martes, 15 de julio de 2014

La respuesta al sentido de la vida

Acabo de llegar a una conclusión bastante budista leyendo un texto de psicología.

Lo que voy a decir no tiene nada de nuevo, ni para el budismo, ni para la psicología cognitiva, y quizás ni siquiera para este blog, porque estoy casi seguro de haber escrito esta idea antes.

Está inserto dentro de algunos de nuestros funcionamientos cerebrales más primitivos el buscar regularidades y patrones.
Dentro de la historia evolutiva de la humanidad, es esto lo que permitió el desarrollo de la agricultura (entre otras cosas), entender ciertos ciclos da poder de predicción.

Ahora bien, el desarrollo de la abstracción, de la conceptualización, lleva a generar categorias y metacategorías. Un niño pequeño va aprendiendo la regularidad entre ciertos animales de cuatro patas peludas y que maulla, y genera el concepto "gato", posteriormente, podrá diferenciar "gato" de "perro" y entender que existe una categoría que los incluye a los dos: "animal", e incluso posteriormente podrá comprender mejor, entendiendo que dentro de "animal" existen animales que son "mamiferos" y otros que no lo son.

En este entendido, nuestra desarrollo cognitivo llevará a entender leyes de la lógica, así como leyes de causa y efecto. La causa y efecto mostrará que toda reacción tiene un motivo, y que se puede entender el mundo de acuerdo a esto.
El problema es que esto generará a la larga una abstracción, que si lleva a que todo tiene una causa y una consecuencia, nuestra vida debería tener una causa. Pero gracias a la abstracción, la causa no es solamente el hecho de la cópula de nuestros padres, sino que tiene que haber causas de otro orden, o una "meta-causa".

Es por esto que "el sentido de la vida" es una pregunta vana, es en cierta forma una ilusión del funcionamiento de nuestro cerebro. Esta idea me hace conectar con el budismo en el sentido que "nuestra mente busca algo que no existe".

En lo personal, tengo preguntas que funcionan bajo la misma lógica abstractiva, como "¿Cuál es el fin de la terapia?". Esta pregunta es igual a la pregunta por el sentido de la vida, ya que toda respuesta posible o no será capaz de abarcar toda la pregunta, o será demasiado general para ser una buena respuesta.

Es por eso, que ante este tipo de preguntas asediantes, la respuesta es la vuelta a la contingencia. En vez de preguntar por el alma universal de las cosas, volver a esta cosa en mi presencia. En vez de preguntar por el sentido de la vida, preguntar por el sentido de las pequeñas acciones, la vuelta a las pequeñas cosas, el regreso a las cosas mismas, al día a día, al aquí y ahora.

La paradoja está en que me dan ganas de decir "Y esto, es la respuesta", cosa que realmente creo en este segundo. El problema es que a su vez es nuevamente una abstracción.

Se me ocurren frases referidas al zen que tienen que ver con esto, curiosamente encuentro la historia de un maestro zen que cuando le preguntan sobre la esencia de la doctrina responde "¿Terminaste de comer?, entonces lava tu plato".

Lo que es interpretado (en el texto que encontré buscando alguna frase interesante que ilustrara mi punto) como que está refiriendo al Karma... en el fondo, si has pecado, limpia tus errores. Lo cuál me parece una HUEVADA. Esta interpretación, una vez más es una abstracción que te aleja del aquí y ahora...

Curiosamente, la historia que encuentro finalmente para ayudarme no es una que diga "lava tu plato", o que de de garrotazos a sus discipulos para hacerlos volver al ahora. Sino simplemente esta historia, que muestra sarcásticamente, el poder de lo concreto y lo inútil de lo abstracto....

En un restaurante chino hay un grupo de amigos disfrutando de la música que interpreta un
conjunto. De pronto, un solista empieza a tocar una pieza que les resulta conocida; todos reconocen la melodía, pero ninguno puede recordar su nombre. Entonces llaman por señas al camarero y le piden que averigüe qué es lo que está tocando el intérprete. El camarero se dirige adonde están los músicos y, al poco rato, regresa con el rostro iluminado por una sonrisa de triunfo y cuchichea ruidosamente: “¡El violín!”.

martes, 17 de junio de 2014

Major Tom

Hoy no ha sido un día particularmente feliz.
Por ningún motivo en específico, simplemente siento que las cosas no han salido como esperaba, y he pasado más rabias de las que debería.

Sin embargo, esta canción, me pone lo pelos de punta:


Space Oddity, de David Bowie. Canción que no conocía hasta hace pocos días, cuando vi la película "La vida secreta de Walter Mitty". Irónicamente, la canción me empezó a parar los pelos de punta y dar escalofríos, de la misma forma en que lo hace "Starman"...

Sin embargo, quiero hablar de algo completamente diferente... o quizás no tanto. [nota: no pretendo hacer una interpretación de la canción, en ninguna medida. Sólo estoy linkeando cosas que pienso con otras que siento escuchando la canción... la cual no soportandola más en el cuerpo, saqué en guitarra también].

Hay una sensación que probablemente esté a la base de muchos trastornos de ansiedad, y es la sensación de que "podría haber hecho algo más".

