo mucho sentido. 
Están sentados en un Bowling, y llega alguien que va a competir con ellos en el torneo, y les dice "Les vamos a volar la raja" (chilenizadamente, claro). 
A lo cual the dude contesta... "Well... thats like... your opinion, man" (Bueno... eso es como... tu opinión, compadre). 

Esa frase me quedó dando un MONTÓN de vueltas en la cabeza. 
En primer lugar, es una frase que no tiene mucha lógica. Uno puede decirle a alguien "eso es tu opinión" cuando está teniendo una discusión y hay un desacuerdo respecto a los argumentos que se están debatiendo sin la existencia de un trasfondo en los hechos que sustente sus dichos. 
Pero en este caso, en el fondo lo que se está haciendo es una amenaza, y la respuesta es "eso es tu opinión". 

A toda persona que me conozca (o que me haya leído en este blog), probablemente le quedará claro con que yo tengo un tema con "tener la razón". 
Bastante he escrito respecto a como eso tiene bastante poco sentido, sobre todo incluso si filosofamos sobre el absurdo (y la no existencia de la verdad), o de la construcción de la realidad, ya sea biologicamente o en el lenguaje... 

Sin embargo, para mí se resumió en esa frase. 
"Bueno, eso es tú opinión". Pero no en el sentido pasivo agresivo de decir "No voy a seguir discutiendo contigo porque eres un huevón". 
Sino en el sentido de "No te voy a convencer de lo que pienso yo, está bien lo que piensas tú".

Incluso eso dió otra vuelta para mí. Al estar metido en una discusión, me dije a mi mismo "Well... thats like... my opinion". 
De decirme a mí mismo "Huevón, yo tampoco tengo la verdad, esto es lo que creo... ni siquiera quiero hacer el esfuerzo de convencerte, te lo cuento por si quieres mirarlo, pero si no te interesa, filo... es mi opinión". De hecho, también eso incluye un "Ni siquiera tiene tanto peso". 

Y que siempre tiene detrás la actitud: "Relájate wn, da lo mismo".
Que a su vez refleja el "No dejes que la ira o el miedo controle tu vida". 

Todo esto golpeó un poco mi autoimagen. Porque yo me pregunté "bueno, pero si me convirtiera en un huevón relajado y que no se mete a discutir... eso iría en contra de lo que yo creo que soy, y de lo que el mundo cree que soy". De hecho, al conversar con una amiga ayer acerca de este tema, fue exactamente ESO lo que me dijo. "Pero si fuera así, entonces no sé quién eres". 

Pero lo cierto es que he vivido casi 30 años de mi vida, permanentemente PREOCUPADO y ENOJADO. Permanentemente con miedo e ira. Y tengo en este momento todo en mis manos para poder liberarme de eso y vivir una mucho mejor vida. Creo que estoy dispuesto a no apegarme a mi imagen de mí mismo en pro de este cambio que me haga vivir más feliz. 

Y entonces llego al tercer punto. 
Jaime Coloma es un psicoanalista bastante reconocido en el ámbito nacional. No es el periodista de la televisión, pero no está tan lejano dado que este último es hijo del primero. Tengo la suerte de haber tenido clases con esta eminencia, aunque la verdad muchas veces sentía que ni él mismo tenía claro de lo que estaba hablando, siempre fue crítico acerca de su rigurosidad teórica, pero era sabida su increíble habilidad como clínico. 

Hay un texto de Coloma llamado "La posición subjetiva en el uso clínico y teórico de las teorías psicoanalíticas". Y desde aquí son dos los elementos que voy a rescatar, el primero tiene que ver con la escucha y la teoría, y el segundo con las afiliaciones institucionales. Aunque estos dos temas estarán mezclados entre sí.