Educados por una sociedad que nos dice que debemos dar el 100%, o que incluso hay que dar el 110%, muchas veces la culpa de no ser capaz de lograrlo todo es enorme.
Dicen los estudios de locus de control que la gente que tiene una mayor creencia de que no tiene el control tiene mayor tendencia a la depresión.

Pero no estoy tan seguro, o tan de acuerdo.
Quizás una de las cosas que más extraño de ser creyente, de creer en un starman waiting in the sky, es poder confiar en que hay alguien que se hará cargo, en que hay alguien que tiene el control y que hará lo mejor posible.

And i think my spaceship knows which way to go...

Puede que sepan o no, que los consumidores más grandes de sadomasoquismo son altos empresarios, que quieren estar en la posición de ser dominados. Muchas veces las prostitutas que prestan estos servicios no tienen ni siquiera contacto sexual con sus clientes. Sólo juegan el papel de ama, para poder ser él, por una vez, el esclavo.

I'm stepping through the door, and i'm floting in the most peculiar way...

El esclavo que no toma las decisiones, que pierde el control. La sensación de flotar puede asimilarse a la posición de perder el control.  Y remarco perder el control, como aquello que temen quienes tienen una crisis de pánico, o el miedo permanente de una estructura obsesiva.

Creo que en varios períodos de mi vida he dicho que prefiero lo inevitable, a estar en una posición de ambigüedad. No sé si actualmente me encuentro en esa posición, pero me cansa la idea de que podría haber actuado de otra forma y que quizás hubiera tenido resultados diferentes.

Hay demasiadas variables que no dependen de mí, sin embargo, siento la responsabilidad de hacerme cargo de ellas. Y también otros ponen en mi esa responsabilidad, siendo que no me corresponde.
Quiero un descanso, incluso en mis sueños sigo teniendo que tomar decisiones, aunque sea de cómo escapar de los extraterrestres. Y despierto enchufado con el sueño, me cuesta despertar. Necesito un descanso...

Tell my wife i love her very much, she knows... 

Pienso en lo inevitable, y no puedo evitar pensar en la muerte. Si fuera cierto mi tranquilidad en lo inevitable, ¿por qué no puedo descansar en la idea que un día moriré y no hay nada que pueda hacer?
Muy por el contrario, la muerte no me deja vivir...
El otro día vimos Godzilla, y justamente a mi parecer, toca lo sublime de lo que es infinitamente grande y está fuera de nuestro control. Y de como la naturaleza se regula y el ser humano no es nada ante ella.



Ground control to major Tom, your circuit's dead, there is something wrong... 
can you hear me, major Tom?


Quiero la sensación de tranquilidad de saber que nada puedo hacer...
La sensación de entrega, de soltar...
De aceptar la efímero de mi existencia,
no dar la lucha en todas las peleas, 
de dejar ir...
dejar ir...
ir...



For here, am i sitting in a tin can...
Far above the moon, planet Earth is blue...
and is nothing i can do...

 

miércoles, 11 de junio de 2014

Aprobación

Ayer vi la siguiente imagen:


El mensaje parece ser bastante claro, sin embargo, me quedé pensando en ello.
Me quedé pensando en que nuestra adicción a los likes tiene un sentido, y es la capacidad de contabilizar la atención que se nos da.

Sin embargo, no es esto a lo que quiero apuntar.
A lo que quiero apuntar es a la idea de qué pasaría si nos pudieramos dar like a nosotros mismos. Sabemos que en facebook darse un like a sí mismo es mal mirado y es ridículo.

Sin embargo, el like de un otro tiene una enorme importancia, no importando de quien sea.
Recuerdo la frase "¿Por qué habría de afectarte lo que otro piensa de ti en la calle?, debería afectarnos lo que piensan los cercanos a nosotros". Pero ese debería no tiene ningún sentido, porque lo cierto es que nos afecta lo que otros piensan de nosotros, y entre más externos, más aún.

No nos importa que nuestra abuela nos encuentre atractivo, son las mujeres que no conocemos las que importa que nos encuentren atractivos. Las mujeres no se maquillan para su pololo/marido, sino para la mirada de ese otro.

No tiene que ver con la intimidad, sino con todo lo contrario.
Sin embargo, viendo que (según el dibujo) somos niños de 7 años buscando la aprobación de nuestros padres, me quedé pensando en el hecho de la admiración.

Al pensar en el tema del autolike, me pregunte por la posibilidad de admiración a sí mismo.
¿Puedo admirar las cosas que hago?, probablemente no, ya que las hice yo mismo.
¿Quién admira las cosas que hago?, ¿Quién me ve como una gran autoridad en mi ámbito?

Probablemente nadie (en mi caso personal).
Sin embargo, hay personajes que sí nos admiran, casi incondicionalmente.
Y esos son los hijos.
Tema muy ad-hoc con todos los comerciales acerca del dia del padre que andan rondando por ahí.

Ayer veía un post de una mujer en facebook, que está embarazada, y que decia algo así como "Cuando nace un hijo es que encuentras al verdadero príncipe azul".

Y ese post me dio una rabia inmensa... como la gran mayoría de los post que hace esa mina en específico.

Sin embargo, sí soy de la creencia que cuando una mujer tiene un hijo, el mundo (y entremedio de eso, el marido) pasa a un segundo plano. Teorías psicoanalíticas acerca de que el niño pasa a ser el falo y bla bla bla me dan lo mismo. Pero a nivel descriptivo, sea por la causa que sea, a muchas mujeres les ocurre.