En el texto, Coloma pone como prioridad número uno la escucha clínica, el escuchar al paciente. Propone que cuando uno adhiere a una "escuela madre", tiene la tendencia a imponer la teoría que profesa sobre el relato del paciente. Leyendo esto, en cierta forma yo considero que es un poco necesario, dado que ese terapeuta necesita darle un cierto sentido a la terapia que está guiando. 
En términos ético, justamente le está dando un tratamiento con dirección al paciente, por lo que no voy a partir de la base que eso es intrínsecamente "malo". 
Sin embargo, el ejemplo Coloma pone es que a partir de esto se le ocurrió una interpretación de otra escuela a la cuál no adhería, pero al ocuparla tuvo excelentes resultados. Ocupando este y otros ejemplos, Coloma postula cómo la adherencia a las escuelas puede cortarnos las posibilidades de acción, y por ende "el uso incorrecto de los autores" tiene una gran importancia. 

En sus palabras:

"Por otra parte, en términos teóricos, el adscribirse a una escuela, suprime, frecuentemente, de raiz los aportes de los otros enfoques, deconociendo que la creatividad de los autores está menos en el sistema que crean y más en los hallazgos que intuyen sobre la naturaleza humana. El riesgo de eclecticismo que subyace a esta afirmacion se controla en tanto el uso de los autores exija mostrar una consistencia al interior de la utilización". 

En este sentido, el tema de la CONSISTENCIA me parece interesante, pues yo me he formado profesionalmente como un representante del RIGOR. Lo que dice un autor, es lo que dice, lo que dice otro, es otra cosa, y lo que digo yo, es una tercera. 

La literatura nos habla del "lecho de procusto", una referencia un poco más popular es "poner la carreta adelante de los bueyes". 
Cuando le impongo la teoría al paciente, o ni siquiera al paciente, sino a MI MIRADA sobre el paciente; estoy poniendo la carreta delante de los bueyes. 

La pregunta entonces es: ¿Qué tiene que ver esto con todo lo anterior?
Mucho más de lo que pareciera.

El psicoanálisis y sus escuelas tienen mucho de religiones y sectas. 
La adherencia a una escuela y a sus postulados es muy similar a lo que pasa con adherir a un credo de una religión. 

Entonces a mí en lo personal me pasa que al acercarme al tema del budismo, como expliqué antes, recae en mí (algo impuesto por mí mismo, a final de cuentas), que si ocupo esta práctica budista y estos conceptos budistas, entonces debería SER budista. 

Una discusión interna en la que me he llevado los últimos 5 meses. 
¿Soy budista o no soy budista?... todo pareciera indicar que sí.
Más aún si estoy generando (con un par de personas más) una comunidad alrededor de las prácticas budistas de TNH. 

Sin embargo, yo no puedo adherir totalmente al budismo. Si bien hay muchas lineas, la gran mayoría cree en vida después de la muerte y otros patrones con los cuales yo no estoy de acuerdo por ser ateo. 
Es muy probable que dentro de todas estas lineas exista alguna que profese EXACTAMENTE lo que yo creo. Sin embargo, creo que no debería perder el tiempo buscándola. 

Esto por una reflexión que surge del Dudeismo... claramente estar leyendo sobre dudeismo me generó una serie de encuentros que han sido muy frutíferos para mí, pero ¿significa eso que debo ser dudeista?... 

Y ahí es dónde entra el "uso incorrecto de los autores". Porque al igual que en la clínica el uso de las teorías debe estar supeditado a la escucha del paciente; el uso de las religiones en mi caso, debería estar supeditado a la escucha de mí mismo. 

Supeditado a la práctica, entendiendo por práctica la clara conciencia que viene de poder tranquilizarse al poner atención en la respiración, y que las aguas del miedo, la ira y el sufrimiento se calmen. Entregando libertad y felicidad. 

Con la actitud de sonreirme a mí mismo y a los demás... "take it easy, man". 
Porque a final de cuentas, es algo que vengo sosteniendo teóricamente desde hace bastante tiempo., pero que no he podido aplicar como una cosa de actitud hacia la vida. 
No hay verdad que puedas encontrar o defender, y la muerte acabará con todo. 

Dicho magistralmente por las palabras de Oscar Wilde "No te tomes la vida tan en serio, de todos modos no saldrás vivo de ella". 

Muy en resumidas cuentas, lo que quiero decir con todo esto es:
1. En el entendido de que existe el sufrimiento producido por el miedo y la ira, la práctica de la conciencia plena permite liberarse de ello. 
2. Ayuda también en esto la actitud relajada ante la vida, la cual se produce al tener menos sufrimiento, y a su vez ayuda a producir menos sufrimiento a uno mismo y a los demás. 
3. Finalmente, identificarse demasiado con un credo o con tu propia opinión, te lleva nuevamente a enturbiar la claridad. La necesidad de clasificar(me) no es más que otra variante del miedo y la ira.

Y en más resumidas cuentas...
Inspirando, sé que estoy inspirando.
Exhalando, sé que estoy exhalando. 

miércoles, 28 de enero de 2015

Reconciliación

Creo que llegó el momento de la reconciliación.
Hace algunos días empecé a pensar que correspondía reconciliarme con ciertos pensamientos y corrientes, y en las palabras que lo pensé: "Incluso con los psicoanalistas".

Quizás en cierta forma no es un proceso nuevo, sino que es sólo una nueva arista dentro de un proceso que viene dándose desde algunos meses, una semilla que empieza a brotar. En primer lugar, cabría destacar que soy un hombre de convicciones. Creo que los valores deben pelearse hasta el final, y que deben estar primero que los intereses y las conveniencias. Por ello es que probablemente le doy tanta vuelta a esta clase de asuntos.

Voy a partir la historia en el año 2009. Año en que salgo de la secta en la que pasé 8 años.
Aquí se promovían muchas ideas de tipo mágicas, del tipo "todo está en el plan de Dios", "Tu amada presencia dirige tu vida para que vivas las experiencias que necesitas para la evolución de tu alma", etc.

Al salir de allí y abrazar mi natural ateismo, hubieron muchas cosas que empezaron a cambiar, puesto que tenía que alejarme lo más posible de lo tóxico de ciertas creencias mágicas. En ese tiempo, cuando fui al psicólogo, en la entrevista de ingreso conté como a los 12 dejé el catolicismo, a los 18 entré a la secta, y a los 24 salí de la secta... A lo cual la psicóloga que me entrevistaba me dijo "¿cuál irá a ser el cambio que harás a los 30?".

El año pasado empecé con la idea de encontrar algún lugar budista para aprender a meditar.
Pero meditar en serio, como enseña a meditar la tradición budista. Finalmente, por las fortunas de la vida terminé metido en la organización de la venida de los monjes de plum village a Chile, y quedé en cierta forma a cargo de organizar una Sangha.
Por un lado yo ironicé al respecto, comenté "no había pensado en volver a unirme a una secta hasta ahora que puedo ser el lider de una", sin embargo, cuando un amigo vio que tenía fotos sentado al frente de más personas guiando una meditación me dijo: "¿Estás metido en una secta de nuevo?, puta que eres huevón".

Y el comentario en alguna parte me caló. Me preocupa que efectivamente sí esté metido en una secta de nuevo.
Claro, la diferencia es que la de ahora es seria y adhiere a una tradición específica... pero cuando estaba dentro de la otra secta también creía eso.

Volviendo al 2010, por mi formación de pregrado y desde la mirada escéptica, me fui interesando cada vez más por el concepto de ciencia, por la metodología científica, la operacionalización y la evidencia estadística. Y en la medida de eso, incluso ciertas corrientes aceptadas por la academia, empezaron a quedar fuera de mi validación por ser demasiado mágicas. Entre ellas lo humanista-transpersonal y variadas corrientes del psicoanálisis.

El mundo entonces, se me empezó a llenar de chantas.
Psicólogos que creen tener la última palabra acerca de la vida de sus pacientes, porque CREEN en un inconsciente que no pueden probar. Porque hubo alguien (un Freud o un Lacan) al que se le ocurrió decir que el asunto funcionaba de una cierta manera, y una larga lista de imbeciles encontraron que el huevón era tan bacán que tenían que seguir repitiendo lo que dijo y aplicándoselo a todo el mundo.
Por ende, ¿qué es lo que están haciendo?... una religión, sin más ni menos.
Entonces a mi parecer se convierte en una falta moral, puesto que siento que se le está MINTIENDO a la persona que va a consultar porque tiene un sufrimiento.