El punto es que pensando en cómo los hijos dan la admiración que nadie más en el mundo da, me hizo sentido por qué el post de esta mina me causa tanta rabia: porque es de un egoísmo inmenso. El motivo del inmenso amor de madre es que va a haber un ser que va a dar likes a todo en su vida.

Mensajes del tipo eres la mejor mamá del mundo. Nadie le va a decir que es la mejor trabajadora del mundo, nadie le va a decir que es la mejor persona del mundo... sin embargo el hijo sí lo dirá. Y ese complejo de Susanita (de Mafalda) me empelota, ya que el niño es simplemente un objeto.

Y más rabia da al ver que vivimos en un país de MAMONES. En que el ídolo son futbolistas cuyo corazón no ha conquistado más que una mujer, como decían ayer en un reportaje de Alexis Sanchez. El huevón mamón de Zamorano es eternamente conocido por el tema de las cazuelas de su mamá, no es extraño que casi se casó con la Kenita Larrain.

El discurso tu existes sólo para darme likes no es sólo de las madres. Si se lo plantean bien, el friendzone funciona de la misma manera. "Tienes derecho a decir cuanto te gusto, pero no tienes derecho a ganar nada por ello".

En cualquier caso, no creo que sea culpa de las madres o las friendzoneadoras. Hoy en día no creo en la posibilidad de no depender de la aprobación del resto. De una autarquía como la que proponen los cínicos.

Sin embargo, sí me molesta el hecho de que se utilice a las personas por el propio like.
Es curioso, porque (ya que estaba de moda lo de Turing), si hubiera máquinas que nos dieran likes, y que nosotros no supieramos (nunca) que son máquinas... nuestra autoestima estaría en una posición maravillosa. Sin necesidad de ejercer dominio sobre nadie.

Podríamos ser tan económicos.  

martes, 10 de junio de 2014

Hater for Turing

Hace algunas semanas, una paciente me dijo "no, es que estoy muy hater". Creo que en mi caso, hater no es un estado, sino una condición irrenunciable.
La tesis sigue avanzando. ya va en más de la mitad. Sin embargo, hace algunos días tuve que exponersela a uno de mis lectores de tesis, con lo cuál surgió un evento (que estoy empezando a dudar de si realmente ocurrió o lo imaginé).

Dijo: "Si eso se escribiera en una tesis, sería muy largo, yo no lo leería", a lo cuál le contesté "Bueno, vas a tener que leerlo nomás... ya lo escribí". 

Estoy dudando de si ocurrió o no porque cada vez me parece una escena más surrealista... sin embargo, junto con eso respondí "A ver, pero si fuera una tesis de doctorado, ¿considerarías necesario que eso estuviera escrito?", a lo cuál el profesor se quedó callado.

En fin, la tesis avanza... ya tiene casi 130 páginas y se pronostica que tendrá más de 200.
Así que no me extraña que diga "eso yo no lo leería", si es un huevón flojo que no va a leer lo que le corresponde leer. Le pagan por leer mi tesis y decir lo maravillosa (o no maravillosa) que está, y es su responsabilidad acorde a su cargo. Así que creo que el huevón flojo está bien aplicado.

El hecho de ser hater creo que no es intrínsecamente malo. A la gente que le caigo bien, así en serio, esa gente que disfruta mi compañía (son pocos, pero los hay), exactamente lo que les agrada de mí es mi humor, humor que no viene a ser otra forma que un encauzamiento del odio.

Quizás suene raro, pero ¿no se han preguntado por qué en las actuaciones de Coco Legrand en viña, trata a la gente que critica de malditos cabrones y a nadie le parece extraño?
Es el mismo tipo de humor que ocupa George Carlin, odiando a los conservadores, a los provida, a los delincuentes, a los políticos, a las cadenas de televisión... en fin, a casi todo.

Cosas que en estos días me enervan, sin mucho humor, son las inexactitudes teóricas. En una bolsa de trabajo para psicólogos, piden un hipnoterapeuta y alguien (que claramente no es muy entenderado) dice como "¿la hipnosis no fue desechada por Freud?"...
No alejándose mucho de eso, en muchos lugares aparece la noticia de que "UNA MEGACOMPUTADORA PASÓ LA PRUEBA DE TURING".... lo cuál es una ignorancia tan grande, puesto que no es una computadora, sino un script... un programa. Y en segundo lugar, MILES de computadores han pasado la prueba de Turing, y la siguen pasando DÍA A DÍA.

Cada vez que usted cree que está hablando con una persona, y del otro lado hay un computador, ese programa pasó la prueba de Turing. Pero basta con que salga la noticia en un link compartido de facebook y OH, DEBE SER VERDAD, HAY QUE COMPARTIR LA VERDAD AL MUNDO.

Y eso me carga...
Se promueve la ignorancia y eso me da rabia.
La peor parte es hacerse a la idea de que la gente que NO sabe las cosas son muchas más que las que efectivamente las saben.

Para todos ellos, les informo que hace 18 años, el campeón mundial de Ajedrez, Kasparov, perdió contra una máquina programada para jugar ajedrez, Deep Blue. La primera vez (1996) perdió 4-2, y la segunda vez (1997) perdió 3 1/2 a 2 1/2.