Uno de esos chantas notables para mí es Jodorowsky. Adorado por su "psicomagia", en que "cura" a la gente mandándolas a hacer cuadros con su menstruación y cosas por el estilo.
Y por supuesto, todos adoran a la vaca sagrada.
Sin importar si la vaca sagrada tiene realmente alguna eficacia, si la gente se cura, o si dice alguna verdad o todo lo inventa.
Al parecer, la gente paga por vivir esa fantasía mágica, y está dispuesta a invertir ese dinero sin importar si está bien o mal.

Y desde allí, mis dos razonamientos clásicos: "Con plata se compran huevos" y "La culpa no la tiene el chancho sino el que le da el afrecho".

Pero volvamos a 2015.
Leyendo un libro de Thich Nhat Hahn de repente me pregunto a mí mismo.... ¿Vale la pena entrar en una discusión por cada cosa?
A veces creo tener la razón, otras veces creo que podría no tenerla y quiero discutir para encontrar opiniones más fundadas que la mía. Sin embargo, siempre tiene que ver con el compromiso con la VERDAD.
Y, como escribí hace algunos días, aún tengo la visión de que LLEGARÁ el momento en que la verdad sea dicha, y que el mundo entero crea lo que es cierto.
Y me cuesta mirar que posiblemente eso NO OCURRA NUNCA, y así, hay millones de personas que han nacido y muerto creyendo ideas falsas.

El punto es que yo sufro con este asunto. El problema radica en que tengo la necesidad de que el resto vea la verdad.
Puede sonar sectario (YO TENGO LA VERDAD), pero nuevamente, cuando hablo de verdad tiene que ver con la evidencia. Cuando nos ponemos posmodernos y empezamos a relativizar todo y que no existe la verdad, todo puede ser discutible. Pero lo cierto es que si tomar tapsin reduce los sintomas del resfrío, y hace sentir mejor a la persona; mientras que un remedio natural de la Hannemann promete hacerlo pero no lo hace, es MENTIRA que el remedio natural funciona, y es VERDAD que tapsin funciona... así de simple.

Independiente de esto, el punto es que no soporto que alguien crea en esa mentira.
Y gran parte de mi tema tiene que ver con entender que no tengo poder sobre esto.
Pareciera ser que de la secta me queda el fuerte sentimiento de que el mundo es mi responsabilidad.
Quizás venga de un ambiente familiar en que se me ha inculcado que soy el único que va a surgir y que por ende tengo que responsabilizarme del resto.

Y me encantaría sacarme esa sensación de encima.
Sentir que no tengo que "llevar la verdad" porque no es mi responsabilidad.
Sentir que cada quien puede vivir la mentira que quiera, ya sea que sepa que existe una verdad y la niega, o que viva en la total ignorancia.

Hace algunos días pensaba que justamente la pregunta no es "who gives a fuck?" (a quién chucha le importa), sino que la pregunta de fondo es "Why do i give a fuck?" (por qué chucha me importa).

Pero entonces, volvamos a 2015 (todavía no logro volver en estos desvaríos). Leyendo un libro de Thich Nhat Hahn, como mencionaba antes, de repente me pregunto: ¿Qué saco con discutir?, ¿Vale la pena realmente?
En el último tiempo he conocido personas un tanto renuentes al conflicto. Y me he encontrado con que no son personas que no tengan claros sus valores, o que pierdan oportunidades en la vida por no defender lo que creen.

En realidad, simplemente prefieren no meterse en peleas para no pasar un mal rato. Porque se respetan lo suficiente a sí mismos para que así sea. Su propio bienestar es más importante que defender un punto.

Y me parece en gran medida que es lo correcto. Aunque en una parte de mi cabeza, me salta una voz que dice ¡Pero eso es egoísmo!, ¡Que falta de compromiso social!
Y lo cierto es que en alguna parte le encuentro razón a esa voz, pero quisiera que no fuera así. Quizás tiene que ver, una vez más, con mi crianza. El mensaje implícito de toda la vida por parte de mis padres es "lo que a ti te pasa no importa, lo que importa es lo que me pasa a mí". Y ese mensaje ha podido declinar en mí en dos formas: 1. Sigo pensando en que es más importante lo que le pasa al otro que lo que me pasa a mí (aprendí muy bien la lección). 2. En alguna forma tome la decisión de que JAMÁS sería un egoista como ellos, y por ello no puedo darme esa autoimportancia, para diferenciarme y que no se pueda decir que soy igual que ellos.