¡¡Estamos condenados!!; ¡¡condenados!!... ¡Skynet llegó!, ¡los terminators vienen en camino!
Sin embargo, como no aparece publicado en una noticia, nadie piensa en las implicancias que tiene que el reconocimiento facial de facebook ubique a las personas en las fotos.
Total, "es facebook... obvio que va a hacer esas cosas".

Todavía no logro sacarme el peso de "La verdad" de encima, y todavía me esfuerzo porque la gente tenga sus fact straight. Pero es algo que necesito sacarme de encima... va a haber huevones siempre... tal como dice Mateo 26:11.

Para amenizar, videos musicales featuring una cabra. 








sábado, 17 de mayo de 2014

¿Soy un aguafiestas?

Aparece en Facebook el siguiente juego matemático:

"Ponle like si lo contestas en menos de 10 segundos!".
2 = 6
3 = 12
4 = 20
5 = 30
6 = 42
9 =  ?

Y veo las respuestas:
- 72
- 72
- 72, obvio.
- Sí!, es 72...

Y yo digo... ehm.. ¿No debería ser 90?
Si la relación es N*(N+1) y no N*(N-1).
Si fuera 72, los otros números tendrían que ser 2 = 2, 3 = 6, 4 = 12... etc.
Lo posteo...

Una persona me dice "Lo calculaste por 10"... a los 3 segundos borra el comentario
Pasa un rato... y las respuestas cesaron, ya nadie comenta.

La persona que borró su comentario, me escribe un mensaje para preguntarme si lo calculé por 10, y posteriormente decirme que tengo razón...

¿Soy un aguafiestas por pensar en relaciones formales, cuando la idea es que uno se equivoque (y por eso tienes que contestarlo antes de 10 segundos)?...
¿Soy desagradable por el hecho de que esperaria que la gente dijera "¡Oh, tienes razón, me equivoqué!"?

Agrego un comentario "¿O es muy tonto lo que estoy diciendo?".
Y sigue sin aparecer ni una respuesta...

Yo sé que quiero tener siempre la razón.
Pero también me gusta tener una discusión en la que pueda perder y decir "weón, estaba equivocado, la cagué, tenías razón", y que es una discusión que en realidad es un juego, y no tiene ningún peso para la vida cotidiana.


lunes, 12 de mayo de 2014

A propósito de una noticia

He estado con un dolor de cabeza todo el día que no me ha dejado trabajar. Desde hace algunos días, dado algunas conversaciones con un amigo con una postura muy diferente a la mía, me he cuestionado respecto a el ser conflictivo y rehuir el conflicto.

Este amigo es muy bueno para esquivar el conflicto, en sus propias palabras, es un buen torero.

Yo por el contrario, soy el huevón que se agarra por todo. Y que defiende su punto.

Para no ir más lejos, me acabo de agarrar en twitter por un motivo super huevón. Apareció en las noticias que un adolescente murió atropellado al rayar una micro. Los secuaces del "niño" agarraron al chofer del bus y le sacaron la chucha, además de pintarle la cara con spray, está grave en un hospital.

En la televisión entrevistan a alguien de los relacionados al adolescente y dice que "esperan que se haga justicia".
Y yo me pregunto, ¿De qué justicia están hablando?.

(La conversación acá no va a estar exacta porque preferí borrar de mi TL los twits para que no me disgusten, no por que no quiera mirar como fue la conversación, ya que como sabemos, aprecio la exactitud).
Una twittera entonces me increpa de cuánto valoro la vida si cree que es justo que muera por andar rayando las micros.
A lo que le contesto que no es eso lo que yo estoy diciendo.
Ocupo la metáfora de un toro con un torero. Si un torero se va a meter a matar un toro (no van a jugar con ellos), no se puede quejar ni hacer la víctima si el toro lo cornéa. A lo que ella me contesta que acá no hay ningún torero.
Le digo que si no hay torero, está diciendo que el "niño" no tiene ninguna responsabilidad de ser delincuente.
Y llega con eso a la conclusión de que "no valoro para nada la vida", y comentarios del tipo "Me das pena", "y más encima eres psicólogo".

A lo cuál yo digo... ¿Qué chucha pasó acá?
En primer lugar, tal como le digo a ella, está leyendo lo que quiere leer.
Ella está viendo que yo estoy diciendo "la muerte es un castigo justo para quien raya una micro".
Cosa que yo en ningún momento he dicho.

Por otra parte, ella está defendiendo la posición de que rayar la micro NO es un delito. Cosa con la que no estoy de acuerdo.
Seguramente a ella no le molestaría que le rayen el auto con spray o la misma casa.

Yo lo que estoy diciendo es que el personaje en cuestión murió en su ley.
Incluso volviendo a la metáfora del torero. El torero no es un delincuente (aunque algunos pueden discutir que sí lo es), se está enfrentando a la bestia para probar su hombría ante un sistema que prueba su valentía.

El niño que raya la micro está haciendo lo mismo. Es el más choro que se mete entremedio de los autos a rayarlos.
Si le sale el tiro por la culata, ¿es una víctima?, no. Está jugando bajo sus propias reglas.

Ahora bien, lo que más me preocupa de esto, nuevamente, es el conductor.
Para esta twittera que dice que yo "no valoro para nada la vida", la vida del conductor SÍ está en riesgo después de la golpiza de los pendejos.
Y más encima, arriesga un delito de cuasi-homicidio. Y pareciera que a la twittera eso le parece bien, le parece justo.

Ahora bien, volviendo más atrás está el punto de por qué me meto en este conflicto en primer lugar.
Por qué me afecta tanto que esta twittera piense que estoy equivocado.

Bueno, porque lamentablemente, tengo la mala costumbre de esperar que la gente entre en razón, que la gente dialogue y que se discutan posturas.
Pero se me olvida que las personas no están dispuestas a eso. Leen lo que quieren de lo que escribes, y van a decir que todo aquel que no esté de acuerdo con ellos son malos y enfermos.
Obvio que me dolió que me tirara encima "ah, y además eres psicólogo".
Probablemente, la idea de decir eso es "no piensas en el sufrimiento de la familia alrededor del niño".

Pero lamentablemente, mucho más cercana tengo la imagen de un paciente que fue detenido injustamente, y tuvo que pasar la noche detenido junto con otros delincuentes. Mientras que él estaba en el pánico más absoluto de lo que estaba pasando y vivía un evento absolutamente traumático, todos los flaites estaban cagados de la risa porque era algo de prácticamente todos los días. Los detienen por robar y saben que van a salir libres al otro día (no siendo esto un eufemismo, sino que todos liberados en el control de detención).

Entonces, una vez más. Vuelvo a pensar en el chofer que siente la culpa de haber atropellado al huevón, y que probablemente termine hasta preso por un "delito" que no considero tal. Y cómo pueden haberle cagado la vida a un hombre que estaba haciendo su trabajo. Imagino como podría llegar hasta a suicidarse en una situación de cárcel. Y probablemente los familiares del niño considerarían esto justicia.

¿Y la twittera que valoraba tanto la vida?
Probablemente siga diciendo "Me das pena". ¿Con qué argumentos? "Porque sí".

Y lo peor es que todavía me importa lo que piense ese personaje de 140 caracteres.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Diálogo de Pares