Un ejemplo que he usado anteriormente para ilustrar esto es el de facebook. Cualquier persona que sepa lo que es un TROLL, sabe que no vale la pena entrar a una discusión en internet. Porque hay gente que sólo quiere hacerte enojar por diversión, por ver el gusto de alguien enojarse al otro lado del computador con discusiones que tienen poca importancia, pero que esa persona se AHOGA en el argumento.

Ayer vi un post en un grupo de facebook que no me parecía, y le apreté "reportar". Sin embargo, el mensaje no dejaba simplemente reportar, sino que había que: mandarle un mensaje directamente a la persona con el post O ignorar el post completo O ignorar los posteos de la persona.
A lo que yo dije "esto está muy mal, ¿Cual es la lógica?". Lo estoy reportando, no quiero ponerme a conversar con él de lo malo que está haciendo con su post.
Segundo, no quiero ignorar el post para dejar de verlo simplemente porque a mí me molesta, quiero que se haga ALGO al respecto. No esconderlo.
Tercero, no quiero ignorar los comentarios de la persona y en el fondo hacerle ley del hielo, sin entender lo que la gente escribe alrededor de él.

Porque sigo comprometido con la verdad y la justicia.
Sin embargo, pareciera ser que sí es correcto ignorar a alguien en facebook, y pareciera que es válido hacerlo en el mundo real también. Porque no vale la pena pasar el mal rato, con una persona que NO quiere razonar, y que NO va a cambiar. Y lo único que hago es provocarme sufrimiento a mí mismo.
Porque puede que la otra persona ENTRE en la discusión y sufra, o puede que no entre en la discusión y le de lo mismo. Pero al parecer el que sufre sí o sí soy yo. Así que no tiene sentido.

Entonces desde este pensamiento, podríamos sacar la idea de "conciliación". No con el otro, sino conmigo mismo. La capacidad de no entrar en conflicto con el otro, pero no por el otro, sino por mi propia salud mental. Y tener los suficientes pantalones para decir "No me merezco pasarlo mal, y si no te parece, no me importa. Tengo derecho a mi tranquilidad".

Entonces podemos agregarle un grado de complejidad (o de abstracción) y pensar cómo me puedo REconciliar (ya que tiene un grado más alto) con aspectos teóricos.
En general el problema que tengo con que las cosas tengan que ser estadísticamente significativas es que creo que ESE es el mundo real. Siendo que el mundo real puede estar muchas veces en los relatos (irracionales) de las personas.
De hecho, por eso hice mi tesis en romanticismo alemán, y estoy postulando a un doctorado en estetica... QUIERO alejarme de ese mundo de lo científico. Pero como me muevo en el mundo académico,

En cierta forma estoy formado (externamente) y determinado (internamente) con la rigurosidad teórica, en un mundo que no tiene tal rigurosidad. Incluso en mi tesis antes mencionada, senté el marco teórico en el cual somos "contadores de historias" y armamos nuestra vida en base a narrativas, no a pensamientos científicos.

Si volvemos al inicio de este escrito, en que me defino a mí mismo como "un hombre de valores"; este es el relato que he hecho de mí mismo. Sin embargo, también me cuestiono de cuanto me ha hecho sufrir este mismo relato.
Me pregunto cuanto de intentar mantener mi congruencia ha afectado a no aceptarme en mis propias incongruencias, en mis propias inconsecuencias.

He tenido, a través del tiempo la costumbre de juzgar de "Maraca", cuando una mujer tiene estándares morales/sexuales distintos a los míos. Hoy pensaba como esa persona puede ser comprendida dentro de la vivencia que está teniendo. La mina es así porque tiene un sufrimiento, e intenta esa versión de sí misma para evitar un sufrimiento, y probablemente eso le produce MÁS sufrimiento. Y eso permite mirar con compasión en vez de con juicio.
Sin embargo, encuentro esta postura un poco "condescendiente" (Patronazing... no estoy seguro de que el término sea el más adecuado en castellano), en cierta forma es como mirar hacia abajo "oh, ella sufre porque está en la ignorancia".
Pero no es a esto a lo que me refiero... sino a que simplemente es la vivencia que esa persona tiene y es cosa de ella.