L: Necesito que hablemos...
M: ¿Y de qué sería, hermano?
L: Ayer tuve una discusión, que no pasó a mayores, pero sé que en el fondo estaban discutiendo contigo.
M: ¿Discutiendo de qué?
L: Respiración holotrópica y pajas varias. Intentando explicarme sin ganas de entrar en conflicto, sino que exponer un punto de vista y de leer el del otro. Pero aunque me ponga en una posición no-proselitista, parece que es un poco imposible. Y la gente como tú aún más todavía.
M: ¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
L: Que tú eres el huevón con el que no logro estar de acuerdo. Creo que estoy en un momento crítico de cambio en mi vida, y por eso voy a tener que hablar contigo para quedar en paz conmigo mismo.
M: ¿Conmigo no logras estar de acuerdo?, pero si eres tú el que está conflictuado, yo no tengo problema alguno. Tú tienes que mirarte a ti mismo y vas a encontrar la verdad dentro de ti, tarde o temprano.
L: El problema es que esa "verdad" de la que tú hablas es una verdad universal para todos: Amada presencia Yo Soy, plan divino, evolución cósmica, reencarnación... etc.
M: Claro que sí. Puede que ahora no lo creas, pero en el momento en que el avión se está cayendo, te vas a poner a rezar.
L: Esas son las pajas que no te quiero aceptar. ¿Sabes por qué?, porque después de años de psicología, escepticismo, neurobiología e incluso hipnosis, sé lo que estás haciendo, aunque quizás tú no lo sepas.
M: Yo no estoy haciendo nada, sólo dejo la verdad caer bajo su propio peso.
L: Eso es mentira. En primer lugar, estás haciendo uso del "Sesgo de confirmación", la tendencia que todos tenemos a mirar los datos que nos favorecen en vez de los que no nos favorecen. Desde algo tan básico como si te digo que vas a encontrar autos azules en la calle como una señal, vas a empezar a mirar todos los autos azules y verlos como casos favorables, mientras que vas a ignorar los autos de los otros colores, aunque hubiera MUCHOS más autos rojos que azules, sólo verías los azules.
M: ¿Qué tiene que ver eso con lo que te estoy diciendo?
L: Que si llegara a estar en una situación de peligro y llego a pensar en Dios, voy a pensar que tienes razón, dado que no voy a tener muchas de mis facultades críticas disponibles. Y va a empezar una larga cadena de creencias irracionales, que no tienen NADA que ver con la existencia de Dios o no, sino que simplemente va a ser una sugestión. Te he visto hacerlo antes, aunque no sepas que lo estabas haciendo. El esperar que el cadáver de tu enemigo pase por al frente de tu tienda te lleva siempre a ganar, ya que en el momento que exista una duda, probaste tu punto.
M: ¿Y qué argumento necesitas?... ¿puedes controlar tu respiración?, ¿Puedes parar tu corazón?, ¿Puedes hacer que tus células dejen de regenerarse?, ¿puedes elegir cuando ir a cagar?, ni tu culo te obedece. Si no controlas nada, alguien más debe controlarlo...
L: Sí, eso te da una confianza enorme, que en realidad envidio. El problema es que tiene un agenciamiento "alguien" debe controlarlo. Es la misma idea que la evolución... la perfección de la evolución "alguien" debía hacerla, debía tener un plan. Sin embargo, la selección natural muestra como la interacción entre ambiente y las mutaciones de los organismos hace una mejor o peor adaptación, y genera las especies. No hay un "alguien". Sin embargo, como te digo, envidio tu confianza.
M: El punto es simple, si eres infeliz, no puedes tener la razón en tus creencias, si fueras feliz podríamos conversarlo.
L: Bueno, y ese es el punto que quería comentarte. Desde que me volví ateo he tenido una larga lucha con el tema de la felicidad. En cierta forma, he promulgado que la persona que es feliz se está engañando; como tú con tu idea de ese "alguien" que controla todo. He llegado a la conclusión que la congruencia es más importante que la felicidad.
M: ¿Cómo podría algo ser más importante que ser feliz?
L: Mira, lamentablemente he llegado a la conclusión de que la felicidad es una palabra vacia, la felicidad es un bien de mercado, es la promesa de lo que compras cuando compras coca-cola, cuando compras el televisor de 40 pulgadas. Tus miradas sobre la felicidad pierden la foto grande.
M: ¿Pero es que a mí que me importa lo que la sociedad diga que es felicidad?, mi camino es el del auto conocimiento, basado en el juego de los espejos: todo lo que veo afuera, tanto lo que me gusta como lo que no me gusta, es un reflejo de mí mismo. Si me molesta, debo trabajarlo.
L: Quizás... pero, ¿Qué es trabajarlo?, ¿hablar sobre lo que te molesta?, ¿Intentar que no te moleste?... creo que tu "trabajarlo" es una más de esas viejas culiás que llegan a consulta diciendo "ay, esto yo lo he trabajado, hice una meditación, le dije que lo perdonaba y está trabajado". Además que la postura de "autoconocimiento" te hace creer que eres una persona separada del mundo, siendo que piensas en palabras que no son tuyas, tus metas son las que tu cultura te ha dado, la misma idea de felicidad es cultural. Si decías que "tú cuerpo no te pertenece" yo te diría más bien que "tu mente no te pertenece".
M: No estás tomando en cuenta el desarrollo espiritual.
L: La verdad hubo un evento que me hizo dejar de creer en el espíritu, la vida después de la muerte y las vidas pasadas. Y fue el alzheimer de mi abuela paterna. Una persona en gran medida está compuesta de sus recuerdos, su historia es lo que lo hace ser lo que es. Pero cuando te encuentras que un deterioro cerebral puede borrar tus recuerdos, y eliminar a la persona, te das cuenta de que una persona puede morir incluso antes de estar muerta. Por eso, ¿Cómo podría creer en un espíritu, que sería yo mismo, si yo mismo puede morir antes?. No puedes existir sin tu cerebro, sin materia... así fue como me volví un materialista.
M: Yo no podría pensar así, no podría vivir.
L: Bienvenido al mundo de la angustia. Eso es lo que me pasa a mí, y empiezas a perder todo el sentido en tu vida. El otro día leía en un libro de terapia existencial que el nihilista es aquel que no permite que otras personas hagan sentido. Siempre está devolviendo a todos al sin sentido.