De la misma forma, creo que empiezo a reconciliarme con el mundo (incluso con los psicoanalistas), porque a final de cuentas, no consigo nada con odiarlos o pensar que las cosas deberían ser de otra manera.

Hace un par de días, por casualidad me topé con "El Extranjero" de Camus y me lo leí. Sin embargo, no tuve la sensación del sin sentido o del absurdo al leerlo. Más bien tuve la sensación del aletargamiento emocional.
Pero es justamente el absurdo el que permite en parte esa reconciliación. Si los psicoanalistas están haciendo eso porque CREEN que eso es lo correcto, esta bien. Porque a final de cuentas, tampoco HAY un correcto o incorrecto. Lo que yo creo TAMPOCO es correcto o incorrecto, sino un puro sin sentido. Ante una muerte inevitable en que no quedará nada.
En palabras de Dostoievsky "Si Dios no existiera, todo estaría permitido".

Y es en esta misma linea en que probablemente me senté a mirar "La Danza de la Realidad" de Jodorowsky, y solté el juicio por un momento para hacerlo.
La verdad es que me quedé gratamente sorprendido, la película me gustó. Y por lo mismo, empecé con el libro.
Al comienzo lo vi y dije "más de 400 páginas, jamás lo leeré", y una amiga me dijo "pf, 400 páginas no son NADA".

En general, si bien yo leo harto libro técnico, cosas como novelas nunca he sido bueno para leerlas.
Pero lo cierto es que me comí el libro. Su caracter autobiográfico me llego de forma tan cercana que no me costó nada leerlo. Por otra parte, me hizo ver a Jodorowsky de otra manera. Si bien más o menos un tercio del libro habla de psicomagia, los otros dos tercios relatan las aventuras de un hombre... un hombre que escribe poesía, que intenta en el teatro, que tiene amores y desamores.
Humano, demasiado humano a final de cuentas.

Incluso cambio mi visión respecto de la psicomagia, principalmente por tres pasajes del libro...
El primero, en que relata como estuvo en un acto de magia cuando niño. Cuando otros le preguntaron donde estuvo cuando habia desaparecido, mintió diciendo que estuvo en otra dimensión. Si bien este pasaje no me gustó (puesto que avala la mentira), me pareció interesante la reflexión de que había descubierto de que el secreto daba poder.

El segundo, es el relato con Pachita, con Carlos Castaneda y con Oscar Ichazo. Diciendo abiertamente que eran unos chantas y que nadie con inteligencia podría creer en lo que ellos hacían. Sin embargo, que algo producían y provocaban. Esto me cambió la perspectiva, puesto que mientras relata haber estado en operaciones mágicas y todo, lo relata desde la mirada escéptica, diciendo las mismas palabras que probablemente yo también habría dicho.

Y en tercer lugar, el poner explícitamente que la psicomagia no se ocupa para enfermedades, sino sólo para temas psicológicos. Si bien como psicólogo debería molestarme, como persona total no lo hace. Puesto que hay una diferencia con la medicina alternativa u otras cosas que ponen en riesgo la vida de la persona diciendo "Esto lo sanará, lo otro no". Además de tener mucha conciencia en el rol de poder que se está jugando.

En resumen, Jodorowsky me pareció un tipo respetable y respetuoso.
De la misma forma, quizás muchos de los personajes que me parecían tan desagradables se empiecen a volver respetables y respetuosos.
Por un esfuerzo en la comprensión.

Quizás la reconciliación venga con entender que mi ira hacia lo incorrecto es una falta de comprensión hacia mi propio sufrimiento.
Y que quizás andar peleando con todo el mundo, poco tiene que ver con todo el mundo.

Inspirando... soy como el agua que refleja.
Exhalando... me siento calmado.