M: Por eso yo lo que hago es llevarlos al sentido, a que sean felices en la verdad de un Dios que está en cada respiración.
L: Exacto, y eso es lo que me complica, porque a pesar de que yo veo que tus creencias son una mentira, tú te sientes congruente con eso e incluso puedes alegrarle la vida a las personas. El que siempre le digas "infinitas bendiciones" a todo el mundo, les gusta, e incluso les alegra el día. El otro día me dijeron una frase que me dejó dando vueltas. Respecto a que la persona que ve todo lindo en el mundo se está engañando: "El mundo ES no más, al ver todo negativamente tú también te estás engañando".
M: Yo creo mi realidad, no sólo creo como creencia, sino que creo como creación.
L: Con tus creencias te puedes dar lujos que yo no puedo. Yo por ejemplo necesito justificarme una idea de inconsciente. Aunque haga hipnosis me cuesta hablar de "mente inconsciente" porque cabe cualquier cosa en eso. No puedo confiar en el mundo porque el mundo no tiene un plan como crees tú, en cierta forma, no puedo descansar. Y me doy cuenta de que las creencias religiosas son una cosa central para el ser humano, pero no puedo tenerlas.
M: No sé como ayudarte, sólo puedo esperar que tu Amada presencia Yo soy te ilumine el camino.
L: Eso es una sugestión igual que hablar de que "tu mente inconsciente tiene la respuesta". Y la peor parte es que efectivamente puede funcionar... y genera conductas supersticiosas. Porque el hecho de que funciona no prueba que sus fundamentos son ciertos.
M: Pero tampoco prueba que no sea así.
L: Mira, la peor parte es que no me interesa convencerte de mis creencias. Como te decía antes, no me han hecho feliz. Actualmente estoy de acuerdo con que "ignorance is bliss", que viene a ser algo así como "ojos que no ven corazón que no siente". Cuando tenía creencias como las tuyas, estaba convencido que había que evangelizar y llevar la buena nueva a todo el mundo. Si lo piensas bien, mi visión del mundo debería ser mucho más libre que la tuya. Mientras que tú tienes como responsabilidad iluminar el mundo, yo no tengo responsabilidad alguna. Cuando muera no quedará nada, y no va a importar si fui un santo o conchadesumadre, si me mantuve en mis creencias o si me arrepentí. La última vez que vi al líder de tu secta tuve una discusión similar con él... a lo que me contestó "bueno, si te mueres me vienes a ver". Es una posición en que no puedo ganar, si muero y hay algo, gana. Pero si muero y no hay nada, no puedo probarlo. Y si él muere, tampoco queda nadie para comprobar que estaba equivocado y no habia nada. Por eso te llevo a preguntarte, ¿Vale más la pena vivir feliz con una mentira o infeliz con la verdad?
M: Pero según entendí de lo que decías antes, tu visión pesimista tampoco es la verdad.
L: Ese es el tema. Imagínate que un paciente llega con el relato de que es un inútil porque no puede encontrar pega. Lo que en cierta forma es verdad. Sin embargo, yo como psicólogo le digo que no es un inútil, sino que le muestro sus recursos. Y eso hace que él ENCUENTRE pega. A final de cuentas, ahora que tiene pega es verdad lo que yo le dije, pero fue una profecía autocumplida. ¿Las profecías autocumplidas son engañarse o no?, ¿es éticamente correcto usarla en un paciente?
M: No podría responderte lo último, no soy psicólogo. Yo creo que los psicólogos no sirven para nada porque no se centran en el autoconocimiento.
L: Ya, mira. Voy a ocupar un argumento super maricón porque creo que se mucho más de ti que lo que tú sabes de mí. No quiero, por ningún motivo, ocupar un argumento del tipo “Cuando llegues adonde estoy yo vas a entender lo que veo”, porque no me interesa cambiar tu creencia. El punto es el siguiente: Yo sé que a ti te molesta toda esa cosa de “iluminar al mundo”, porque tendrías que estar iluminado tú primero, y que si no controlas ni tu propio culo, como me dijiste antes, qué responsabilidad podrías tener sobre el mundo. ¿Cierto?
M: Cierto.
L: Lo cierto es que te incomoda porque realmente “iluminar el mundo” significa llevarle más huevones al “maestro” para que los inicie y les enseñe su doctrina del Tao Zen, y obviamente, le paguen por ello. Tú realmente no iluminas a nadie.
M: Puta, sí.
L: Sin embargo, en el camino tú le dices cosas positivas a la gente. Aprendiste la historia del Koan de los caballos.
M: Sí, el campesino que ante los premios y las desgracias respondía “Yo no sé si será una bendición o una maldición, lo único que sé, es que esto no termina aquí”.
L: Exactamente. Yo he encontrado versiones en que el campesino simplemente se levantaba de hombros. Y son versiones que podría citar sin referir al supuesto “maestro”, ya que la historia tampoco es de él.
M: ¿Y?
L: Esa es la prueba de tu capacidad de mirar el lado positivo de las cosas. Lo positivo puedes mirarlo negativo, pero lo negativo también puedes mirarlo como un recurso.
M: Sí, eso es cierto.
L: Bueno, esa es una capacidad que yo sé que también tengo, pero que he dejado de ocupar por sentir que me estoy engañando a mí mismo. Cuando estás atendiendo un paciente, ese paciente te está pagando por “algo” que tampoco tiene tan claro que es. ¿Sería justo quizás que ese “algo” fuera mostrarle el lado positivo de las cosas?
M: Sí, pero...
L: Sin necesidad de meterme en sus creencias, sin necesidad de hacerla pensar sobre Dios, sobre la vida después de la muerte, o sobre el sinsentido de la vida. Simplemente mostrarle algo positivo sobre la situación que vive, y validarle la forma en que la está enfrentando.
M: Pero eso no la ayudaría a desarrollar la conciencia permanente, alcanzar satoris o la iluminación.
L: Es cierto, pero ¿sabes?, la idea de la conciencia permanente ya no me parece tan atractiva. Tú tienes el supuesto de que manteniendo la conciencia permanente vas a poder alcanzar más satoris, más estados de iluminación.
M: Exactamente.
L: En mi experiencia eso no es así. En la medida que intentas ser consciente de todo, empiezas a generar trastornos de ansiedad, porque estás demasiado atento y eso hace que tu cuerpo pierda el equilibrio. Los momentos de desatención son tan necesarios como los de atención, intentar tener conciencia permanente es como querer dejar de dormir porque “mientras estoy durmiendo no estoy viviendo”. Usando una cita del Eclesiastes: Hay un tiempo para sembrar, y un tiempo para cosechar...
M: Pero la iluminación es el fin último de la persona, para eso está en la tierra, para ascender a conciencias superiores después de la iluminación.
L: Una vez más, promesas. Promesas que te hizo un “maestro” que dice haber alcanzado la iluminación, y que dice que tú la puedes alcanzar. Aunque dice que debes cuestionarlo todo y te juzga de “Judas” cada vez que lo cuestionas a él. Si tú vas a ver los libros mismos de zen y de taoismo, te vas a encontrar con que quienes escriben parecen valorar mucho más la inconsciencia que la conciencia. En la medida que el movimiento se hace más natural y menos pensado, más automático... de hecho, si tu miras “El arte del Zen en el tiro con arco”, pareciera ser que la conciencia permanente es EXACTAMENTE lo que al autor le impide vivir el zen.
M: ...
L: Pero bueno, no es el punto. El problema que tengo es que siento que si me vuelvo un tipo positivo, enfocado en los recursos y que ve el lado brillante de la vida, me voy a volver como tú de nuevo. No puedo juzgarte de adoctrinador porque yo aún intento convencer a la gente de mis creencias, por eso me considero un “ateo militante”. No tengo tan claro qué es lo que me asusta de ser como tú.
M: Mira, en honor a la verdad yo también a veces me cuestiono. Cuando mando mails de trabajo con “infinitas bendiciones” al final, a veces lo siento como una agresión. Porque en general a los que les gusta lo reciben felices, y a los que no les gusta prefieren no meterse a discutir con mis creencias. A veces siento que es irrespetuoso, pero me ha llevado lejos.
L: Ponte desde mi punto de vista un minuto. Si cuando mueres terminara todo... sin reencarnación, sin proceso evolutivo posterior... ¿Seguirías deseando bendiciones?
M: Probablemente sí. Es una suerte de marca personal, igual que saludar a todo el mundo de abrazo.
L: Yo dejé de hacer eso. Igual que dejé de tratar de “hermano” a las otras personas. Me gustaba cuando veía que Desmond en Lost también lo hacía. Pero en el fondo estaba intentando probar un punto, estaba intentando plantear una identidad. Para ti, hacerlo es algo absolutamente natural. Para mi dejó de serlo.
M: ¿Y cómo te diferencias ahora?
L: La verdad es que no lo sé. Pero en algún grado tampoco me importa. Están todos tan preocupados de sí mismos que nadie tiene tiempo para preocuparse de lo que tú haces. Y muchas veces, el lugar que tienes en una institución marca cómo el resto se relaciona contigo. En el fondo, tus “bendiciones” quizás no afectan por lo que son en sí, sino por el lugar en el que estás en la relación cuando las dices. Es diferente si dices bendiciones siendo un alumno, que si eres un ayudante, a si eres un profesor. Es diferente si dices bendiciones siendo un empleado a si eres el jefe. Y a veces basta con una sonrisa o un gesto amable.
M: Pero el maestro también dice eso de la sonrisa o el gesto.
L: Sí, pero no toma en cuenta el poder con todo su discurso de que “hay que dejar los grados de poder para desarrollar los grados de amor”. Siempre me molestó el tema del “amor” porque es una palabra vacía. No puedes saber de qué se está hablando con los grados de amor, en cambio con los grados de poder, aunque no los hayamos definido, los dos sabemos de qué estamos hablando. Y quizás uno de los puntos más importantes de los que no te das cuenta, es del tremendo dominio y poder que ejerce el “maestro” sobre ustedes. Pero eso es otro tema.
M: No es así, él practica la “libertad del ser”.
L: Podría ser irónico y decir que practica SU libertad, pero insisto, no es algo que quiera discutir. No me interesa hablar del “maestro” ni de la gente de la secta, pero lamentablemente es en los términos en que puedo entenderme contigo.
M: Bueno, entonces quieres ser positivo y no puedes.
L: En cierta forma, no me lo permito. Siendo que como te habrás dado cuenta en lo que te he comentado técnicamente nada me lo impide. Imagínalo. Si no tienes que salvar al mundo, ni convertir a nadie a tus creencias, ni ninguna misión, nada te obliga a ser un pesimista. Nada te obliga a mirar el dolor en el mundo, porque lo cierto es que tampoco puedes hacer nada. ¿Y sabes qué es lo peor?
M: ¿?
L: Hoy atendí una paciente de 50 años. Y no era una “vieja”, era un mujer con la cuál me relacionaba de tú a tú. Y ahí es cuando a veces me doy cuenta de que no tengo 15 años, sino que tengo casi el doble de esa edad. Y que peso casi 30 kilos más.
M: ¿Qué tiene eso que ver?
L: Que quizás gran parte de mis cuestionamientos acerca de “mirar las cosas de forma más positiva” o “ver el lado más brillante de las cosas” tienen que ver con que lo estoy pensando “en el aire”, y no en las relaciones cotidianas. Quizás el problema está en que estoy tratando de ponerlo como una cualidad mía, en vez de ponerlo como una cualidad EN la relación. Y no puedo evitar pensar en el poema mal atribuido a Borges y decir: “Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos...”.
M: Vivir cada momento como si fuera el último...
L: Quizás no el último. Esas son máximas para enfrentar la vida, pero lo cierto es que siguiendo el poema de Borges, no es tanto “vivir mi vida nuevamente” lo que quiero, sino que VIVIR mi vida auténticamente, experienciar. En vez de buscar absolutos como “la conciencia permanente”, quiero simplemente estar presente cuando tenga que estar presente, y no perderme en los pensamientos.
M: La mente, la loca de la casa.
L: Sí, el tema es que tienes el mismo problema. Desarrollaste un sistema de pensamiento acerca de cómo no hay que dejar que la mente gane la pelea... y lo hiciste con la mente. Porque tú eres tu mente. Y por favor no se te ocurra salir con esa paja de “No hay que eliminar el ego sino que entrenarlo”
M: …
L: Bueno, creo que a final de cuentas sí me llevé algunas cosas más claras. Todavía no llego al núcleo de por qué podría permitirme ser feliz aunque no pueda (y no deba) arreglar al mundo, pero me acerco.
M: De nada... supongo.